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Impacto ambiental del desecho de plásticos

Se calcula que alrededor de 20 por ciento de los residuos que se producen en cada hogar tiene algún componente plástico. Si bien una parte de estos desechos pueden ser reciclados, como el caso de botellas y algunos envases de ese material, por distintos motivos esa basura no siempre recibe el tratamiento adecuado. Por eso preocupa cada vez más el daño medioambiental que pueden producir.

Este serio problema también está presente en nuestros ríos. Así lo advirtió el subdirector del Instituto de Ictiología del Nordeste, que depende de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE, Sebastián Sánchez, quien observó -en un audiovisual producido por esa casa de estudios- que algunos peces como el surubí o el dorado pueden poseer más partículas de plástico en su carne que otros. Según el investigador, es probable que un surubí adulto que vive en el Paraná, que tenga un peso de entre 20 y 30 kilos y que se alimentó de sábalos, haya incorporado micropartículas de plástico que comieron estos últimos.

Según las estimaciones de algunas organizaciones ambientalistas, en todo el país se descartan unas 150 botellas de PET por habitante por año. Muchos de esos plásticos, lamentablemente, llegan a distintos cursos de agua, entre ellos el río Paraná. Debido a que estos materiales pueden necesitar más de 200 años para degradarse, el impacto de los mismos sobre el ambiente preocupa, y mucho, a investigadores y organizaciones que promueven un mayor cuidado de la naturaleza.

Si bien existen iniciativas para la recolección de botellas de PET, que son aquellas definidas también como envases no retornables, y sus respectivas tapas plásticas con la idea de reciclarlas, se debe reconocer que todavía falta mucho por hacer ya que no todos los plásticos que son descartados en los hogares reciben un tratamiento adecuado. En este punto, merece destacarse a nivel local la labor de la Fundación Ciudad Limpia que lleva adelante una campaña para juntar tapitas y botellas, que luego son enviadas a plantas de reciclado donde son convertidas en pequeñas piezas que, a su vez, serán empleadas para fabricar nuevos envases; y también el trabajo de Botellas de Amor Resistencia, un grupo que promueven puntos de acopio de estos materiales. Es que estos residuos -si no son reciclados o eliminados en forma adecuada- pueden recorrer un extenso camino debido a la acción del viento o las tormentas y llegar primero a vías fluviales y luego, aunque parezca increíble, a los océanos. Según Greenpeace, 80 por ciento de los residuos encontrados en el mar proviene de tierra, mientras que el restante 20 por ciento de la actividad marítima. Se calcula que, a nivel global, entre 5 y 13 millones de toneladas de plástico cada año llegan al mar.

La preocupación por la presencia de microplásticos en el agua llegó incluso hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS). En un informe que publicó el organismo internacional se informó que, al menos por lo que se sabe hasta ahora, la presencia de microplásticos en el agua destinada a consumo humano no supone un riesgo para la salud en los niveles actuales. En el primer documento que la OMS elaboró sobre este asunto, concluyó que tanto las partículas más pequeñas como algunas más grandes pasan por el organismo sin ser absorbidas. Pero, al mismo tiempo, destacó la necesidad de continuar con las investigaciones que se llevan a cabo en distintas partes del mundo para conocer más de cerca la problemática. En ese sentido, el organismo reconoció que la documentación disponible actualmente ofrece una información limitada sobre este objeto de estudio.

Hace unos años, un grupo de investigadores del Reino Unido halló partículas de plástico de menos de cinco milímetros de diámetro en la Antártida. Según los científicos, la presencia de estos materiales en el continente blanco podría ser el resultado de la descomposición de los residuos de plástico de los océanos y de ahí la importancia de adoptar urgentes medidas para detener el peligroso avance de esta contaminación.

Por último, hay que señalar que uno de los aspectos más negativos del plástico es que, como se dijo, se trata de un material resistente que tarda muchos años en degradarse, con el agravante de que en las últimas décadas su empleo se ha multiplicado en todo el mundo. Por eso es necesario generar conciencia sobre la importancia de adoptar medidas para limitar el impacto de estos materiales en el ambiente.

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