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La panadería en la que todos quieren trabajar

Jornada laboral de cuatro días y 10 semanas de vacaciones al año

"Quería explorar otros criterios de éxito en una empresa", explicó el dueño del local sobre su nueva filosofía empresarial que mantiene felices a sus empleados.

   El sueño de la mayoría de los trabajadores, sin importar el rubro, es cobrar más y trabajar menos. Esto fue lo que sucedió en una panadería en donde redujeron la jornada laboral a cuatro días de la semana y manteniendo el mismo sueldo. Además, implementaron que los empleados se tomen 10 semanas de vacaciones al año. 

   "Quería explorar otros criterios de éxito en una empresa", detalló el dueño de la panadería sobre su nueva filosofía. Y agregó: "Mi objetivo es triple: tranquilidad, tiempo libre para todos, y compartir las ganancias".

   Se trata de la panadería Louboulbil, dirigida por Jean-Pierre Delboulbe en Castelsagrat, pequeño pueblo de Francia. Fue allí donde el dueño del local implementó el innovador modelo a través del cual paga a sus empleados un salario base de 2.000 euros netos.

   De acuerdo con las declaraciones de Jean-Pierre a la prensa, su éxito se basa en "la confianza, la flexibilidad y el bienestar": "No hay presión, ni control. Ni siquiera una expectativa de resultados porque, en el fondo, trabajamos para nosotros mismos".

"Un acto político"

   Jean-Pierre Delboulbe afirma haber "querido realizar un acto político", inspirado por sus experiencias en Brasil, Ucrania y por el ministerio de la "felicidad nacional bruta" establecido en Bután, en Asia.

  "Me pareció interesante intentar observar otros criterios para el éxito de un negocio", para cumplir tres objetivos: "tranquilidad, tiempo libre para todos, incluido yo, y dinero compartido entre nosotros.

   "No pensé que fuera algo tan sorprendente", ríe el jefe y antiguo ingeniero. "Ahora tenemos muchos clientes activistas que llevan el pan allí porque les gusta y porque les gusta el modelo social".

  Y este modelo podría extenderse a los stands vecinos de los mercados frecuentados por Louboulbil. "Lo estuve comentando con un compañero comerciante", dice Nathalie Tessier. "Ella me dijo: "¡Me estás vendiendo un sueño, porque me gustaría instalarlo en mi granja, cuando tenga los medios para contratar gente!"

  Un sueño que se vende como pan caliente.

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