SKF dejará de producir en la Argentina
Tras casi un siglo de operaciones en el país, la multinacional sueca anunció el cierre definitivo de su planta de rodamientos en la provincia de Buenos Aires.

La medida implica la pérdida de 150 puestos de trabajo y marca el fin de una etapa histórica para la compañía, que pasará a importar sus productos desde Brasil y otras fábricas de su red global.
La empresa argumentó que la decisión forma parte de su estrategia internacional de "restructuración y optimización industrial", orientada a concentrar la producción en plantas más grandes y tecnológicamente avanzadas. Según comunicó el presidente de SKF Industrial Americas y Australia, Manish Bhatnagar, "fue una decisión muy difícil, pero necesaria para garantizar la competitividad global de la compañía a largo plazo". Agradeció además la dedicación y el compromiso de los trabajadores argentinos.
SKF produce rodamientos y componentes para la industria metalúrgica y automotriz, y llevaba más de 90 años fabricando en Argentina para el mercado interno y la exportación. Con este cierre, cesarán todas las actividades fabriles en Tortuguitas, y la producción será transferida a plantas en países como Brasil, Italia, China y Bulgaria. No obstante, la firma mantendrá su presencia comercial y el soporte técnico local, ahora con productos importados.
El impacto laboral es inmediato. El Ministerio de Trabajo bonaerense interviene para garantizar el pago de las indemnizaciones y negociar una compensación superior a la prevista por ley. Sin embargo, el gremio metalúrgico (UOM) considera que este caso refleja una tendencia creciente de "desindustrialización y reconversión forzada". Su secretario general, Abel Furlán, advirtió que "mientras el mundo protege su producción, la Argentina abre sus puertas a todo lo importado", y calificó la decisión de SKF como "una señal del cambio de modelo productivo nacional".
Organizaciones empresarias también alertaron sobre el deterioro del sector. En agosto, el presidente de ADIMRA, Elio Del Re, advirtió que la industria local "muestra señales de estancamiento y niveles productivos muy bajos", agravados por "importaciones récord y apertura indiscriminada". Según el informe de septiembre de la entidad, la producción industrial cayó 5,2% interanual y el uso de capacidad instalada alcanzó su nivel más bajo desde 2020, especialmente en Buenos Aires y Córdoba.
El caso de SKF se suma a otros recientes, como el de Lumilagro, que decidió importar el 60% de sus termos para sostener la empresa frente a la competencia externa, sacrificando 130 empleos. Para Del Re, "la apertura puede generar precios bajos a corto plazo, pero destruye capacidades productivas y empleo calificado a futuro".
Con más de 100 fábricas en el mundo —en países como Suecia, Francia, Italia, China y México—, SKF busca consolidar su red global bajo estándares tecnológicos unificados. Sin embargo, su retiro productivo de Argentina simboliza un retroceso industrial significativo en un país históricamente asociado al desarrollo manufacturero.
El cierre de Tortuguitas, tras más de cien años de historia, representa no solo el fin de una planta emblemática, sino también un reflejo de la crisis estructural que atraviesa la industria argentina en el actual contexto económico.
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