Hacia una fundación mítica de Resistencia
Artículo que presenta una versión de la fundación de Resistencia, los nombres, documentos y lugares son reales y con citas al pie, en cambio los diálogos pertenecen a una fundación mítica quizás con más literatura que historia.
La historia oficial argentina nos puntualiza que a Resistencia la delinearon varias veces, la primera de 1875 pertenecía a los trabajos de Arturo Seelstrang y Enrique Foster, debido a la gran inundación de 1876 y a la pérdida de los mojones dos años más tarde se requirieron la nueva demarcación impulsada por el Gobernador Pantaleón Gómez y las mediciones de Juan Dillon.

Las fundaciones de ciudades siguen la tradición romana reunidas por Vitruvio para trazar una ciudad las mediciones que antes las llevaban los "augures" una especie de sacerdotes con poderes de adivinaciones y presagios. Predicciones que debían ser correctas y eran de vital importancia para tener una ciudad de buen augurio, por lo tanto, debía tener buenos augures.
En el siglo XIX lo augures pasaron a ser los primeros pobladores y luego en la naciente Argentina las Comisiones Exploradoras integradas por ingenieros y agrimensores, que se alejaron de las adivinaciones y presagios para basarse en las ciencias duras: el desarrollo de la física y las nuevas máquinas de medir.
El artículo presenta una versión de la fundación de Resistencia, los nombres, documentos y lugares son reales y con citas al pie, en cambio los diálogos pertenecen a una fundación mítica quizás con más literatura que historia. Una fundación mítica de la tercera ciudad-cantón cuyo nombre la obtuvo, en el territorio durante las entrevistas a los pobladores que hablaban de la resistencia. A 150 años de la primera demarcación de Resistencia pregunto: ¿la ciudad tuvo buenos augures?
Seelstrang / Foster El 15 de octubre de 1875 los agrimensores iniciaron sus labores de medición para el diseño de la colonia del pueblo, y posteriormente Resistencia…
Informe de la Comisión Exploradora de 1875
La tercera ciudad cantón que se debía trazar no pudo ser fundada frente a Corrientes en la ribera derecha del Paraná debido a la marisma, al humedal bajo y anegadizo que compone la desembocadura de varios ríos entre ellos el río Tragadero.
Situación geográfica que contrasta con la costa rocosa donde se asienta la ciudad de Corrientes.
Abordando el vaporetto viendo la amplitud del estuario y lo particular de los nombres de los ríos el prusiano Seelstrang en su vanidad enciclopédica decía: las marismas son ecosistemas de transformación entre la tierra y el agua, se encuentran, generalmente, en desembocaduras de ríos o zonas costeras. Se caracterizan por que allí sucede una interacción entre el agua dulce y salobre, por su suelo fangoso y por estar sujetas a inundaciones periódicas debido a las lluvias copiosas del subtrópico.
Esta es la razón por la cual tuvo que remontarse el Rio Negro en búsqueda de un sitio alto de tierra firme y de ser posible con gente, un rancherío o un obraje.
Fueron a 21 km del Paraná remontando el agua salobre del Negro y esquivando la vegetación acuática que los derivó hacia el Paraje de San Fernando, uno de varios obrajes de los franceses Seitour. El sitio era frecuentado por los correntinos en busca de madera, agua y un punto de provisión de yerba, charque de Itatí, tabaco y alcohol de caña que enloquece a todos.
Los correntinos gustaban del agua del Camangué, cada viaje del vaporetto llevaba cientos de litros para llenar los aljibes de las casas señoriales de Corrientes.
Al llegar a las barrancas altas del río Negro, la Comisión Exploradora fue recibida por Carlo Corsi, responsable del obraje y almacén de ramos generales. Este paraje era un centro donde se agrupaban varios obrajes y una población estimada en mil habitantes. Existían barracas, galpones y un rancherío allí en ese asentamiento se almacenaban maderas, pieles, plumas y depósitos donde se guardaban provisiones. Era un campamento de tierra pelada, por la acción del traslado de los trabajadores o por el incesante picoteo de gallinas y patos.
El paraje viciaba a selva, a vainilla de los algarrobos y humedad de los riachos, pero proporcionaba maderas, plumas, miel y frutas silvestres todo se lo llevaba la Ciudad de Corrientes.
