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Jubilaciones, salarios y alquileres

Las variables más comprometidas tras el freno al nuevo índice de inflación

La decisión del Gobierno de postergar la implementación de una nueva medición de la inflación no impacta solo en el dato mensual que publica el INDEC. Detrás del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ajustan decenas de variables de la vida cotidiana, desde jubilaciones y salarios hasta créditos hipotecarios, alquileres y tarifas, lo que explica la sensibilidad política y económica del tema.

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El IPC es una referencia central para la actualización de las jubilaciones, que se ajustan mensualmente por inflación. También influye en los plazos fijos y créditos UVA, los bonos CER, los salarios, las mediciones de pobreza y los límites cambiarios. A su vez, se utiliza para calcular los datos "reales" de la economía: recaudación, gasto público, transferencias a las provincias, resultado fiscal y crecimiento del PBI.

Por eso, un índice más alto o más bajo no es neutral. Si la inflación es mayor, los ingresos reales tienden a caer más, aunque los haberes y salarios se actualicen por IPC. En cambio, los ahorristas con instrumentos ajustados por inflación se ven beneficiados, ya que obtienen un mayor rendimiento.

El Gobierno decidió frenar la nueva metodología cuando los datos de enero ya estaban procesados y a pocos días de su difusión. El nuevo índice había sido elaborado en base a la Encuesta de Gastos de los Hogares 2017/2018 y estaba terminado desde 2023, según reconoció el titular del INDEC, Marco Lavagna.

La semana previa, el Banco Central admitió que la nueva medición arrojaría una inflación más elevada, debido al mayor peso de los servicios en la canasta. Las primeras estimaciones indicaban que en enero habría superado el 3%, por encima de los registros de los últimos meses de 2025.

Con ese panorama, y ante proyecciones de mayores aumentos por las tarifas de servicios públicos, el Ministerio de Economía optó por asumir el costo político de postergar el cambio. La decisión, sin embargo, vuelve a poner en discusión la credibilidad del INDEC, que había sido reconstruida tras los años de manipulación estadística.

Desde ahora, cada dato oficial será comparado con estimaciones alternativas. Una referencia clave será el índice de la Ciudad de Buenos Aires, actualizado con la nueva encuesta y que en 2024 y 2025 mostró cifras superiores a las nacionales.

Además, la actualización del IPC formaba parte de los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional. La postergación reabre interrogantes sobre la relación con el organismo y sobre cuánto tiempo más podrá sostenerse una medición que muchos consideran desactualizada.

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