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Fundamentos de la guerra

La policrisis del orden mundial 

La larga depresión iniciada en 2008/2009 tiende a un punto crítico en esta década. Las convulsiones combinadas de la economía (inflación y crisis), del ambiente (catástrofes climáticas y pandemia); y de la geopolítica (choques internacionales y guerras) forman una tormenta perfecta . - Por Rubén Tonzar

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El FMI y el Banco Mundial tuvieron su reunión anual entre el 9 y el 15 de octubre en Marrakech (Marruecos), centrada en el crecimiento de la pobreza en un planeta en franco deterioro ambiental. Allí se señaló que las temperaturas globales alcanzaron un nuevo récord en septiembre, y se citó el informe científico del Servicio de Cambio Climático Copernicus, que marca la tendencia a que 2023 se convierta en el año más caluroso jamás registrado (ya julio fue el mes más caluroso desde que existe la estadística). 

Calentando el ambiente

Los expertos en clima afirman que los récords históricos de calor son el resultado de niveles extremadamente altos de emisiones continuas de dióxido de carbono, lo que está acelerando el fenómeno natural más grande del planeta, El Niño.

Sin embargo, las principales instituciones y autoridades a nivel mundial están muy lejos de abordar de manera efectiva el cambio climático. Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), se pronostica un aumento de la temperatura de hasta 2,6°C en esta década si no se toman medidas significativas. Este desafío requiere una transformación "radical" en todos los sectores, incluyendo la promoción decidida de energías renovables, la eliminación de los combustibles fósiles en casos donde no se puedan capturar las emisiones, el freno a la deforestación y la mejora de la eficiencia energética en la economía global.

A pesar de estas advertencias, UNCTAD señala que las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional actuales (los compromisos de reducción de emisiones) no están alineadas con los objetivos de emisiones cero que los propios países se fijaron. Además, el financiamiento global para la acción climática alcanzó solamente u$s 803 mil millones en 2019-20, lo que representa solo la quinta parte de la inversión anual estimada de u$s 4 billones necesaria en tecnologías de energía limpia para limitar el aumento de la temperatura.

Por el contrario, los subsidios mundiales a los combustibles fósiles alcanzaron un nivel récord de u$s 7 billones en 2022, estima el FMI, que cifra los actuales estímulos al carbón, el petróleo y el gas natural en el 7,1% del PBI mundial. El Fondo destaca que esos subsidios representaron más de lo que los gobiernos gastaron en educación y dos tercios de lo que invirtieron en atención médica. Alden Meyer, de la consultora climática E3G, destaca que, en cambio, "Han sido enormes y grotescas las ganancias obtenidas por los gigantes del petróleo y el gas en este período de inflación pospandemia. Necesitamos un plan global en el que las industrias de combustibles fósiles, las instituciones financieras y los principales sectores emisores pasen a ser de propiedad y control público".

El FMI destaca que los subsidios a globales a los combustibles fósiles representaron más de lo que los gobiernos gastaron en educación y dos tercios de lo que invirtieron en atención médica. 

Pobreza

En Marrakech, el Banco Mundial presentó su más reciente informe sobre la pobreza, que ha retrocedido a niveles comparables a los previos a la pandemia, pero esto todavía implica tres años perdidos en el "combate a la pobreza". La recuperación es desigual, ya que, aunque la pobreza extrema ha disminuido en países de ingresos medios, en naciones más empobrecidas los conflictos armados contribuyen a su empeoramiento. En 2023 unos 690 millones de personas (el 8,6% de la población mundial) viven en condiciones de "pobreza extrema" (menos de u$s 2,15 al día). El número total de personas que viven por debajo de este umbral sigue siendo superior al período previo a la pandemia, y "la brecha sigue ampliándose".

Además, las estadísticas del Banco Mundial pueden ser engañosas: "Casi la totalidad de la reducción de la pobreza global (independientemente de la referencia utilizada) en las últimas tres décadas se debe a que China superó estos niveles en cerca de 900 millones de personas. Si excluimos a China, la pobreza global no ha disminuido, ni en proporción ni en cifras absolutas. Incluso al agregar a China, todavía hay 3.650 millones de personas en el mundo que viven por debajo del umbral de pobreza de u$s 6,85 al día, según el propio Banco Mundial. El objetivo de la ONU de erradicar la pobreza extrema para 2030 es una ilusión", critica Michael Roberts, economista y creador del concepto de "policrisis" global.

El hambre en el mundo sigue muy por encima de los niveles previos a la pandemia. Entre 690 y 780 millones de personas sufrieron inseguridad alimentaria en 2022, 122 millones más que antes del brote de Covid-19. Se estima que en 2022, 148 millones de niños menores de cinco años (22,3%) experimentaron retraso en el crecimiento, y 37 millones (5,6%) padecieron sobrepeso debido a dietas poco saludables. 

