Si la meta de reservas netas se complica, no habría retos ni castigos
En el equipo económico son cautos respecto al volumen de compras que podrían realizar si el dólar cae hasta los $1.000. Igual si llegara a $1.400.

Si el cumplimiento de las metas de acumulación de reservas netas se vuelve complejo, no habrá penalidades. El equipo económico maneja con prudencia el volumen potencial de compras de divisas, incluso en escenarios donde el dólar caiga a $1.000 o suba hasta $1.400.
Uno de los requisitos más desafiantes del nuevo acuerdo con el FMI es la obligación de incrementar las reservas netas durante los primeros meses del año. El compromiso establece un aumento de aproximadamente u$s 5.000 millones para junio, excluyendo los desembolsos del propio organismo. Sin embargo, tanto los técnicos del Fondo como las autoridades locales coinciden en que este objetivo tiene escasa relevancia operativa en la práctica.
En las últimas semanas, ha circulado información contradictoria sobre el monto que el Banco Central debería adquirir para cumplir con lo pactado. El presidente Javier Milei aclaró que las compras solo se activarían si el tipo de cambio alcanza el límite inferior de la banda cambiaria, fijado en $1.000.
El dólar mayorista veía esta semana cerca de los $1.100, excepto hoy que se aproximó a los $1.200 por lo que la distancia a ese piso no es significativa. No obstante, desde el Ministerio de Economía insisten en que la única obligación concreta es evitar que la cotización rompa el piso de la banda. Es decir, no existe un número específico de dólares que deban comprarse antes de junio, más allá de lo formalmente establecido en el acuerdo.
El desafío: acumular reservas sin afectar el tipo de cambio
El mayor obstáculo para comprar grandes volúmenes de divisas es el riesgo de presionar al alza el valor del dólar, una situación especialmente sensible en un contexto de reducción del superávit comercial.
La estrategia: atraer dólares por la cuenta capital
El plan del gobierno se centra en impulsar el ingreso de divisas a través de inversiones extranjeras. Recientemente, se habilitó a fondos internacionales para operar en el mercado local, acompañado de medidas de flexibilización cambiaria. Estos dólares, al ser liquidados, permitirían al BCRA adquirirlos sin distorsionar la cotización.
La meta es reforzar las reservas manteniendo el tipo de cambio cerca del piso de la banda. Un dato relevante del nuevo esquema es que, mientras el techo de la banda subirá un 1% mensual, el piso se ajustará a la baja en la misma proporción. Así, el rango de flotación, actualmente del 40%, podría ampliarse a casi un 60% hacia diciembre.
Otras alternativas para fortalecer las reservas
Además del FMI, el gobierno evalúa otras opciones para incrementar el stock de divisas. Entre ellas, destacan los créditos de organismos multilaterales, como los u$s 1.500 millones recientemente desembolsados por el Banco Mundial. El ministro Caputo también adelantó la posibilidad de obtener u$s 2.000 millones mediante operaciones de repo con bancos extranjeros.
La fuerte recuperación de los bonos argentinos tras el acuerdo con el FMI, sumada a la caída del riesgo país, podría abrir las puertas a nuevas emisiones de deuda en el mediano plazo, en colaboración con entidades financieras internacionales.
En conclusión, aunque las metas del Fondo parecen estrictas en teoría, las autoridades cuentan con herramientas para cumplirlas sin sobresaltos. El éxito dependerá de capitalizar las oportunidades que ofrezcan los mercados y los organismos de crédito, asegurando el fortalecimiento de las reservas sin desestabilizar el tipo de cambio.
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