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Opinión

Incendios forestales

En nuestra región los incendios forestales suceden en los meses calurosos que van de septiembre a marzo.

Cada año desde Canadá y EEUU hasta el Amazonas y el Ártico, pasando por África, Asia y Europa, los incendios forestales descontrolados afectan arduamente el ambiente, calcinando la vegetación, los animales, nidos, madrigueras y también, en muchos casos, pueblos y ciudades.

Los incendios forestales son fuegos incontrolados que ocurren en la naturaleza, generalmente provocados por seres humanos o acrecentados por condiciones climáticas adversas. La combinación de los diversos factores puede aumentar la frecuencia y su intensidad. Contribuyen a extender las temporadas de incendios el cambio climático y la urbanización de las áreas rurales.

Pueden ocurrir en cualquier momento del año, pero en nuestra región suceden, por lo general, en los meses calurosos que van de septiembre a marzo. Los incendios forestales se desarrollan con velocidad fuera del lugar donde se producen, cambian su dirección en forma inesperada y pueden saltar rutas y ríos. 

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Múltiples causas

Los humanos y los incendios. Las causas pueden ser variadas pero las más comunes son las provocadas por los seres humanos. Generalmente, al quemar la vegetación para usar las tierras para la agricultura asociada a la deforestación sin control. Juegan un papel desfavorable las condiciones climáticas, como la sequía, las olas de calor o las altas temperaturas.

Los factores climáticos. Las sequías, especialmente las prolongadas, constituyen un factor climático que ayuda a los incendios forestales. Estas son a causa de la falta de precipitaciones, por lo cual se secan la vegetación y el suelo lo que provoca un desequilibrio hidrológico por aumento de la evaporación. El viento, el tipo de vegetación, la topografía y las malas prácticas de manejo forestal también contribuyen aún más al riesgo de incendios forestales.

149.649 hectáreas de bosque nativo se perdieron en el norte argentino por desmonte e incendios durante 2024.

Proyecciones para los próximos años

Funcionarios de la FAO -la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación- advirtieron que las proyecciones muestran que habrá un aumento sustancial de incendios forestales en los próximos años. Esto es muy preocupante porque se liberan dióxido de carbono a la atmósfera contribuyendo al cambio climático, y generan así un círculo vicioso, ya que este alimenta los incendios.  

El cambio climático agrava el riesgo debido a la mayor incidencia de sequías, las altas temperaturas del aire, la baja humedad relativa, las tormentas secas y los fuertes vientos. El uso insostenible de la tierra y la degradación ambiental reducen la resiliencia de los ecosistemas naturales a los incendios descontrolados, la deforestación empeora las condiciones de sequía y la inflamabilidad.

En todo el planeta arden 390.000.000 de hectáreas cada año, las que emiten aproximadamente 1.800.000.000 toneladas de gases efecto invernadero (GEI) a la atmosfera, el equivalente a 80% del total de gases que alteran el clima. A su vez tienen como resultado el 5% de tierra quemada. 

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La situación en Argentina y en el Chaco

Greenpeace documentó una temporada de destrucción sin precedentes en el sur argentino. El informe mediante el procesamiento de imágenes satelitales y trabajo de campo señala que entre octubre de 2024 y marzo de 2025 el fuego arrasó con 31.722 hectáreas de bosques andino-patagónicos y de una magnitud sin precedentes en las últimas tres décadas, que cuadriplica el área registrada durante el mismo período del año anterior.

El Informe anual 2024 de Greenpeace -publicado en enero 2025 sobre la Deforestación en el Norte de Argentina- señala en las conclusiones de página 16, en cuanto a los incendios forestales durante 2024 en el norte del país: se quemaron 29.763 hectáreas (Formosa 21.846 hectáreas; Salta 3591 hectáreas; Chaco 2536 hectáreas y Santiago del Estero 1790 hectáreas). 

La mayor parte de los incendios forestales se produjeron en la provincia de Formosa, destacándose el ocurrido en el Parque Nacional Río Pilcomayo. La sumatoria de áreas desmontadas e incendiadas revela que la pérdida de bosques nativos durante 2024 en el norte del país fue de 149.649 hectáreas (Santiago del Estero 55.913 hectáreas, Chaco 41.718 hectáreas, Formosa 36.915 hectáreas y Salta 15.103 hectáreas).

Concienciar sobre los riesgos 

Es importante hablar del tema para concienciar a la población sobre cómo evitar los incendios forestales para un uso racional y correcto del fuego, a fin de evitar situaciones de riesgo y las consecuencias devastadoras que señalamos. Las altas temperaturas del verano aumentan el riesgo, los pastizales y los bosques van perdiendo su humedad y se transforman en depósitos de combustible y quedan expuestos a la acción de las personas.

-Cómo evitar: no se debe fumar en el bosque, ni arrojar las colillas fuera del automóvil cuando se viaja, muchos incendios forestales se producen cuando hay sequías. Las fogatas deben hacerse en zonas permitidas, pero no en épocas de seca. Si se hace fuego en los lugares autorizados, es obligación apagarlo y asegurarse de que así sea. Recoger y traer consigo todos los residuos sobre todo botellas de vidrio, las cuales, expuestas al sol son focos de incendios.  

En épocas de sequías es peligroso ingresar al monte con el automóvil, los gases del caño de escape pueden incendiar las gramillas secas. Fomentar una silvicultura responsable (cultivo de bosques). Aplicar las obligaciones impuestas por los tratados internacionales y leyes argentinas para proteger el clima. Estar preparados para escenarios cada vez más complejos señala la FAO. Organizarse para combatir con eficacia.

Es indispensable la educación ambiental

La Educación Ambiental que legisla la Ley 27.621 es una herramienta clave para generar el cambio cultural que necesitamos frente a la crisis de los incendios forestales. Además de transmitir contenidos, se deben formar personas que se comprometan a gestionar para contener el impacto de los incendios en la naturaleza. 

Se estima que en todo el mundo la contaminación atmosférica provocada por los incendios descontrolados está asociada con 340.000 muertes prematuras debido a problemas respiratorios y cardiovasculares. Además, los efectos económicos negativos de estos desastres van en aumento.

En los incendios forestales descontrolados hasta ahora fue la extinción y no se tuvo en cuenta la prevención ni la mitigación. La nueva gestión aconseja enfoques integrados que contengan esos factores, planes de recuperación posteriores a los desastres, la participación del sector privado, de los pueblos indígenas, las comunidades locales y expertos científicos. No es posible eliminar el riesgo de futuros incendios descontrolados, pero podemos hacer más para manejar y reducirlos.

(El autor es abogado y especialista en evaluaciones ambientales).

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