Debido a la amplitud de la demarcación, la ciudad uniría los parajes San Fernando (o San Gerónimo) y Modesto Cué en una zona alta, rodeada por tierras aptas donde ya se cultivaba batata, maíz, zapallo, tabaco. Quedó alejado de San Buenaventura del Monte Alto, el último asentamiento jesuita en el Chaco.
Gómez / Dillon Un 17 de mayo de 1878: Llega a Resistencia, el agrimensor Juan Dillón para practicar la segunda mensura de la Colonia, a fin de dar ubicación a los nuevos pobladores (…) El proyecto de nueva demarcación había sido solicitado por el gobernador Pantaleón Gómez.
Al bajar del vaporetto en el paraje San Fernando Juan Dillon sintió la frescura de la selva y la humedad en el aire. Un picor en la nariz le indicó que había materia en descomposición. El olor a la carne del charque húmedo y a madera de palo santo llenaba el ambiente. Sin embargo, Pantaleón Gómez, el gobernador del Territorio Nacional del Chaco, lo recibió con una amplia sonrisa.
"Señor Dillon, es un placer tenerlo aquí", dijo Pantaleón. "De acuerdo con la ley de Avellaneda, promulgada en 1876, ya es tiempo de que vengan colonos a poblar esta tierra. Estamos en el último cuarto del siglo XIX y es hora de que produzcamos en este territorio".

Dillon respondió: "El gusto es mío, Gobernador Pantaleón Gómez. Los agrimensores somos los verdaderos exploradores del territorio. Recorremos campos, lagunas, esteros y hablamos con la gente, incluyendo a los originarios, a través de lenguaraces. Nuestro trabajo es fundamental para el desarrollo urbano y rural, ya que permite planificar y ejecutar proyectos de infraestructura, urbanismo y conservación del medio ambiente".
Continúo su insistencia de último científico que cree en las nuevas máquinas: "Utilizando la tecnología del teodolito y las triangulaciones, vamos a poder garantizar la precisión y la eficiencia en el trabajo de la medición de estos territorios".
"También observaremos la zona para determinar a qué altura llega el agua en las inundaciones. Vimos por el río Negro esa marca del agua sobre los troncos, la marca de la sal del agua indica a qué altura llegó el agua de la inundación".
"Por favor, señor Pantaleón, necesitamos gente que nos acompañe y que nos vaya advirtiendo de los peligros de esta geografía", concluyó Dillon. "Es importante que tengamos conocimiento de los riesgos y desafíos que presenta este territorio para poder realizar nuestro trabajo de manera segura y efectiva".
Levantando la voz: Traje un teodolito, que es un telescopio que va ensamblado sobre unas patas de madera, con dos círculos graduados, uno vertical y otro horizontal. Ellos marcarán los ángulos con ayuda de lentes servirá para medir distancias, establecer niveles y medir la vertical en la maraña de agua y selva, sonaba como una recua en la tarde de mosquitos y el ensordecedor croar de anfibios que lo recibieron en la tarde del paraje.
Cuando bajaban las cajas de madera a la que mayor atención prestaba para su cuidado, arca caoba con la inscripción de TEO, gritó sentenciando: ¡Cuidado! Lo que hay allí permitirá medir la expansión de las fronteras, la agrimensura de tierras y la construcción de una cartografía nacional por parte del Estado nacional argentino.
En el paraje de San Fernando, Carlo Corsi, quien atendía la proveeduría, les comentó que el agua era tan buena que los aljibes de Corrientes bebían el agua del Chaco.
Corsi insistía en que Dillon dialogue con algunos caciques que entreviste a los ancianos Pioxonak, que los escuche cantar, que oiga sus instrumentos, porque todos ellos hablan del territorio a demarcar.
A Resistencia se la delineó uniendo el Puerto de San Fernando y el paraje Modesto Cué en el territorio que los originarios llamaban Camangué, las tierras onduladas. Un territorio mítico con entidades sobrenaturales que controlan todo lo que sucede allí. Seguramente de allí surgirán los otros augures, los de la fundación mitológica de Resistencia y que la historia todavía no reconoce.
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