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Las reservas del Banco Central y los riesgos para la desinflación

Según el método utilizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), las reservas netas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerraron diciembre con un saldo negativo de USD 14.100 millones.

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   En cambio, de acuerdo con la metodología propia del organismo, ese mismo indicador mostraba un resultado positivo de USD 2.900 millones. Esta diferencia será uno de los puntos centrales en la próxima revisión del acuerdo con el FMI, prevista para febrero.

Los datos fueron incluidos en el último Informe de Política Monetaria (Ipom), publicado por el BCRA, que volvió a difundir este documento tras un período de discontinuidad. El informe detalla que, a fines de 2025, las reservas brutas alcanzaban los USD 41.100 millones según el criterio oficial, lo que representa una mejora significativa desde el inicio de la actual gestión en diciembre de 2023.

Sin embargo, al aplicar la metodología del FMI, las reservas brutas se ubicaban en USD 37.400 millones y las netas permanecían en terreno negativo. En este caso, el nivel actual resulta USD 4.500 millones inferior al saldo negativo heredado de la gestión anterior. Esta divergencia refleja diferencias técnicas en la forma de contabilizar activos y pasivos en moneda extranjera.

El BCRA explicó que no existe una definición única de reservas netas. Mientras que su método responde a criterios contables y jurídicos, el FMI descuenta también pasivos de corto plazo y obligaciones del Tesoro vinculadas al programa vigente. Para la autoridad monetaria, este enfoque subestima la capacidad real de intervención cambiaria y no refleja adecuadamente la disponibilidad inmediata de divisas.

Según el Banco Central, su metodología contempla los fondos efectivamente utilizables, siempre que los pasivos asociados tengan vencimientos superiores a un año. Desde esta perspectiva, considera que su cálculo es más apropiado para evaluar la gestión de la política cambiaria.

En paralelo, el Ipom advirtió sobre dificultades en el proceso de desinflación durante el primer trimestre de 2026. Aunque destacó que la inflación interanual de 2025 fue la más baja desde 2017, con un 31,5 %, reconoció que existen riesgos transitorios que podrían frenar la desaceleración.

Entre los factores mencionados se encuentran la estacionalidad en los precios de carnes, los aumentos en tarifas de electricidad y gas por la readecuación de subsidios, los incrementos en educación y vestimenta durante marzo, y los cambios metodológicos en la nueva canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec. Estos elementos podrían generar presiones temporales sobre el nivel general de precios.

No obstante, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, afirmó que, una vez superados estos factores, la inflación retomará una tendencia descendente. Según el organismo, esto será impulsado por una política monetaria contractiva, una mayor estabilidad cambiaria y una reducción en la inercia inflacionaria reflejada en las paritarias.

En cuanto al frente externo, el Banco Central informó que en enero compró más de USD 1.200 millones en el mercado cambiario, superando el 10 % de la meta anual de acumulación de reservas. En las últimas 20 ruedas, sumó USD 1.157 millones, en el marco de la denominada "fase 4" del programa económico.

Estas compras se realizaron mediante emisión de pesos no esterilizada, con el objetivo de evitar una restricción excesiva de liquidez. Al cierre del mes, las reservas brutas alcanzaron los USD 44.502 millones, aunque registraron variaciones diarias por movimientos bancarios habituales.

De este modo, el BCRA enfrenta el desafío de fortalecer sus reservas y consolidar la desinflación, en un contexto marcado por diferencias metodológicas con el FMI y presiones económicas de corto plazo.

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