Justicia climática
Objetivos de la COP30
La COP30 es la Conferencia de la ONU sobre cambio climático que se lleva a cabo desde el 10 de noviembre 2025 en Belém Brasil, con los objetivos de reforzar la implementación de los compromisos climáticos existentes, acelerar la transición energética, lograr avances concretos en la financiación climática y a la adaptación. Participan representantes de 143 países, 57 jefes de Estado y se registraron más de 44.000 personas asistentes.
En otras palabras, la Cumbre Climática de Belém se inauguró instado a los líderes mundiales a actuar y acordar las medidas para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados, ayudar a las comunidades vulnerables a adaptarse a los efectos del cambio climático y lograr de los países emisiones netas cero para 2050. Se debe marcar el inicio de una década de aceleración y resultados mediante nuevos planes de acción.

Se persigue la justicia climática donde los países y comunidades más vulnerables, que menos han contribuido al problema, reciban apoyo de quienes más han emitido gases de efecto invernadero (GEI). Se conoce como"responsabilidades comunes pero diferenciadas" donde los países desarrollados deben liderar los esfuerzos para reducir sus emisiones y proporcionen recursos financieros para la mitigación y adaptación en los países pobres.
Qué nos está pasando
Sacuden al planeta Tierra fenómenos climáticos como olas de calor, sequías, incendios, inundaciones, ciclones tropicales y lluvias torrenciales generando desigualdades a causa del cambio climático. Por un lado, el sufrimiento de personas pobres que padecen los efectos del clima con déficit alimentario o de agua, que migran y nunca bien recibidos en los destinos. Por el otro lado, un número limitado de otras personas que acumulan riquezas.
El cambio climático afectará a todas las personas del mundo por igual. Los científicos dedicados a las cuestiones climáticas han demostrado que los humanos somos responsables del calentamiento global de los últimos 200 años, generando GEI que elevan la temperatura del planeta al ritmo más rápido de los 2000 años pasados.
El cambio climático se refiere a los cambios a largo plazo de las temperaturas y los patrones climáticos. Cambios que pueden ser naturales, debido a variaciones en la actividad solar o erupciones volcánicas. Pero desde el siglo XIX, las actividades humanas han sido el principal motor del cambio climático, debido principalmente a la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas, más la deforestación.
La quema de combustibles fósiles y la deforestación generan emisiones de GEI que actúan como una manta que envuelve a la Tierra, atrapando el calor del sol y elevando las temperaturas (como un invernadero). Los principales gases que lo provocan son el dióxido de carbono y el metano por la quema de combustibles fósiles o la deforestación, se suma la producción de energía, la industria, el transporte, están entre otros emisores.

El calor y las olas de calor han hecho que la temperatura media de la Tierra es ahora 1,1 °C más elevada que a finales del siglo XIX, antes de la revolución industrial, y más elevada en términos absolutos que en los últimos 100.000 años. La última década (2011-2020) fue la más cálida registrada. En esa línea, cada una de las cuatro décadas últimas ha sido más caliente que cualquier otra década desde 1850.
El cambio climático puede afectar nuestra salud, la capacidad de cultivar alimentos, la vivienda, la seguridad y al trabajo. Las personas que viven en naciones insulares y en países en desarrollo ya sufren las consecuencias. El aumento del nivel del mar y la intrusión de agua salada han avanzado hasta el hábitat de esas comunidades que los obligó a una migración forzada.
Las emisiones GEI proceden de todas las partes del mundo, pero algunos países generan mucho más que otros. China, Estados Unidos, India, la Unión Europea, Indonesia, Rusia y Brasil, fueron los causantes de la mitad de las emisiones de GEI a nivel mundial en 2020. Son los que tienen una mayor responsabilidad para actuar primero.
Cambio de la matriz energética
Para reducir las emisiones GEI, la ciencia aconseja entre otras acciones, el cambio de los sistemas energéticos de los combustibles fósiles a las energías renovables, como la solar o la eólica reducirá las emisiones. Se conseguirá reducir a más de dos tercios la extracción actual de carbón, petróleo y gas. Obviamente perjudica la producción de países petroleros.
Las obligaciones de los estados para la disminución de las emisiones se establecieron en el Tratado de Paris aprobado por 193 países y la Unión Europea (algunos se retiraron). Argentina es parte mediante la Ley N° 27.270, que impone realizar planes para reducir emisiones GEI. El objetivo es limitar el calentamiento global a 1,5°, en comparación con los niveles preindustriales y aumentar la adaptación a los impactos del cambio climático reforzando sus compromisos en el tiempo.
La adaptación es un proceso para mitigar (aplacar o suavizar) los efectos del cambio climático, disminuyendo las emisiones GEI, por ej. con la transición energética o combatiendo la deforestación. Implementando medidas para reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia al clima (recuperarse de los impactos adversos) que se consigue por ej., mejorando las fuentes de almacenamiento de agua o reduciendo los incendios forestales.
Los compromisos abarcan los impactos actuales y los probables en el futuro, necesaria en todas partes, pero debe darse prioridad ahora a las personas más vulnerables y con menos recursos para hacer frente a los riesgos climáticos.

No se han hecho los deberes
La temperatura media de la Tierra es ahora 1,1 °C y de seguir como hasta ahora podría llegar a 3°C en el 2030 si sigue el camino actual. Se espera que en la COP 30 se acuerde reforzar la implementación de los compromisos climáticos existentes, acelerar la transición energética, lograr avances concretos en la financiación climática y a la adaptación. Un paso fundamental es que los países industrializados cumplan su compromiso de aportar 100 000 millones de dólares anuales a los países en desarrollo para que puedan adaptarse y avanzar hacia economías más ecológicas.
Las piedras en el camino para dar cumplimiento a la acción climática mundial las ponen los países retardistas y negacionistas. Los primeros intentan retrasar u obstaculizar medidas efectivas de urgencia contra el cambio climático. Los negacionistas sostienen que no hay cambio climático, ni subida de temperaturas, que se trata solamente de cuestiones naturales. Persiguen deslegitimar y desacreditar la ciencia del cambio climático. Un peligro para las generaciones futuras donde están nuestros hijos, nietos y demás herederos.
(El abogado y especialista en evaluaciones ambientales)
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