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Carta de lectores

Isabelita, la presidenta constitucional más longeva de nuestra historia

Señor director de NORTE: 
Este 4 de febrero la expresidenta María Estela Martínez de Perón —más conocida como "Isabelita"— cumple 94 años. Antes de comenzar a explayarme sobre los méritos del Gobierno Peronista de la exmandataria, quisiera resaltar algunos datos interesantes sobre su figura. La expresidenta, nacida el 4 de febrero de 1931 en la provincia de La Rioja, se ha convertido en la presidenta constitucional más longeva de toda nuestra historia, además de ser la que más años ha vivido luego del fin de su presidencia (el 24 de marzo próximo se cumplen 49 años del final de su Gobierno, casi medio siglo, cuando fuera derrocada por un Golpe de Estado). Y, por supuesto, fue la primera mujer vicepresidenta y presidenta del mundo. 
La presidenta Martínez de Perón ha quedado como un personaje incómodo para la historia argentina, cuando a mi entender es un trato injusto, equivocado y errado, sobre todo si ese destrato proviene de algunos sectores del justicialismo nacional. Y no es mi intención santificar su figura y desligarla de errores (sobre todo en el área económica, acaso sea el punto más frágil de su gobierno, junto con la influencia de López Rega), pero sí desempolvar algunos hechos omitidos deliberadamente en los últimos 50 años que no se enseñan en las instituciones educativas de nuestro país y que existe un discurso prohibitivo y censurable sobre su presidencia hasta hacerlo casi tabú; y principalmente hacia su persona.
 Isabel, durante el exilio del gran líder nacional Juan Domingo Perón, era la enviada de este desde Madrid a la Argentina, para negociaciones políticas con dirigentes políticos y líderes sindicales, es decir, era la persona de mayor confianza del general. Con el retorno a suelo argentino de nuestro caudillo y máximo líder del Movimiento en 1972 y la reapertura democrática en 1973, y luego de la renuncia del presidente Cámpora y un nuevo llamado a elecciones, Isabel se convierte en la compañera de fórmula del General Perón, en lo que será la formula Perón - Perón. 
Como es sabido, el presidente Perón que asumió el 12 de octubre de 1973 no llegaría a cumplir su tercer mandato y moriría ocho meses después, el 1 de julio de 1974. Es entonces cuando, por Ley de Acefalia, Isabel Perón asume la primera magistratura del país. Todos ya sabemos la situación en la que se encontraba la Argentina. Se heredó del anterior proceso Dictatorial Militar una gran deuda externa, inflación, crisis política, y además se sumaba la insurrección de grupos guerrilleros que a pesar ya de encontrarse bajo un gobierno democrático y constitucional, no renunciaban a la "lucha armada". Es aquí donde quiero detenerme por sobre todo, ya que Isabel es señalada como tibia o una mujer incapaz de ostentar el cargo máxime cuando se tratara de tomar decisiones en la lucha contra los ataques terroristas que se vivían en aquellos años.
 Isabel Perón fue jaqueada por grupos armados que amenazaban no solo su gobierno, sino el sistema democrático mismo. Ataques y asaltos a regimientos y comisarías, atentados, secuestros, asesinatos, un verdadero vertedero de sangre de la izquierda, pero también de la derecha con la Triple A, sumado a la constante amenaza castrense. Los ataques subversivos no hicieron más que ser funcionales al Golpe que se avecinaba. La Guerrilla tuvo una durísima derrota en Tucumán con el operativo "Independencia" realizado en pleno Gobierno Constitucional en 1975. Y aquí quiero resaltar datos históricos y el rol del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte detrás del golpe del ’76, muy poco discutida. Ese mismo año se interceptó armamento enviado desde Inglaterra a la guerrilla (160.000 proyectiles en un buque con destino final a la embajada y ametralladoras Sterling, descubiertas en un avión de la British Caledonian) fue el último hecho descubierto sobre la financiación externa de la Guerrilla, pero no el primero. ¿Pero por qué Inglaterra estaría financiando a grupos irregulares en territorio argentino? El otrora Imperio decadente que dominaba el Río de La Plata desde el siglo XIX y que fue reemplazado en su influencia por EE.UU. en la posguerra yacía moribundo (pero no muerto). Justamente en el cumpleaños 44 de la señora presidenta, el 4 de febrero de 1976 y en pleno festejo por su natalicio, ésta ordenó el retiro del embajador británico y el cañoneo de un buque inglés que había penetrado en aguas argentinas, una muestra clara de que la República Argentina no se dejaría intimidar por una potencia extranjera y no estaba para nada de acuerdo con la explotación hidrocarburífera por parte del Reino Unido en el Mar Argentino. Este hecho trascendente, donde el Gobierno de Isabel Perón defendía nuestra soberanía territorial a capa y espada utilizando la fuerza militar, no fue el único hecho que incomodaba a la Gran Bretaña en sus intereses imperialistas en el Atlántico Sur contra la Argentina, ya que desde su presidencia, la señora de Perón promovió la primera exploración de petróleo en nuestra plataforma marítima, zona de disputa directa con Inglaterra. 
