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Emergencia hídrica en el este chaqueño

Creciente del Paraná: miles de cabezas de ganado trasladadas y temor por un desastre productivo

El avance de las aguas afecta a establecimientos ganaderos de cuatro departamentos y obliga a movilizar animales hacia terrenos más elevados. Preocupan los costos, la sanidad animal y la recuperación de las pasturas.

La extraordinaria creciente del río Paraná mantiene en una situación crítica a los productores ganaderos del este chaqueño, donde miles de animales debieron ser trasladados hacia zonas más elevadas para evitar pérdidas. La emergencia afecta principalmente a pequeños productores, cuyos propietarios enfrentan dificultades económicas para afrontar los movimientos de hacienda, conseguir campos alternativos y garantizar la alimentación de los rodeos.

ganado
Animales sobre la ruta 63. La creciente del Paraná obliga a trasladarlos a zonas más altas para resguardarlos del exceso hídrico.

Según datos oficiales del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), alrededor de 8000 cabezas de ganado bovino fueron movilizadas hasta la semana pasada mediante procedimientos documentados con actas policiales y certificados sanitarios. Sin embargo, desde el sector productivo advierten que la cantidad real podría ser superior, teniendo en cuenta los registros de los entes de vacunación de algunas zonas afectadas.

Marcelo Repetto, productor ganadero del este provincial y expresidente de la Sociedad Rural del Chaco, describió a NORTE un panorama preocupante que comprende los departamentos de San Fernando, parte de Tapenagá, Primero de Mayo y Libertad, con especial incidencia en Puerto Vilelas, Basail, Colonia Tacuarí, Isla del Cerrito, Margarita Belén, Colonia Benítez y Las Palmas: "La situación es compleja, porque toda la zona lindera con el Paraná tiene niveles superiores a otras crecidas. Hay mucho movimiento de animales, sea ganado menor y mayor".

El dirigente rural señaló que la emergencia deja al descubierto las profundas diferencias económicas existentes entre los productores. Mientras aquellos que cuentan con mayores recursos pudieron anticiparse a la inundación y trasladar sus rodeos, los pequeños establecimientos quedaron expuestos al avance del agua. "El perfil de productores de toda esta zona es de pequeño y aquel que tiene otra estructura económica salió antes a la altura o pudo alquilar campos. Este tiene otra realidad a la del pequeño productor, que espera hasta lo último para salir", sostuvo.

La incertidumbre por la duración de la creciente

Una de las principales preocupaciones del sector está relacionada con el tiempo que permanecerán inundados los campos, debido a que la prolongación del fenómeno incrementará los costos de mantenimiento y las dificultades para sostener la alimentación del ganado. "El tema es cuánto tiempo va a durar esto. Normalmente suelen durar hasta 60 días máximo, pero esta vez los pronósticos indican que se va a extender. Si se llegan a dar las lluvias previstas, va a complicar a otros campos también", advirtió Repetto.

El productor explicó que, en la zona de Basail, los registros del ente de vacunación indicarían una cantidad de animales movilizados superior a las 8000 cabezas mencionadas en los datos oficiales, lo que refleja la magnitud de los desplazamientos que se están produciendo.

Los más vulnerables

Repetto remarcó que el impacto económico de la creciente será desigual y que los establecimientos de menor escala afrontan las mayores dificultades. "El productor que tiene capacidad económica movió a sus animales, porque hizo reserva forrajera o lleva a sus animales a lotes más altos. El pequeño productor no tiene eso. Si no es ayudado por el Estado seguramente se le morirá algún animal y el daño será cuantioso", alertó. A estas dificultades se suma la incertidumbre sobre el momento en que podrán regresar a sus campos y las condiciones productivas que encontrarán cuando retrocedan las aguas.

Alerta sanitaria

La emergencia hídrica también plantea desafíos sanitarios para la ganadería regional, especialmente por la concentración de animales en terrenos elevados y la exposición prolongada a condiciones de humedad. En ese sentido, Repetto destacó el trabajo que viene realizando el Senasa y recordó que la campaña de vacunación contra la fiebre aftosa ya se cumplió. "El Senasa está trabajando porque la vacunación contra la aftosa ya pasó. Pero cuando vienen todos estos fenómenos climáticos aparecen otras enfermedades: respiratorias o parásitos", explicó.

Más allá de las dificultades inmediatas, Repetto advirtió que las consecuencias de la inundación podrían prolongarse durante varios meses y comprometer la disponibilidad de alimento para el ganado durante el otoño y el invierno de 2027. "El daño va a ser muy grave. Si esto se extiende como está previsto vamos a tener un problema en el otoño y entrada del invierno, no se recuperarán las pasturas naturales", afirmó.

El dirigente explicó que el descenso del Paraná no significará necesariamente el final de la emergencia, debido a que los campos inundados necesitarán tiempo para recuperar su capacidad forrajera. "Cuando el agua baje y los productores quieran volver a sus campos no habrá pastos y el problema se profundizará", alertó. De esta manera, el sector ganadero del este chaqueño enfrenta un escenario que combina pérdidas potenciales de hacienda, mayores costos operativos, riesgos sanitarios y una posible escasez de pasturas durante los próximos meses.

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