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Charla con Melinda Muriel

"La democracia debe garantizar los derechos de sus ciudadanos"

La joven artista reflexiona sobre estos 40 años. Trae además la memoria de su abuelo, René James Sotelo.

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Parque de la memoria

Seguimos repasando en las páginas de Chaqueña lo que significan las cuatro décadas de vida constitucional que vamos a cumplir. La charla transcurre en una siesta con frío. El sol riega el entorno mientras las copas de los árboles se mueven para dar cuenta de la brisa de invierno. Ella sonríe en silencio mientras espera las preguntas. El aire es puro y la vista se ensancha en las afueras de Resistencia. 

 "La democracia es un sistema político-cultural que rige nuestra vida cotidiana y nuestra forma de construir socialmente. Además establece los límites de lo que se puede y lo que no se puede hacer en el marco de la Constitución Nacional", afirma. "La democracia implica un estado que debe garantizar los derechos de sus ciudadanos. Hay un video que circula por las redes donde se ve a un candidato a presidente que afirma que hará desaparecer varios ministerios de la nación. Esos ministerios hoy son garantía de desarrollo para una sociedad y garantizan trabajo para cientos de personas". 

Libertad


Melinda Muriel es multiartista: escribe, dibuja, pinta y produce cosas con otros artistas. Vivir en democracia, advierte,  es bueno para todos. "Vivir bajo un gobierno de facto o en democracia nos afecta como seres humanos, más allá de las ocupaciones que tengamos cada uno en la sociedad. Podés ser artista, periodista, funcionario, albañil, lo que fuera.  En mi caso, como artista, vivir en democracia me permite  trabajar en un marco de libertad para expresar mis ideas. 


Puedo trabajar en un espacio creativo sin estar pensando en una persecución por parte del Estado por las cosas que estoy pensando. La democracia nos permite tener márgenes de libertad y expresión aseguradas".

Además de sus obras, Melinda lleva adelante su emprendimiento con ilustraciones para productos de arte textil, editorial e indumentaria. Produce también ilustraciones para quienes deseen crear su propia imagen, obras a pedido, y se presenta en convocatorias, museos y circuitos artísticos. Sus dibujos tienen un estilo marcado por el detalle, por la fluidez del trazo y los colores vibrantes que giran en torno a la música, los cuerpos en movimiento, las ciudades y los universos oníricos. "Dibujar, para mí, es dejar fluir el pensamiento libre sobre el papel, como una danza de líneas que crean mundos que cobran sentidos con el color". 

Actualmente expone en el hall de la Casa de las Culturas la muestra "Trashumante", que puede visitarse hasta el 22 de  septiembre. El primer lugar de referencia de libertad que se le vino a la cabeza a Melinda fue su paso por la Fundación Jorge Bonino, en Córdoba. "Soy acompañante terapéutica y estudié musicoterapia. Trabajé algunos años en ese lugar. Ahí no se piensa al otro como un diagnóstico, sino como un ser humano. Se brindan herramientas para que las personas puedan desenvolverse de la manera más libre y autónoma posible en la vida cotidiana. Ese lugar de libertad, para mí, fue increíble". 

Maestro de maestros

Hace unos años, Melinda había regresado al Chaco para tomar contacto con sus raíces. Así buscó recuperar la memoria de su abuelo, René James Sotelo, el destacado pedagogo indigenista. Hizo un documental titulado "Maestro de Maestros", dirigido por Matilde Michanie. 


"Cuando hice la investigación sobre la vida de mi abuelo, una de las cosas que me llamaron la atención fue que él hizo su trabajo entre las décadas del ‘40 y comienzos de la del ‘80. Fueron los años donde hubo procesos democráticos muy cortos, en los que las fuerzas cívico-militares irrumpían con un nuevo golpe de estado cada dos o tres años. 

Fueron períodos de democracia frágil. La interrupción del trabajo de mi abuelo se dio durante de la última dictadura militar, en 1981".


A René Sotelo nada le fue fácil. Un hombre progresista que vivió bajo distintas dictaduras y pudo salir adelante, hasta que lo mataron. Muchas veces se vio amenazado y siguió trabajando. Allanaban su casa, la casa de sus familiares, y sin embargo no lograban amedrentarlo. O sí, pero seguía trabajando y salvando vidas. Él tenía su mirada y la práctica indigenista que llevaba en la sangre y en la palabra. 

Marta Tomé, una de las entrevistadas en el documental, contó que René Sotelo tenía cintura política para generar consensos para trabajar y seguir haciendo cosas, aun en contextos muy adversos. "Él aceptaba las reglas del juego como un lugar estratégico. Siempre la vida es una estrategia", afirma Melisa, y nos quedamos con esa afirmación. 


"Siempre la vida es una estrategia". "Siempre hay que cuidar algo -continúa-, pero para mi abuelo las consecuencias eran la muerte. En democracia, las consecuencias de hacer algo mal en el trabajo puede ser que te cambien de oficina, que te bajen el sueldo o que te despidan, pero no la muerte. Era algo muy fuerte la gente que me contaba que le debía la vida a mi abuelo. Mi abuelo salvó vidas. Esa relación de cuidar la vida de tus compañeros para  que no los maten en el trabajo es muy fuerte. Es una diferencia abismal en relación con lo que pasa hoy en democracia". 


Parque de la memoria

Para Melinda Muriel, un lugar emblemático de la provincia como símbolo de la democracia es el Parque de la Memoria, en Margarita Belén. "Pienso automáticamente en la noche mentirosa y nefasta del ‘76. Fue una masacre. Hoy es un parque donde la gente puede ir y conocer lo que fue el horror bajo la dictadura. Esa es la postal de la democracia: se conjugan ahí varios lenguajes: la fake news, ya que se inventó un enfrentamiento que no hubo; la impunidad con la que se podían manejar los militares. En democracia se pudo realizar un juicio y condenar a los culpables. El ‘Nunca Más’ representa la vida y la libertad. Nuestra posibilidad de circular libremente y de contar nuestra propia historia".

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