El Gobierno toma más deuda para cumplir las exigencias del FMI
Busca cumplir las exigencias del Fondo Monetario Internacional recurriendo a una estrategia basada en endeudamiento y acuerdos de recompra (repos), para evitar compras directas de dólares en el mercado cambiario.

Bajo un acuerdo por la Facilidad Extendida (EFF) por u$s 20.000 millones, el objetivo es acumular u$s 5.000 millones en reservas netas para fines de junio, dentro de una meta anual de u$s 8.900 millones.
El FMI permite el uso de repos y emisión de deuda como alternativas indulgentes para alcanzar estas metas, priorizando la estabilidad del tipo de cambio dentro de la banda oficial ($1.000 - $1.400). Según Javier Milei, el BCRA intervendrá solo si el dólar toca los $1.000, lo que mantiene el tipo de cambio "dormido" y reduce la necesidad de acumulación orgánica de divisas. Sin embargo, esta dependencia de la deuda plantea dudas sobre su sostenibilidad financiera.
Tras un desembolso inicial de u$s 12.000 millones, las reservas brutas del BCRA alcanzaron u$s 36.799 millones al 15 de abril, el nivel más alto en dos años. A esto se sumaron u$s 1.500 millones de organismos multilaterales y un repo de u$s 2.000 millones con bancos privados, según el ministro Luis Caputo. Federico Furiase, director del BCRA, destacó que estos recursos refuerzan las reservas y dan credibilidad al régimen de bandas cambiarias.
Para junio, se esperan u$s 4.100 millones adicionales (u$s 2.000 millones del FMI y u$s 2.100 millones de otras entidades), además de u$s 3.500 millones en el segundo semestre. Sin embargo, las reservas netas, negativas en u$s 9.500 millones antes del acuerdo, siguen siendo el principal desafío. La estrategia de endeudamiento busca compensar la limitada acumulación orgánica de divisas, pero genera tensiones financieras a mediano plazo.
Riesgos de la estrategia
La deuda permite evitar intervenciones en el mercado cambiario dentro de la banda, alineándose con la postura de Milei. Con el tipo de cambio oficial por debajo de los $ 1.200, las compras de dólares se retrasan, manteniendo el dólar relativamente estable. Esto reduce la presión sobre el BCRA, ya que los repos y la emisión de bonos proveen los dólares necesarios para cumplir las metas del FMI. No obstante, esta estrategia depende de la capacidad del gobierno para gestionar nuevas obligaciones financieras.
El FMI fijó metas trimestrales de reservas netas para 2025: u$s 2.387 millones al 31 de marzo, u$s 3.061 millones al 30 de junio, u$s 4.726 millones al 30 de septiembre y u$s 5.173 millones al 31 de diciembre, con un objetivo anual ajustado de u$s 4.000 millones. El organismo proyecta reservas brutas de u$s 47.700 millones para finales de 2025, frente a u$s 22.603 millones en 2024. Sin embargo, la dependencia de la deuda plantea riesgos si el tipo de cambio no refleja las necesidades económicas.
Este jueves, el Tesoro lanzó una nueva licitación de LECAP, BONCAP, BONCER y LELINK, con liquidación prevista para el lunes 28 de abril y los siguientes resultados:

Los repos, préstamos a corto plazo respaldados por activos soberanos, incrementan las obligaciones financieras y dependen de la confianza de los acreedores. Por su parte, la emisión de deuda en mercados internacionales o domésticos enfrenta condiciones globales adversas, afectadas por tensiones comerciales y proteccionismo estadounidense. Esto podría encarecer el financiamiento y complicar la refinanciación de la deuda en pesos.
Restricciones del FMI y política fiscal
El FMI impone estrictas condiciones para respaldar esta estrategia. El BCRA no puede financiar al Tesoro, limitando su rol en el mercado cambiario a la acumulación de reservas. Además, exige un marco monetario basado en control de agregados y tasas de interés reales positivas. La política cambiaria debe volverse más flexible, eliminando gradualmente los controles de cambio para alinear el tipo de cambio con los fundamentos económicos y apoyar la desinflación.
La disciplina fiscal también es clave. El acuerdo establece un superávit primario obligatorio de 1,3% del PBI para 2025, equivalente a $ 10,52 billones a fin de año. Si bien este objetivo busca reducir la presión sobre el mercado cambiario, un tipo de cambio "dormido" podría desincentivar exportaciones, afectando la oferta de divisas. El FMI exige además una cobertura del 95% de programas sociales como la AUH y la Tarjeta Alimentar para proteger a sectores vulnerables, pero el aumento de la deuda plantea interrogantes sobre su sostenibilidad.
Desafíos y perspectivas
El contexto global, marcado por disputas comerciales y proteccionismo, encarece el financiamiento externo. Aunque el riesgo país ha bajado, sigue elevado. El FMI proyecta superávits comerciales de u$s 5.000 a u$s 10.000 millones anuales en reservas a mediano plazo, pero la inflación persistente y la incertidumbre global podrían frenar este impulso.
Las metas de reservas enfrentan revisiones trimestrales con desembolsos de u$s 700 millones en cada una hasta 2029. Un incumplimiento podría suspender los desembolsos, presionando las reservas y el tipo de cambio. Históricamente, Argentina ha tenido dificultades para cumplir metas de reservas, como ocurrió en 2023 debido a la sequía bajo el gobierno de Alberto Fernández. En 2024, aunque Milei superó metas fiscales, no logró avanzar significativamente en reservas netas.
El economista Orlando Ferreres advierte que un tipo de cambio "dormido" podría ser contraproducente si desincentiva exportaciones, complicando la acumulación orgánica de reservas y reforzando la dependencia de la deuda. Este escenario plantea un desafío crítico para el gobierno: equilibrar la estabilidad económica con la sostenibilidad financiera en un contexto de crecientes compromisos internacionales.
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