Las lluvias seguirán hasta abril y plantean un desafío para zonas sin defensas ni desagües
El experto recordó que los efectos de El Niño se vienen anticipando desde mediados de 2023. Sin soluciones mágicas, revela algunas alternativas que no requieren grandes inversiones, y recomienda que las gestiones comunales actúen en conjunto con sus vecinos. 
Lo ocurrido en las localidades del sudoeste chaqueño esta semana, además de generar múltiples inconvenientes en sus poblaciones, que quedaron bajo agua, abrió interrogantes sobre la preparación de la infraestructura para drenar grandes milimetrajesque se vienen anticipando desde mediados de 2023.Por eso, un evento de esta magnitud puede analizarse observando dos aspectos: uno "natural", dado y agravado por el fenómeno de El Niño y su desarrollo acentuado en esta región; y otro relativo a la acción del hombre; que bien podría llamarse inacción.

El ingeniero en Recursos Hídricos, Hugo Rohrmann es un estudioso en esta materia y su análisis debe entenderse como un aporte para activar la acción y también la creatividad, de modo que la escasez de recursos económicos no siga siendo una excusa.
Docente de la Facultad de Ingeniería de la UNNE, expresidente de la Administración Provincial del Agua (APA) y autor del libro "Crónicas Hídricas",Rohrmann adelantó que hasta abril continuarán las lluvias que, en forma muy puntual, pueden seguir siendo abundantes. Por eso, durante el diálogo con NORTE, lo puso en términos de una pregunta: ¿A quién le toca ahora?
Ese interrogante encierra las características del comportamiento del clima, con efectos asociados a la actual temporada de lluvias y al fenómeno de El Niño. "Es un comportamiento de mucha inestabilidad y no es homogéneo", indicó.
Para el especialista "está claro que habrá lluvias elevadas que inundarán alguna población". Pero además, advirtió sobre un agravante ya que "todos los sistemas hídricos empiezan a cargarse, y las consecuencias en marzo y abril, en general, siempre son mayores".
"Todas las localidades del sudoeste del Chaco están a merced de que, esporádicamente, llueva 100 o 200 milímetros y, como el sistema en la llanura no sabe qué hacer con el agua, entonces se producen inundaciones. Es lo que hace la naturaleza, y se confirma mirando cualquier campo alrededor de Charata", graficó Rohrmann.
Un esquema básico

En líneas generales –explicó- los esquemas para estos casos contienen tres obras básicas: defensas, desagües pluviales y reservorios.
Con la defensa de tierra "se impide que el agua rural ingrese a la ciudad", trazó, y dijo que este es el primer paso para resolver los problemas que generan las lluvias abundantes. "Hay proyectos de defensas hechos en los últimos años para varias localidades", citó, refiriéndose a esquemas contenidos en el Plan Director de los Bajos Submeridionales, elaborado por el Consejo Federal de Inversiones, con una participación y gestión conjunta de los gobiernos del Chaco, Santa Fe y Santiago del Estero para el manejo de los recursos hídricos en esa gran región.
Los proyectos contemplados para el Chaco comprendían seis obras de alcantarillado ($255,3 millones), defensas urbanas en 17 localidades($108 millones), dos obras de reservorios de agua ($53 millones) y un plan de contingencia ante inundaciones y sequías ($22,5 millones).
Otra parte del esquema es el desagüe pluvial para administrar el escurrimiento del agua de los pueblos y ciudades hacia reservorios construidos en espacios amplios, que almacenen el agua durante épocas de lluvia y puedan ofrecer soluciones en tiempo de sequía o también abastecer a cordones hortícolas que se instalen en la zona. "En este esquema de manejo hay un amortiguador que junta el agua y no la tira al área rural.Por ejemplo, en el caso de Charata, el canal de Pampa del Cielo quedó muy chico para recibir el agua que deriva una inmensa zona", expuso.
Otro detalle no menor es que no existen obras para escurrir 150-200 milímetros. "Son inviables técnica y económicamente", resaltó el experto. Sin embargo, lo que sí es posible a través de la planificación es tener un sistema de desagües "acorde al crecimiento de la ciudad". "Esto se resuelve con planes directores que tienen una mirada a 20 o 30 años. Se estudia y diseña para el futuro", indicó.
Más allá del actual contexto de escasez de recursos para toda obra pública nueva que se proyecte, Rohrmann sostiene que "en los últimos 30 años ningún intendente ha dicho que había plata para hacer este tipo de obras".
Al margen, resaltó la importancia de gestiones municipales que traccionen sus proyectos de desagües en conjunto con sus comunidades, poniéndolas en conocimiento de los planes, de modo de asegurar una continuidad más allá de un mandato constitucional. "Una realidad hoy es que no existe continuidad entre las gestiones", marcó.
Cómo nos preparamos
"Si ya tenemos experiencia –porque hubo otras inundaciones- la pregunta es cómo nos preparamos",planteó el especialista, indicando que es parte del conocimiento popular y general que, para esta parte del país y del continente, la temporada de lluvias se inicia en octubre. De ahí que el tiempo apropiado para hacer limpieza de canales y desagües en las localidades sea en septiembre.
La mirada de Rohrmann sobre la importancia que le dan los municipios en general –no sólo del Chaco- a los desagües pluviales tiende a ser escéptica. Haber estudiado el tema desde hace años, le da más autoridad todavía a su opinión.
"Por ejemplo, luego de lo ocurrido en Charata –con lluvias superiores a los 150 mm-, la población estará reclamando durante una semana o diez días, pero después el tema desaparece en el radar del intendente o del secretario de Obras Públicas, hasta el próximo evento que, con suerte en un año Niño, puede repetirse", reflexionó. "En cambio, viviendas, pavimento, agua potable, son reclamos de todos los días. Lo que se invierte se va ahí, y los desagües se pierden detrás de otras prioridades que la sociedad reclama", lamentó.
Entonces, cuando ocurren inundaciones como las que esta semana afectaron al sudoeste, aparecen discursos de quienes gobiernan sobre la necesidad de "grandes obras" que tengan un horizonte de largo plazo. "Es el mismo discurso que se viene escuchando en los últimos 30 años en este aspecto", advirtió.

