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Bermejo, el río indomable que desafía el control humano

El ingeniero en recursos hídricos Hugo Rorhmann explicó el gran reto que plantea este cauce, desde su capacidad erosiva hasta los intentos fallidos de domesticarlo.

SÁENZ PEÑA (Agencia). El río Bermejo es uno de los cursos de agua más impredecibles y sedimentados de Argentina. Su comportamiento ha moldeado la geografía del Chaco y Formosa durante miles de años, pero también ha generado conflictos entre productores, gobiernos y comunidades. El ingeniero en recursos hídricos Hugo Rorhmann explicó los desafíos que plantea este río, desde su capacidad erosiva hasta los intentos fallidos de domesticarlo.

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El río Bermejo es uno de los cursos de agua más impredecibles y sedimentados de Argentina.

"El Bermejo es barro con un poco de agua", afirmó el especialista. Esta descripción resume la esencia de un río que, a pesar de su caudal relativamente pequeño en comparación con el Paraná, aporta el 90% de los sedimentos que llegan a este último. "Su dinámica cambió considerablemente con los años, mientras antes desbordaba con frecuencia, hoy su cauce se hunde más, dificultando la irrigación natural de humedales", dijo Rorhmann en declaraciones al programa Agroperfiles Radio.

Y agregó que "para los chaqueños, el Bermejo es una fuente de esperanza y frustración. Mientras algunos productores reclaman por la falta de agua en zonas históricamente irrigadas, otros enfrentan inundaciones destructivas. ¿Es posible controlar este río? La respuesta, según los expertos, es un rotundo no", resaltó.

DESBORDES QUE MOLDEAN EL TERRITORIO

Rorhmann explicó que el Bermejo "no es un río convencional. A lo largo de milenios, sus desbordes han formado otros cauces, como el río Huaycurú, el Negro y el Teuco. En la década del 80 y 90 era común que el Bermejo desbordara entre Pampa del Indio y el Puente General Lavalle", recordó el ingeniero. Sin embargo, hoy esos desbordes son menos frecuentes debido a un fenómeno clave: la erosión de su lecho.

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El Bermejo no solo cambia en profundidad, sino también en su traza. "Se corre un kilómetro hacia un lado, 500 metros hacia otro", explicó el ingeniero Hugo Rorhmann.

El experto explicó que, en los últimos 40 años, "el río ha perdido un metro y medio de altura en su cauce. "Antes, en Puerto Lavalle, alcanzaba los 6,50 metros en crecidas; hoy, con la misma cantidad de agua, apenas llega a los 5 metros. Esto significa que, aunque se eliminen diques o terraplenes, el agua ya no fluye hacia los humedales como antes", describió.

Rorhmann recordó además que existe el gran problema de los sedimentos. "El Bermejo es el río más sedimentado de Argentina y uno de los más cargados del mundo. Con solo el 2% del caudal del Paraná, aporta el 90% de sus sedimentos", destacó. Y añadió que esta característica lo hace casi imposible de contener. Proyectos como represas o canales fracasan porque, en pocos años, el barro los inutiliza.

"Un ejemplo claro es el Proyecto San Ignacio del Tigre, una represa planeada en Salta que nunca se concretó. Si se construyera, en tres años el sedimento la taparía", explicó el ingeniero. Agregó que incluso las tomas de agua para consumo humano enfrentan problemas, "porque si se saca un metro cúbico de agua, se obtiene entre 10 y 15 kilos de sedimento. ¿Cómo la limpias para hacerla potable?", se preguntó.

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El ingeniero en recursos hídricos explicó que, en los últimos 40 años, "el río Bermejo ha perdido un metro y medio de altura en su cauce".

CONFLICTOS ENTRE PROVINCIAS Y PRODUCTORES

En otro orden, comentó que los desbordes del Bermejo han generado tensiones históricas. "En los años 80, productores chaqueños pidieron la construcción de terraplenes para frenar las inundaciones. Sin embargo, cuando se instalaron compuertas para regular el flujo, surgieron nuevos conflictos. Algunos decían que las cerraban muy pronto, otros que las abrían demasiado tarde", recordó el especialista.

Hoy, ese dilema persiste. Mientras algunos ganaderos lamentan la desaparición de humedales que alimentaban sus tierras, otros enfrentan la realidad de un río que ya no llega como antes. "Sacar el terraplén no serviría de nada, porque el agua no va a entrar igual", sentenció Rorhmann.

EL FUTURO

El Bermejo no solo cambia en profundidad, sino también en su traza. "Se corre un kilómetro hacia un lado, 500 metros hacia otro", explicó el ingeniero; y agregó que "este movimiento constante amenaza infraestructuras claves, como el Puente General Lavalle, cuyo estribo chaqueño ya fue destruido dos veces por la fuerza del agua".

"Se construyó con 300 metros de luz, pero hoy necesita 500, y en el futuro podría requerir hasta 2 kilómetros", advirtió. La solución, según algunos geólogos, sería construir puentes más largos y dejarlo al Bermejo, "pero el costo sería exorbitante", manifestó Rorhmann.

El impacto del cambio climático

SÁENZ PEÑA (Agencia). El Servicio Meteorológico Nacional pronostica lluvias superiores a lo normal en la alta cuenca del Bermejo y el Pilcomayo. Esto significa que las crecidas seguirán siendo un problema. "Cada nueva crecida acerca el agua al puente de Lavalle", alertó el experto.

Sin embargo, recordó que "el verdadero desafío no es solo el agua, sino el sedimento. No hay forma económica ni técnica de sacarle agua al Bermejo sin arrastrar toneladas de barro", admitió Rorhmann.

Mencionó sobre ello que proyectos como el "Canal de la Esperanza", que buscaba llevar agua a zonas secas del Chaco, fracasaron por esta razón. "El Bermejo es indomable. Su fuerza y su sedimento lo hacen imposible de controlar con obras tradicionales. La solución, entonces, pasa por adaptarse a su dinámica, tales como monitorear su cauce en constante cambio, invertir en infraestructura flexible que resista sus movimientos, y proteger los suelos para reducir la erosión en zonas agrícolas", recomendó Rorhmann.

Por último, consideró que "el Bermejo seguirá siendo el mismo: impredecible, poderoso y lleno de barro. La pregunta no es cómo domarlo, sino cómo vivir con él", finalizó Hugo Rorhmann.

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