Isabel Perón, otra víctima de la dictadura cívico militar
Señor director de NORTE:
Hace poco más de un mes los medios de comunicación argentinos destacaban el récord de longevidad de la mujer con mayor trayectoria artística que tiene nuestro país. Mirtha Legrand. Y es que sobrado mérito lo tiene por llegar a conducir un programa a los 99 años y con tanta lucidez y una carrera envidiable.
No obstante, el 6 de febrero pasado casi ningún medio nacional mencionó el natalicio 95 de otra mujer histórica en nuestro país: Estela Martínez de Perón, más conocida como "Isabelita". Fue esposa del General Perón, vicepresidenta de la Nación y a la muerte del general fue la primera mujer presidenta de la Argentina y del mundo.
Ostenta otro récord: es la presidenta argentina que a más edad ha llegado con vida y que más ha vivido luego de finalizar su presidencia: ¡50 años! Por eso, en un aniversario más del fin de su mandato final que fue a través de un golpe de estado cívico-militar, hoy quiero reivindicar su figura y su gobierno.
La presidenta Perón ha quedado como un personaje incómodo para la historia argentina, un trato injusto, a mi entender, y equivocado, sobre todo porque ese destrato proviene también de algunos sectores del justicialismo nacional. Y no es mi intención santificar su figura y desligarla de errores (sobre todo en el área económica, acaso el punto más frágil de su gobierno junto con la influencia de López Rega), pero sí desempolvar algunos hechos omitidos deliberadamente en los últimos cincuenta años que no se enseñan en las instituciones educativas de nuestro país y que existe un discurso prohibitivo y censurable sobre su Presidencia, hasta hacerlo casi tabú y principalmente hacia su persona.
Isabel, durante el exilio del gran líder nacional Juan D. Perón, era su enviada política desde Madrid a la Argentina para negociaciones con dirigentes políticos y líderes sindicales, es decir, era la persona de mayor confianza. Con el retorno a suelo argentino de nuestro caudillo y máximo líder del Movimiento en 1972 y la reapertura democrática en 1973, y luego de la renuncia del presidente Cámpora y un nuevo llamado a elecciones, Isabel se convierte en la compañera de fórmula: Perón - Perón.
Como es sabido, Perón asumió el 12 de octubre de 1973, no llegaría a culminar su tercer mandato y moriría ocho meses después, el 1º de julio de 1974. Es entonces cuando por Ley de Acefalía, Isabel Perón asume la primera magistratura del país. Todos sabemos la situación en la que se encontraba la Argentina. Se heredó del anterior proceso Dictatorial Militar una gran deuda externa, inflación, crisis política y además se sumaba la insurrección de grupos guerrilleros que, a pesar de encontrarse ya bajo un gobierno democrático y constitucional, no renunciaban a la "lucha armada". Es aquí donde quiero detenerme por, sobre todo, ya que Isabel es señalada como tibia o una mujer incapaz de ostentar el cargo, máxime cuando se tratara de tomar decisiones en la lucha contra los ataques terroristas que se vivían en aquellos años. Isabel Perón fue jaqueada por grupos armados que amenazaban no solo su gobierno, sino el sistema democrático mismo. Ataques y asaltos a regimientos y comisarías, atentados, secuestros, asesinatos, un verdadero vertedero de sangre de la izquierda, pero también de la derecha con la Triple A, sumado a la constante amenaza castrense.
Los ataques subversivos no hicieron más que ser funcionales al Golpe que se avecinaba. La guerrilla tuvo una durísima derrota en Tucumán con el operativo "Independencia" ordenada en pleno gobierno constitucional en 1975 y comandada por el general Acdel Vilas, quien fue condenado al ostracismo por la dictadura de Videla por sus vínculos con el peronismo y nombraron al general Bussi como responsable del triunfo de tal operativo, que se llevó todos los honores del trabajo realizado por Vilas.
Otro dato histórico a resaltar poco discutido fue el rol del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte detrás del golpe del 76. Ese mismo año se interceptó armamento enviado desde Inglaterra a la guerrilla (160.000 proyectiles en un buque con destino final a la embajada y ametralladoras Sterling, descubiertas en un avión de la British Caledonian), que fue el último hecho descubierto sobre la financiación externa de la guerrilla, pero no el primero. Pero, ¿por qué Inglaterra estaría financiando a grupos irregulares en territorio argentino? Hay temas que, adrede, quedan fuera de las discusiones y del revisionismo histórico porque incomodan o son inconfesables, en realidad la guerrilla fue un elemento más de la sinarquía internacional financiada económica y operativamente desde el exterior para sembrar la inestabilidad y el caos en la Argentina.
A través de este otrora Imperio, ya decadente, que dominó el Río de La Plata desde el siglo XIX y que fue reemplazado en su influencia por un EEUU de la posguerra, que yacía moribundo (pero no muerto). Justamente en pleno festejo del cumpleaños 44 de la señora presidenta, el 4/2/1976, esta ordenó el retiro del embajador británico y el cañoneo de un buque inglés que había penetrado en aguas argentinas, una muestra clara de que la Argentina no se dejaría intimidar por una potencia extranjera y no estaba para nada de acuerdo con la explotación hidrocarburífera ilegal por parte del Reino Unido en el mar Argentino.