Acciones con participación vecinal
Más allá de las soluciones de fondo, para el experto en Recursos Hídricos hay otras acciones que pueden implementarse, sin elevadas inversiones, y ayudar así a atenuar el impacto de fenómenos climáticos como "plantar más árboles, tener más verde en las ciudades".
"En la ciudad de Santa Fe, que tuvo dos inundaciones grandes en los últimos 20 años, la última en 2007 por elevadas precipitaciones, se exige colocar un retardador de agua de lluvia. El árbol retiene entre 5 y 10 milímetros y le da tiempo a la calle a que empiece a escurrir", comentó. Y sumó: "Estamos en una llanura, y cualquier acción que se haga durante unos minutos para retener el agua, brinda tiempo al sistema (de desagües) para que empiece a funcionar y a sacar agua. Es algo que está muy estudiado", sostiene Rohrmann, citando artículos publicados sobre lo hecho por Porto Alegre (Brasil), donde hace más de 40 años se apostó por este tipo de soluciones.
"Acá hay participación del vecino en retener agua por unos minutos",marcó, citando además que ciudades como Resistencia y Sáenz Peña, al menos en sus zonas céntricas, tienen "impermeabilizado" con techos el 100% de sus manzanas, cuando está reglamentado que debe haber un "30% de verde". "Esto es gestión, pero es mucho más lindo cortar la cinta inaugurando obras que no se ven",señaló.
Las rutas son "una trampa"
Profundizando su análisis, Rohrmann consideró que las rutas nacionales 89 y 95 –que llegan al sudoeste- son una especie de "trampa". "Se construyeron terraplenes de un metro de altura, con tres cruces (alcantarillas) en cuatro o cinco kilómetros", trazó, y explicó que estas delimitaciones y lugares específicos generados por el hombre no son los establecidos por la propia naturaleza para drenar el agua.
"La naturaleza fijó que tiene un ancho de 500 metros para ir llevando el agua, aguas abajo, pero yo le fijé lugares específicos para cruzar en el área urbana. Por eso se generan inundaciones en pueblos y ciudades que tienen una ruta aguas abajo del sentido del escurrimiento",contrastó.
Además, advirtió que al momento de construir una ruta, que implica movimiento de suelos y construcción de alcantarillas, por lo general para "achicar" la inversión lo primero que se reducen son los puentes para permitir el paso del agua. Por eso resaltó que ahí la inversión tiene que priorizarse para que construir una ruta no sea una barrera adicional para el escurrimiento del agua en los ejidos urbanos.
Estamos en una llanura y, cualquier acción que se haga durante unos minutos para retener el agua, como lo que se exige en Santa Fe, le brinda tiempo al sistema (de desagües) para que empiece a funcionar.
Humedad y variabilidad
La temporada de lluvias típica para cuando está presente el fenómeno de El Niño "se viene anunciando desde mitad del año pasado", recordó Rohrmann. Por eso, de enero a abril "más se sentirán las consecuencias del exceso de humedad que se descarga, en general, en la Pampa Húmeda, en el NEA, en el sur de Brasil y en la cuenca del Uruguay". Esta zona "es la que recibe el impactode esa anomalía del océano Pacífico de calentarse en demasía, con más evaporación, humedad y lluvias".
Además, marcó que la actual es una "temporada húmeda, de lluvias con mucha variabilidad", ya que esas precipitaciones "no son homogéneas en toda la provincia". "En algunos lugares hay grandes precipitaciones con mucho viento y granizo, mientras que en otros lugares cercanos no ocurre lo mismo", expuso.

