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Alimentación saludable

Los cambios en los hábitos alimentarios, caracterizados por un mayor consumo de productos ultraprocesados con altos contenidos de azúcares, grasas y sodio, generaron un aumento sostenido de la malnutrición y de las enfermedades crónicas no transmisibles, como la obesidad, la diabetes y la hipertensión. Frente a este escenario, es necesario fortalecer las políticas públicas que garantizan el derecho a una alimentación adecuada y brinden a la ciudadanía herramientas para tomar decisiones informadas.

La alimentación saludable está condicionada por el entorno, la información disponible y las prácticas culturales y comerciales que influyen en el consumo. En este sentido, la niñez constituye una etapa clave, ya que es el momento en el que se forman los hábitos alimentarios que suelen mantenerse durante la adultez. Para que las familias puedan elegir de manera responsable, es fundamental que cuenten con información sencilla, visible y comprensible sobre la composición de los productos que adquieren. Cuando esta información es confusa, incompleta o difícil de interpretar, se vulnera el derecho de los consumidores y se refuerzan patrones de consumo poco saludables.

En Argentina, la Ley Nacional de Promoción de la Alimentación Saludable, Ley 27.642, representó un avance en la protección de la salud pública. Esta norma, sancionada en 2021 y reglamentada en 2022, estableció un sistema de etiquetado frontal de advertencias para los alimentos envasados y bebidas sin alcohol que contengan excesos de nutrientes críticos como azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías. Los sellos, con forma de octógonos negros, cumplen la función de alertar de manera rápida y clara sobre aquellos componentes que, consumidos en exceso, resultan perjudiciales para la salud. De este modo, se busca garantizar el derecho a la información y facilitar elecciones alimentarias más saludables.

La importancia de utilizar este sistema de octógonos negros radica en su simplicidad y eficacia. A diferencia de las tablas nutricionales tradicionales, que suelen estar impresas en letras pequeñas y requieren conocimientos específicos para ser interpretadas, los sellos de advertencia transmiten un mensaje directo y comprensible para toda la población. Esto permite reducir la asimetría de información entre la industria alimentaria y los consumidores, y contribuye a que las personas puedan comparar productos de manera más consciente en el momento de la compra.

Además del etiquetado frontal, la Ley 27.642 contempla otras medidas fundamentales para promover una alimentación saludable. Entre ellas, se destaca la regulación de la publicidad, promoción y patrocinio de productos que contengan al menos un sello de advertencia cuando estén dirigidos a niños, niñas y adolescentes. Esta disposición resulta especialmente relevante si se considera que la exposición temprana a publicidades de alimentos de bajo valor nutricional influye en las preferencias y conductas alimentarias. Según datos relevados por Unicef, una gran proporción de niños y adolescentes en Argentina está expuesta de manera constante a este tipo de mensajes en medios digitales, lo que refuerza la necesidad de establecer límites para proteger a la población más vulnerable.

La experiencia de otros países de la región demuestra que este tipo de políticas tiene efectos positivos. En naciones como Chile, México y Uruguay, donde se implementaron sistemas de etiquetado frontal similares, se registró una disminución en el consumo de productos con múltiples sellos de advertencia y una mejora en la oferta de alimentos. En particular, en el ámbito escolar, se redujo la presencia de alimentos y bebidas con advertencias, lo que contribuyó a crear entornos más saludables para niños y adolescentes. Al mismo tiempo, estas regulaciones incentivaron a la industria a reformular sus productos para reducir el contenido de nutrientes críticos.

Promover una alimentación saludable exige, por lo tanto, una responsabilidad compartida entre el Estado, la comunidad educativa, las familias y el sector productivo. La Ley Nacional de Promoción de la Alimentación Saludable tiene por objetivo prevenir enfermedades asociadas a la dieta, pero también generar un cambio cultural que priorice la salud por sobre intereses comerciales. Garantizar el acceso a información, proteger a la infancia de prácticas publicitarias nocivas y fomentar entornos alimentarios saludables son pasos esenciales para construir una sociedad más saludable.

Promover una alimentación saludable es clave ya que la forma en que las personas se alimentan influye directamente en su crecimiento, desarrollo, calidad de vida y expectativa de salud a lo largo de los años.

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