Este hecho trascendente, donde el gobierno de Isabel Perón defendía nuestra soberanía territorial utilizando la fuerza militar no fue el único hecho que incomodaba a Gran Bretaña en sus intereses imperialistas en el Atlántico Sur contra la Argentina, ya que, desde su presidencia, promovió la primera exploración de petróleo en nuestra plataforma marítima, zona de disputa directa con Inglaterra. El Reino Unido tenía su Isabel, pero nosotros también.
Realizó una reunión de Gabinete en la Antártida y fue la primera presidenta argentina y del mundo en pisar el continente blanco, un hito en la historia, pero también un claro y contundente mensaje de que nuestra soberanía en el continente más austral del mundo y los territorios insulares y marítimos en el Atlántico Sur era indiscutible.
Todo esto fue incomodando a la bestia herida. Así las cosas, Gran Bretaña y el Poder Sinárquico Mundial, ya sea por Izquierda o por Derecha siguieron desgastando al gobierno constitucional (en complicidad pasiva o activa de EEUU) en distintos frentes internos con la tergiversación organizada con otros tipos de terrorismo como terrorismo político con la traición reiterada, el terrorismo económico con el desabastecimiento, los vaciamientos de empresas y el sabotaje a la producción.
Todas estas eran las formas de desestabilizar al país y llevarlo a una "guerra civil devastadora", declarada en secreto por los ingleses a través de los elementos sinárquicos contra el General Perón, quien nos advirtió de ellos en vida. El objetivo era muy claro: destruir la industria argentina, su tecnología y acabar con la ciencia y la inteligencia argentinas, aniquilando la universidad que la producía y la capacidad nacional de una defensa soberana de su territorio, sobre todo del sector austral y antártico. Demostrado quedaría pocos años después con la guerra de Malvinas que todo esto no es ningún invento descabellado.
Por estos medios, coherentes y contestes con los históricos planes de Gran Bretaña para el Río de la Plata, se buscó reinstalar a la Argentina en el sistema colonial de la división internacional del trabajo. La Dictadura, con Fuerzas Armadas Anglófilas desde 1955, caería luego de la guerra de Malvinas, justamente por este nivel de contradicciones.
Isabel no se quedaría de brazos cruzados, tomando medidas contestatarias ante estos ataques solapados extranjeros y de sectores extranjerizantes como: la nacionalización de las bocas de expendio de combustibles y de las agencias de noticias extranjeras; Ley de Subversión económica; Ley de represión al narcotráfico; terminó con el negociado para entregar la producción del acero a Brasil; nulidad de los contratos con la ITT y Siemens que estafaban a Entel y a los usuarios; anulación del contrato con la compañía Ítalo de electricidad; Segba pasa a manos del Gremio Luz y Fuerza; nacionalización de los depósitos bancarios; decretó el arresto del directorio de Bunge y Born por subvencionar a la guerrilla; sancionó la Ley del Sistema Nacional Integrado de Salud, sancionó la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 LCT aún vigente y combatida por la oligarquía y el extranjero, proyectó la Ley Nacional de Prensa.
Nunca contrajo deuda externa con el sector financiero, un mes antes del golpe convocó a una Asamblea Constituyente, promovió la organización del movimiento según sus ramas y un Consejo Superior Colegiado, etc.
A pesar de todas estas medidas y su firme determinación con respecto a defender la soberanía nacional –en todos los frentes antes descriptos–, fue derrocada por una vil conspiración de potencias extranjeras y canallas apátridas locales funcionales a la sinarquía internacional y que nos sumieron en la etapa más oscura de nuestra historia y que no solo fue una masacre a nivel humano, sino de los intereses nacionales.
Además de las curiosidades históricas que describí en el primer párrafo que ostenta, Isabel Perón será tristemente recordada también como la presidenta argentina que más tiempo estuvo presa por su condición política e institucional (cinco años), donde permaneció en arresto. Otro dato omitido todavía en la actualidad.
Isabel también fue víctima de la dictadura. Cuando la Junta Militar la dejó libre, fue obligada a exiliarse en España, donde continúa viviendo hasta nuestros días. Si bien ya puede retornar al país, en los últimos años su figura fue vapuleada y con su edad avanzada ya no volverá al país, que no visita desde el gobierno del expresidente Carlos Menem. Recién en 2024 la vicepresidenta Victoria Villarruel –extrapartidaria y libertaria– la homenajeó, visitándola en Madrid e inaugurando un busto de ella en Casa Rosada.
¿Qué pasa, compañeros peronistas, que tienen que venir dirigentes de otras fuerzas políticas a homenajear a una expresidenta constitucional peronista, que nos guste o no, fue elegida en la fórmula por el propio Perón y que parece que tuvieran miedo hasta de nombrarla?
¿Acaso lo harán tarde, y como siempre, después de muerta? Yo por mi parte, hoy a medio siglo de su derrocamiento a manos de una dictadura cívico militar cipaya anglófila, reivindico su gobierno, jaqueado por fuerzas de izquierda y derecha, ambas al servicio de la sinarquía internacionalista y globalista, que no estaba libre de errores pero que era nacional justicialista y que defendía nuestra soberanía en todos los frentes. Honro su figura, su persona, su legado y su memoria y que más temprano que tarde llegará ese justo reconocimiento desde un gobierno peronista.
JUAN MANUEL AQUINO IDARRAGA
DNI 33.732.694
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