Resistencia26°Min. 20° • Max. 28°

El Niño llega con fuerza

El Niño es un fenómeno climático natural que no está causado por el cambio climático. Así lo aclararon expertos de la Organización Meteorológica Mundial, que explicaron, además, que se origina principalmente por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental, acompañado por modificaciones en la circulación atmosférica. Aunque se desarrolla a miles de kilómetros de la Argentina, sus efectos pueden sentirse en distintas regiones del país. Además, su influencia no es idéntica en todas partes, ya que depende de la época del año y de la interacción con otros factores oceánicos y atmosféricos.

En términos generales, El Niño aparece de manera irregular cada dos a siete años y suele durar entre nueve y doce meses. Durante un episodio intenso, el aumento de la temperatura del Pacífico altera los patrones de circulación de la atmósfera y, como consecuencia, modifica la distribución de las precipitaciones y las temperaturas en diferentes lugares del planeta. Por esta razón, un fenómeno que comienza en una región del océano puede favorecer lluvias abundantes, sequías o períodos de calor extremo en territorios muy alejados. Sin embargo, la intensidad de El Niño no determina por sí sola la magnitud de sus consecuencias, porque intervienen también las condiciones de otros océanos y las características climáticas de cada región.

Pero este año las condiciones observadas en el Pacífico tropical muestran un episodio particularmente intenso. Según la información proporcionada por la Organización Meteorológica Mundial, entre mayo y julio la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial central y oriental presentó una anomalía media de 1,5 grados Celsius, mientras que en julio llegó a 2 grados. Posteriormente, entre finales de julio y mediados de agosto, los valores semanales continuaron aumentando. Al mismo tiempo, debajo de la superficie oceánica se registraron temperaturas superiores a las habituales en más de 8 grados en algunas zonas. Estos indicadores permiten comprender por qué los especialistas prevén una intensificación del fenómeno durante los próximos meses.

En Argentina, uno de los principales efectos asociados con este episodio es el aumento de las precipitaciones en determinadas regiones. El Servicio Meteorológico Nacional señala que el evento presenta una intensidad excepcional y que el norte del Litoral, incluida la provincia del Chaco, puede registrar lluvias superiores a los valores normales durante la primavera. Por consiguiente, la presencia de El Niño constituye un factor importante para la planificación de actividades agrícolas, la gestión de los recursos hídricos y la prevención de posibles emergencias relacionadas con excesos de agua.

En el caso del Chaco, esta situación merece especial atención debido a la posibilidad de precipitaciones intensas y persistentes. Cuando las lluvias superan la capacidad de absorción del suelo o de los sistemas de drenaje, pueden producirse anegamientos, desbordes de cursos de agua y dificultades para el tránsito. Asimismo, las precipitaciones excesivas pueden afectar viviendas, caminos, infraestructura y actividades productivas. En las áreas rurales, por otra parte, el exceso de humedad puede complicar las labores agrícolas y provocar pérdidas cuando los campos permanecen anegados durante períodos prolongados. Por ello, el seguimiento de los pronósticos resulta fundamental para anticipar riesgos y adoptar medidas preventivas.

No obstante, sería incorrecto afirmar que cada período de lluvias intensas en el Chaco se debe exclusivamente a El Niño. El fenómeno aumenta la probabilidad de determinadas condiciones climáticas, pero no determina por sí mismo cada episodio meteorológico. De hecho, las características locales de las tormentas, la humedad disponible y otros patrones atmosféricos también influyen en el resultado final. Por esta razón, los pronósticos regionales y los avisos oficiales del Servicio Meteorológico Nacional son indispensables para conocer la evolución concreta de cada situación.

La Organización Meteorológica Mundial prevé que durante el período comprendido entre septiembre y noviembre de 2026 las temperaturas sean superiores a lo normal en numerosas regiones terrestres. En Argentina, estas condiciones pueden combinarse con otros factores y generar períodos de calor poco frecuentes; a la vez, el fenómeno puede incrementar el riesgo de eventos extremos en diferentes partes del país, aunque sus efectos específicos varían según la región.

El Niño demuestra hasta qué punto el sistema climático está conectado a escala planetaria. El monitoreo permanente, los sistemas de alerta temprana y el acceso a información meteorológica confiable son herramientas esenciales para reducir los riesgos y proteger a las comunidades, la producción y la infraestructura.

Te puede interesar