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Los plásticos y la salud

Los aditivos químicos empleados en la producción de plásticos representan una amenaza para la salud humana y el medio ambiente. Así lo advierte el informe "Los plásticos y la salud" elaborado por la Sociedad de Endocrinología, con sede en Washington. Esta organización internacional, que cuenta con más de 18.000 miembros de 120 países, desempeñó un papel clave en la reciente reunión, celebrada en Nairobi (Kenia), del Comité Intergubernamental encargado de elaborar un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación con plásticos.

De ese encuentro realizado en la ciudad africana, donde tiene su sede el Programa de Naciones para el Medio Ambiente (PNUMA), también participaron como observadores científicos los especialistas del CONICET, Andrés Arias, investigador en el Instituto Argentino de Oceanografía y Marina Fernández, investigadora en el Instituto de Biología y Medicina Experimental. Según Arias, la producción mundial de plástico virgen se multiplicó por 200 en los últimos 70 años. Pasó de 2 millones de toneladas por año en 1950, a más de 400 millones de toneladas anuales en la actualidad. El investigador explicó, además, que esta tasa de producción podría duplicarse en 2040 y triplicarse para 2060. En ese sentido, advirtió que "un esquema de producción infinita no es compatible ni con los límites del planeta ni con los objetivos de sustentabilidad que todos los países adscriben". "Además, de esta producción, el plástico de un sólo uso (se usa una vez y se descarta) representa entre el 35% y el 40% de la producción actual y año tras año esta fracción aumenta", alertó.

El citado documento de la Sociedad de Endocrinología observa que muchos aditivos plásticos de uso corriente interfieren en el funcionamiento hormonal y, por definición, son sustancias químicas que perturban el sistema endocrino. Los investigadores aseguran que existe evidencia clara de los impactos en la salud humana de muchas de las sustancias químicas contenidas en los plásticos comunes. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente tomó nota de las advertencias y por eso en marzo del año pasado acordó la conformación de un Comité Intergubernamental de Negociación con el objetivo de crear un borrador de un tratado que sea jurídicamente vinculante sobre la contaminación con plásticos. La idea es que este tratado global esté listo en los últimos meses de 2024. Si se cumple con ese objetivo, este sería el acuerdo ambiental más importante del mundo desde el acuerdo París contra el Cambio Climático firmado en 2015. El paso siguiente sería poner en marcha el proceso de ratificación de los 175 países que participaron de la redacción de este pacto para combatir la creciente contaminación por plásticos.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) cerca de 140 millones de toneladas de residuos plásticos contaminan actualmente ríos, lagos y mares en distintas regiones del planeta. Si bien en muchos países, incluidos la Argentina, existen normas que ponen límites al uso de bolsas de plástico en comercios y supermercados, las organizaciones ambientalistas advierten que se requieren más medidas para reducir la contaminación por plástico a niveles aceptables. También el Foro Económico Mundial alzó su voz para señalar que en las próximas décadas en los océanos podría haber más plásticos que peces si no se adoptan medidas urgentes para frenar el uso indiscriminado de este material. Se trata de un problema que también está presente en nuestra región. El año pasado, el subdirector del Instituto de Ictiología del Nordeste, que depende de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE, Sebastián Sánchez, confirmó -en un audiovisual producido por esa casa de estudios- que algunos peces como el surubí o el dorado pueden poseer más partículas de plástico en su carne que otros. Según el investigador, es probable que un surubí adulto que vive en el Paraná, que tenga un peso de entre 20 y 30 kilos y que se alimentó de sábalos, haya incorporado micropartículas de plástico que comieron éstos últimos.

Científicos explican que el plástico es un material barato, duradero y flexible que está omnipresente en la vida moderna, generando un gran problema: cada año, millones de toneladas de plásticos de vida corta terminan en la basura. Estiman que, a nivel global, en total, el 46% de los residuos plásticos se deposita en predios municipales, mientras que el 22% se gestiona de manera inadecuada y se convierte en basura. Es de esperar que se tome conciencia de la seriedad de esta creciente contaminación que puede afectar también a la salud humana.

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