Si excluimos a China, la pobreza global no ha disminuido, ni en proporción ni en cifras absolutas. 

Desigualdad

El banco Credit Suisse, en su último informe sobre riqueza global, mostró que en 2022 el 1% de los adultos (59 millones) poseían el 44,5% de toda la riqueza personal del mundo, un poco más que antes de la pandemia. En el otro extremo, el 52,5% inferior de la población mundial (2.800 millones) tenían una riqueza neta de sólo el 1,2%.

La desigualdad dentro de los países, medida por el coeficiente de Gini, muestra un enorme 85 en EEUU (el índice 100 significaría que una sola persona poseería toda la riqueza). En este país, todas las estadísticas de desigualdad aumentaron desde el año 2000: la proporción de riqueza del 1% más rico de los adultos aumentó del 32,9% en 2000, al 35,1% en 2021.

La UNCTAD informa que "Durante el período inflacionario iniciado en 2020, las más importantes empresas alimentarias obtuvieron ganancias récord, al mismo tiempo que los precios de los alimentos se disparaban a nivel mundial y millones de personas enfrentaban una crisis del costo de vida".

La pandemia y el posterior aumento de la inflación dejaron profunda huella en los ingresos familiares promedio. En el Reino Unido, nunca desde 1950 las familias trabajadoras habían sido tan pobres, según los expertos de Resolution Foundation: "Los ingresos típicos de los hogares de trabajadores serán 4% más bajos en 2024-25 que en 2019-20". 

El ganador del premio Nobel de economía 2015, Angus Deaton, dice: "En los EEUU los salarios reales se han estancado desde 1980, mientras que la productividad se ha más que duplicado y los ricos se han quedado con las ganancias. El 10% más rico de las familias estadounidenses ahora posee el 76% de la riqueza. El 50% más pobre posee sólo el 1%. La supuesta guerra contra la pobreza se ha convertido en una guerra contra los pobres", asegura.

Según Deaton, "No necesitamos abolir el capitalismo ni nacionalizar los medios de producción. Pero sí necesitamos volver a poner el poder de la competencia al servicio de las clases trabajadoras. Hay riesgos terribles por delante si continuamos con una economía organizada para permitir que una minoría se aproveche de la mayoría". Otros economistas dicen que la solución de Deaton es utópica, porque no contempla el control y la propiedad de los medios de producción, lo que garantiza que esa pequeña minoría tenga la mayor parte de la riqueza y los ingresos, mientras el conjunto social no tiene ni siquiera para satisfacer las necesidades básicas.

"Durante el período inflacionario iniciado en 2020, las más importantes empresas alimentarias obtuvieron ganancias récord, al mismo tiempo que los precios de los alimentos se disparaban a nivel mundial y millones de personas enfrentaban una crisis del costo de vida".

Deuda

La pandemia y el subsiguiente aumento de la inflación y las tasas de interés a nivel global expusieron a muchos países empobrecidos al riesgo de impago de su deuda. Estos países deben miles de millones a prestamistas, públicos y privados, del Norte global. Para cumplir con los pagos, los gobiernos recortan servicios, programas sociales y salarios, a pesar de lo cual les resulta cada vez más difícil pagar.

Según el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), la deuda global alcanzó un nuevo récord. Considerando la deuda pública como la privada (empresas y hogares), aumentó en u$s 10 billones en la primera mitad de este año, aproximadamente a u$s 310 billones (equivalente al 336% del Producto Interno Bruto mundial). En otras palabras, por cada dólar generado a nivel global, existen acreedores por u$s 3,36. En la conferencia en Marrakech, el Fondo instó a los gobiernos a tomar medidas urgentes para reducir la vulnerabilidad de la deuda y revertir las tendencias a corto plazo.

Sin embargo, los países ricos no muestran voluntad de cancelar deudas, eliminar aranceles comerciales, ni de levantar restricciones a las exportaciones de los mercados emergentes, ni de frenar la enorme transferencia de ganancias de las multinacionales desde países empobrecidos hacia países ricos.

Para cumplir con los pagos, los gobiernos recortan servicios, programas sociales y salarios, a pesar de lo cual les resulta cada vez más difícil pagar.

Crisis económica global

"Todas las facetas de la "policrisis" del sistema capitalista -calentamiento global, pobreza, desigualdad, deuda- están íntima y profundamente conectadas por la progresiva crisis económica", dice Roberts. Y agrega que "El comercio mundial sufrió una caída del 3,2% en julio de 2023 respecto del mismo mes de 2022, la más pronunciada desde la pandemia en 2020. China, el mayor exportador del mundo, registró una caída anual del 1,5%; la zona euro se derrumbó 2,5%; EEUU cayó 0,6%. La producción industrial mundial cayó 0,1% en julio respecto de junio, impulsada por caídas en Japón, la eurozona y el Reino Unido".