"Corrientes y el sur de Brasil fue la zona elegida y lleva la bandera",dijo Rohrmann sobre los fenómenos que abrieron esta temporada tan húmeda. "Las lluvias ocurridas en la provincia de Santa Fe, en Charata o en Bahía Blanca son escasas comparadas con las que tuvo Corrientes y ni hablar con esa parte de Brasil, que llevan más de diez eventos de estas características, incluso con muchos fallecidos (en el vecino país)", indicó.
En suma, Rohrmann sostuvo que se trata de "efectos del comportamiento del clima asociados a la actual temporada de lluvias y al efecto de El Niño que tiene mucha correlación cuando se hace presente entre primavera y verano". De ese escenario de "gran inestabilidad" surge la pregunta sobre "a quién le toca", dada también la variabilidad. "Esto es natural dentro del fenómeno de El Niño", redondeó.
Viviendas, pavimento, agua potable, son reclamos de todos los días. Lo que se invierte (de recursos públicos) se va ahí, y los desagües se pierden detrás de otras prioridades que la sociedad demanda.
Las características de los fenómenos ocurridos
Para el experto, lo ocurrido en la ciudad de Bahía Blanca, donde fuertes vientos tiraron árboles, derrumbaron una parte de un club deportivo y volaron techos, está "dentro de la lógica de la inestabilidad producida por el exceso de humedad". "Eso potencia la posibilidad de eventos graves, con mucho viento, porque a su vez se asocia con altas temperaturas. Cuando la temperatura supera los 35ºC con tanta humedad, está abonando para que aparezcan estas tormentas de mucha fuerza y posiblemente con abundante precipitación en lugares muy delimitados, no en forma generalizada", explicó.
Un detalle que ofreció sobre lo ocurrido en Bahía Blanca es que la pared que cedió ante la fuerza del viento en el club Bahiense del Norte habría tenido "alguna anomalía". "Además, Bahía Blanca es la puerta de entrada a la Patagonia, y tiene como característica los fuertes vientos", agregó. Sin con eso aminorar la gravedad del fenómeno, consideró que "los árboles, que tienen experiencia en fuertes vientos, no pudieron resistirlos".
Asimismo, sumó otro detalle para el análisis: la inmediatez y viralización de estos fenómenos climáticos."A la hora de haber ocurrido, ya nos habíamos enterado. Si pasaba hace 50 años, con suerte en la semana se podía leer en algún diario lo que ocurrió. Hay una acumulación de todos estos eventos en nuestro conocimiento, en comparación con lo que era años atrás", comparó.
Otra condición resaltada por Rohrmann es el aumento de la población: "Cada vez somos más ocupando más espacio. Si los eventos son siempre los mismos, y la gente va ocupando lugares, es muy probable que vayan en aumento las consecuencias sobre la población",trazó. Por eso dijo que "independientemente de estar ocurriendo un cambio climático, los eventos se producirán y habrá lluvias elevadas que inundarán algún sector".

"Nadie releva pérdidas económicas de una inundación"
"Nadie releva el costo de un día de inundación, con gente que no puede trasladarse a trabajar y pierde sus bienes". Rohrmann apuntó este detalle de relevancia porque, a la hora de conseguir financiamiento –sobre todo internacional- para obras de desagües, los organismos solicitan ese dato para medir el impacto de las obras en términos de las pérdidasque generan las contingencias climáticas y pueden evitarse.
"Esto debe ser debatido con la sociedad, porque de esos datos saldrán las pérdidas que se generan en la población cada una cierta cantidad de años cuando se producen inundaciones", explicó. "Para este tipo de obras, puede ayudar si quien pide el financiamiento tiene una buena argumentación de la relación beneficio/costo", agregó.
El pronóstico trimestral y un agravante
El pronóstico trimestral que elabora el Servicio Meteorológico Nacional para enero, febrero y marzo continúa arrojando datos que anticipan lluvias superiores a los promedios normales para el litoral argentino y el NEA, siempre en el contexto de desarrollo de El Niño.
"Para Entre Ríos, las lluvias serán superiores a lo normal. Y para el resto del noreste argentino y de la Pampa Húmeda, los modelos dan lluvias normales o superiores a lo normal. Es decir, a alguna provincia y localidad le puede tocar en esta lotería lluvias por encima de lo normal. En mi opinión esto continuará hasta abril", explicó.
Además, agregó un agravante: la saturaciónde algunos suelos que ya recibieron importantes acumulados de agua. "Todos los sistemas hídricos empiezan a cargarse. Las consecuencias en marzo y abril, en general, siempre son mayores. Ese escenario sigue hacia adelante", indicó.
En esa línea, dijo que "el Chaco está en buenas condiciones, excepto algunas localidades del sur como Santa Sylvina, donde más llovió. Pero el resto, todavía espera que llueva un poco más luego de tres años de sequía".
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