El Reino Unido tenía su Isabel, pero nosotros también. Realizó una reunión de Gabinete en la Antártida y fue la primera presidenta argentina y del mundo en pisar el continente blanco, un hito en la historia, pero también un claro y contundente mensaje que nuestra soberanía en el continente más austral del mundo y los territorios insulares y marítimos en el Atlántico Sur era indiscutible.  
Todo esto fue incomodando a la bestia herida. Así las cosas, Gran Bretaña siguió desgastando al Gobierno Constitucional (en complicidad pasiva o activa de EE.UU.) en distintos frentes internos con la tergiversación organizada con otros tipos de terrorismo, como terrorismo político con la traición reiterada, el terrorismo económico con el desabastecimiento, los vaciamientos de empresas y el sabotaje a la producción. Todas estas eran las formas de desestabilizar al país y llevarlo a una "guerra civil devastadora", declarada en secreto por los ingleses contra el General Perón en vida. El objetivo era muy claro: destruir la industria argentina, destruir la tecnología argentina y destruir la ciencia y la inteligencia argentinas, aniquilando a la universidad que la produce, y destruir la capacidad de Argentina de una defensa soberana de su territorio sobre todo de sector austral y antártico. Demostrado quedaría pocos años después con la Guerra de Malvinas que todo esto no es ningún invento ni nada descabellado.
Por estos medios, coherentes y contestes con los históricos planes de Gran Bretaña para el Río de la Plata, se buscó reinstalar a la Argentina en el sistema colonial de la división internacional del trabajo. La Dictadura, con Fuerzas Armadas Anglófilas desde 1955 caería luego de la guerra de Malvinas justamente por este nivel de contradicciones. Isabel no se quedaría de brazos cruzados, tomando medidas contestatarias ante estos ataques solapados extranjeros y de sectores extranjerizantes como: la nacionalización de las bocas de expendio de combustibles; la nacionalización de las agencias de noticias extranjeras; Ley de Subversión económica; Ley de represión al narcotráfico; terminó con el negociado para entregar la producción del acero a Brasil; nulidad de los contratos con la ITT y Siemens que estafaban a Entel y a los usuarios; anulación del contrato con la compañía Ítalo de electricidad; SEGBA pasa a manos del Gremio Luz y Fuerza; Nacionalización de los depósitos bancarios; decretó el arresto del Directorio de Bunge y Born por subvencionar a la guerrilla; sancionó la Ley del Sistema Nacional Integrado de Salud; sancionó la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 LCT —aún vigente y combatida por la oligarquía y el extranjero—; proyectó la Ley Nacional de Prensa; nunca contrajo deuda externa con el sector financiero; un mes antes del Golpe convocó a una Asamblea Constituyente; promovió la organización del movimiento según sus ramas y un Consejo Superior Colegiado, etc. 
A pesar de todas estas medidas, su firme determinación con respecto a defender la Soberanía Nacional en todos los frentes antes descriptos, fue derrocada por una vil conspiración de potencias extranjeras y canallas apátridas locales funcionales a la sinarquía internacional y que nos sumieron en la etapa más oscura de nuestra historia y que no solo fue una masacre a nivel humano sino de los intereses nacionales. Además de las curiosidades históricas que describí en el primer párrafo que ostenta Isabel Perón será tristemente recordada también como el presidente argentino que más tiempo estuvo presa por su condición política e institucional (cinco años) donde permaneció en arresto. Cuando la Dictadura la dejó libre la obligó a exiliarse a España donde continúa viviendo hasta nuestros días. Si bien ya puede retornar al país, en los últimos años su figura fue vapuleada al punto que no viene al país desde el Gobierno de Carlos Menem. Solo en 2024 la vicepresidenta Victoria Villarruel extrapartidaria y libertaria la homenajeó, visitándola e inaugurando un busto de ella en Casa Rosada. 
¿Qué pasa, compañeros peronistas, que tienen que venir dirigentes de otras fuerzas políticas a homenajear a una expresidenta constitucional peronista que -nos guste o no- fue elegida en la fórmula por el propio Perón?... parece que tuvieran miedo hasta de nombrarla. ¿Acaso lo harán tarde y como siempre después de muerta? Yo por mi parte hoy en el día de su nacimiento y desde aquí, desde la tierra de Deolindo Felipe Bittel, le digo a la compañera presidenta Isabel Perón "¡feliz cumpleaños!", honrando su legado y su memoria, y que más temprano que tarde llegará ese justo reconocimiento a su figura.

JUAN MANUEL AQUINO
DNI 33732694
RESISTENCIA

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