NEBA: 34 despidos, protestas y reclamos en Catamarca
La empresa NEBA, ubicada en el Parque Industrial El Pantanillo, en San Fernando del Valle de Catamarca, despidió a 34 trabajadores entre el 29 y 30 de enero de 2026.

Las notificaciones se realizaron de manera sorpresiva, en algunos casos por WhatsApp y en otros cuando los empleados intentaron ingresar a la planta. Según denunciaron, hasta el día anterior continuaban realizando horas extras y manteniendo una producción diaria de entre 150 y 200 electrodomésticos, como heladeras y hornos.
La medida generó un fuerte malestar entre los trabajadores, quienes afirmaron no haber recibido ningún aviso previo. "Llegamos y nos dijeron que ya no trabajábamos más", relató uno de los despedidos, quien destacó el impacto social de la decisión en familias que dependen de ese ingreso. Tras los despidos, la planta pasó de contar con unos 90 empleados a cerca de 55.
La empresa justificó la decisión alegando una profunda crisis provocada por la apertura de importaciones, la caída de las ventas y el aumento de los costos. Según la firma, estas dificultades afectan al sector desde hace varios años. No obstante, los trabajadores pusieron en duda estos argumentos y advirtieron sobre un posible vaciamiento previo a un eventual cierre tras el receso de febrero. También señalaron que diariamente se despachaban camiones con mercadería, lo que demostraría que la producción continuaba activa.
En cuanto a las indemnizaciones, NEBA propuso pagar el 80 % en cuotas, tras haber ofrecido inicialmente porcentajes menores. La propuesta fue rechazada por los despedidos y por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que exige el pago del 100 % conforme a la ley. El gremio solicitó la intervención de la Dirección de Inspección Laboral para evaluar la legalidad del procedimiento.
Como respuesta, los trabajadores realizaron protestas en el acceso a la planta, con quema de cubiertas y asambleas, lo que motivó la presencia policial. Aclararon que las manifestaciones fueron pacíficas y recordaron que en los últimos meses ya se habían producido desvinculaciones sin difusión pública.
Además del conflicto salarial, los empleados denunciaron condiciones laborales precarias. Señalaron el uso de maquinaria obsoleta, falta de mantenimiento y graves problemas de higiene, como presencia de roedores e insectos en áreas de uso común. También afirmaron que la empresa intentó en varias ocasiones fraccionar el pago del aguinaldo y adeuda bonos de meses anteriores.
La situación de NEBA se arrastra desde 2017, cuando la empresa cambió de manos. Desde entonces, según los trabajadores, las condiciones se deterioraron progresivamente. A pesar de haber recibido financiamiento estatal en 2025 para ampliar su producción, los despidos comenzaron pocos meses después, generando incertidumbre sobre el futuro de la planta.
Ante este escenario, los trabajadores advirtieron sobre un posible cierre y expresaron su preocupación por el impacto de eventuales reformas laborales. Mientras continúan las negociaciones, mantienen el reclamo por la preservación de sus puestos de trabajo y el cumplimiento pleno de sus derechos.
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