El Banco Mundial calcula que Asia enfrenta una de sus peores perspectivas económicas en medio siglo. Los "tigres asiáticos" (Corea, Taiwán, Singapur, Hong Kong, etc.) crecerán a la tasa más baja en cinco décadas, lastrados en parte por las nuevas medidas proteccionistas en EEUU (Leyes de Reducción de la Inflación y de Chips y Ciencia), y en parte por sus propios crecientes niveles de deuda. El BM pronostica que el crecimiento de China se desaceleraría al 4,4% en 2024, la tasa más baja en décadas, a pesar de que sigue siendo aún más del doble que la tasa de cualquier economía del G7. 

La UNCTAD reconoce en su último informe que la economía mundial está estancada y que aumentan los riesgos para 2024: pronostica que "El crecimiento inestable durante 2022-2024 no alcanzará la tasa anterior a la pandemia en la mayoría de las regiones. Las cargas de deuda aplastan a demasiados países en desarrollo. Los pagos de deuda pública externa aumentaron en relación con los ingresos, del 6% al 16% entre 2010 y 2021".

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en su último informe, pronostica que el crecimiento global en 2024 será menor que en 2023, pasando del 3% al 2,7%. El crecimiento del PBI en las economías avanzadas se desacelerará de 1,5% este año a 1,2% en 2024. Eso, según la OCDE, mientras la inflación se mantendrá muy por encima de los niveles prepandemia, por lo que los bancos centrales sostendrán altas las tasas de interés, que a su vez realimentarán esa inflación.

"Las cargas de deuda aplastan a demasiados países en desarrollo. Los pagos de deuda pública externa aumentaron en relación con los ingresos, del 6% al 16% entre 2010 y 2021".

Tembladeral geopolítico

Todo esto mientras continúa el debilitamiento del dominio estadounidense en los asuntos mundiales y la "globalización" del comercio y las finanzas de los últimos 40 años bajo hegemonía de EEUU da señales de haber terminado.

"El capital estadounidense hace años que no amplía sus recursos productivos y disminuye su rentabilidad. La tasa general de ganancia, que era del 19,3% en la "edad de oro" de los EEUU, entre 1950 y 1960, cayó al 15,4% en los ´70", explica Roberts. "La desbocada ofensiva neoliberal de los ´90 (coincidente con la nueva ola de globalización) subió la tasa al 16,2%, a costa de rebajar salarios y aumentar el desempleo y la pobreza. Pero en todo lo que va de este siglo el promedio general de la tasa de ganancia volvió a caer, a 14,3%, el mínimo histórico", señala. 

Todo esto debilitó la posición hegemónica del capitalismo estadounidense en el mundo, lo que ha dado lugar a la presente "fragmentación geopolítica", el surgimiento de bloques alternativos que buscan sacarse de encima el liderazgo –o el yugo- de los EEUU. "La invasión rusa a Ucrania puso de relieve esa fragmentación. El actual conflicto en el Oriente Próximo es un nuevo salto catastrófico", remarca Roberts.

La clase dirigente de EEUU cree que, para mantener su hegemonía en el orden económico mundial tiene como única opción frenar y estrangular la creciente fortaleza económica china, y paralelamente combatir, debilitar o inhibir a quienes pretendan relacionarse o asociarse con el gigante asiático. La implementación de esta "solución" adquiere crecientemente la forma de la guerra.

El sistema capitalista global y su orden internacional se disgregan a medida que pierden capacidad de lograr unidad internacional y planificación global. Esta fragmentación tiene costos económicos que retroalimentan la crisis: la contracción del comercio se ha comido hasta el 7% del PBI mundial, y el desacople tecnológico podría costar entre el 8% y el 12% en los principales países, según el FMI.

"La invasión rusa a Ucrania puso de relieve la fragmentación geopolítica global. El actual conflicto en el Oriente Próximo es un nuevo salto catastrófico" 

En tal situación, "El auge de la Inteligencia Artificial (IA) podría perturbar significativamente el mercado laboral, poniendo en riesgo más 300 millones de empleos de tiempo completo en las principales economías", según estimaciones de expertos de Goldman Sachs. Calculan que "si la nueva tecnología de IA cumpliera sus promesas, dos tercios de los empleos en EEUU y Europa estarán expuestos a algún grado de automatización", afectando a millones de trabajadores.

La crisis existencial por el calentamiento global y el cambio climático, ¿podrá ser empeorada todavía por máquinas pensantes que reemplacen el trabajo humano, amplíen así las desigualdades y aumenten la riqueza de los propietarios de esas máquinas y la pobreza de los trabajadores? Mientras la humanidad ignora la respuesta, lenta pero sostenidamente se extienden guerras que auguran guerras mayores. Se trata de una crisis de dimensiones históricas. 

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