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Carta de lectores

Recordando al maestro Víctor Falkenmeyer en su primer aniversario

Señor director de NORTE:

He sido integrante de la Orquesta Sinfónica por más de 30 años, comenzando por la Orquesta de Cámara juvenil. El legado de directores como Guillermo Bonet Müller y Víctor Falkenmeyer ha sido destacado en numerosas ocasiones, por el talento que los caracterizó y el compromiso personal de cada uno que se concretó en numerosos conciertos, tantos que no se pueden mencionar en tan breve espacio, en particular durante los más de 30 años de dirección.

El maestro Falkenmeyer, santafesino de origen y chaqueño por adopción, si bien comenzó su formación musical siendo muy joven, se formó como pianista y como director orquestal en la Universidad Nacional de Santa Fe, y entre sus principales docentes es importante mencionar a Guillermo Bonet, quien manifestaba un gran aprecio y admiración por Víctor. Como señaló su hermano Mario, las óperas que disfrutó el público de Resistencia fueron impulsadas por Bonet Müller con la valiosa colaboración de V. Falkenmeyer y un gran número de personas amantes de la cultura, así como docentes que formaron coros juveniles para esas actuaciones. En 1995, la ópera Aída, en el teatro Municipal de Santa Fe, fue dirigida por Falkenmeyer con la solvencia que lo caracterizaba por invitación de Guillermo, lo que implicó en desafío enorme y un gran esfuerzo de preparación en poco tiempo. Asistimos un grupo de profesores de música y cantantes de aquí, con el doble propósito de visitar a nuestro amigo Bonet, ya muy enfermo, y de vivir la hermosa experiencia de la ópera.

Con la Sinfónica bajo la dirección de Falkenmeyer hemos viajado al interior en numerosas ocasiones, para que la música "en persona" llegue a toda la provincia, y destaco el legendario viaje a Salta para ofrecer Ballet, en varios colectivos, por caminos polvorientos, y con los bailarines y todo el staff que requiere una puesta en escena de esas características.

Los solistas de prestigio internacional que actuaron con la Sinfónica confiaban en la batuta de Víctor, y en una orquesta que se caracterizaba por la excelencia y plasticidad para dar lugar a conciertos que transmitían la belleza y la vida propias de la música. Asimismo, numerosos músicos y cantantes de la Argentina, y de Resistencia, sean instrumentistas de la misma orquesta como profesores, alumnos y exalumnos del Instituto de Música, actuaron como solistas. El Coro Polifónico y la Orquesta realizaron numerosas actuaciones conjuntas, además de otros coros de la provincia.

Consideraba fundamental transmitir la expresividad propia de cada compositor, por lo cual en un momento dejó la batuta para dirigir sólo con las manos atendiendo a las mayores posibilidades que ofrecían para la interpretación al guiar a los músicos.

Creo que es importante mencionar también las orquestaciones y arreglos que realizó Falkenmeyer de tangos, chamamés, y música de película, entre otros, donados por su familia al Archivo de la Sinfónica. Los conciertos de música de películas atraían tanto público que muchos quedaban fuera de la sala y debían repetirse, tradición que continuó el maestro Roberto Buffo al jubilarse Víctor. Cada año, se realizaba en la Catedral un concierto navideño, con villancicos y canciones especialmente arregladas para Orquesta de cámara y coro juvenil, en ese compromiso que se ampliaba más allá de toda obligación, sino como resultado de una clara vocación musical, conciertos posibles también por directoras de coro como la profesora Graciela Fornari.

Había grabado también programas radiales didácticos con objeto de ampliar la mirada y el aprecio por la música orquestal, y la Sinfónica habitualmente realizaba conciertos didácticos para alumnos en diferentes colegios y en salas de concierto fomentando así el interés por el estudio instrumental.

Personalmente, invito a los historiadores de la zona, a aquellos que buscan qué investigar, que asuman como tema de sus tesis de licenciatura, o doctorales, estudiar el aporte de la Sinfónica a la Provincia, porque lo que no se documenta se pierde en los resquicios de la memoria, como me sucede a mí.

La Sinfónica es un organismo vivo, pero que necesita del apoyo de las instituciones culturales, no sólo de Asociaciones, como la Asociación de amigos de la sinfónica, ya desaparecida, que colaboró para sostener la presencia de músicos que no contaban con sueldo y hasta en la compra de instrumentos, o en algunas ocasiones, de ADAC. Otra deuda de muchos años, fue la Ley artística presentada en la Cámara durante años pero nunca votada.

Retomo algunas frases del maestro Falkenmeyer de la entrevista publicada por NORTE en 2017: "Ir a un concierto es disfrutar la emoción en el momento en que está ocurriendo el hecho artístico. Hablamos de un concierto de música clásica, rock o cumbia, creo que esto hace a quien asiste que participe activamente en la realización del espectáculo. La emoción, el sentimiento que le pone el público cuando recibe del artista su creación es devuelta, hay una gran retroalimentación en ese contacto directo entre espectador y músico. Y eso no se consigue de otra forma que con la participación física".

MARÍA ELENA RADICI

RESISTENCIA

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