Estado fallido y chalecos antibala
La crisis escaló tras la derrota del presidente Lasso en la elección regional y referéndum constitucional de febrero. La campaña transcurrió en medio de la violencia narco.

El presidente Guillermo Lasso disolvió la Asamblea Nacional y convocó elecciones anticipadas para eludir un juicio político en su contra por supuesta corrupción. Usó un recurso constitucional conocido como "muerte cruzada" en el que, para liquidar el Parlamento, a la vez resigna su propio puesto. En estos comicios deben elegirse nuevo presidente, un vice y todos los legisladores de la Asamblea para completar el periodo hasta 2025. Según los sondeos, la población expresa la necesidad urgente de mejorar salud y educación, combatir la corrupción, y terminar con la creciente inseguridad.
En la campaña, la inseguridad desplazó a otras cuestiones prioritarias debido al asesinato de varios políticos, entre ellos un candidato presidencial, al tiempo que aumentaban mucho los índices de violencia y homicidios. En 2022, Ecuador había registrado un récord de 26 homicidios por cada 100.000 habitantes, casi el doble que el año anterior. Hasta junio de 2023, la cifra era de 40 homicidios por cada cien mil, y los especialistas ubican al país como uno de los más violentos del continente, por encima de México.

Los principales asesinatos de políticos sucedieron en la zona costera, sobre todo en Esmeraldas, Manta y Guayaquil, regiones clave para el narco, que usa los puertos para sus despachos a EEUU y Europa. Hasta 2018-2019 la cocaína que llegaba desde Perú y Colombia solo transitaba por Ecuador, pero en el último lustro se ha convertido en lugar de almacenamiento, procesamiento y distribución, hacia los opulentos EEUU y Europa, y también hacia América Latina. Según la DEA, el 30% de la producción colombiana pasa a través de puertos ecuatorianos.
Los candidatos

La mejor ubicada es Luisa González, del correísta partido Revolución Ciudadana, quien según el promedio de encuestas tendría una ventaja de 10 puntos sobre sus rivales. Antes de su asesinato, el periodista Fernando Villavicencio (Movimiento Construye) aparecía como uno de los mejor posicionados. En 2021 había apoyado a Guillermo Lasso, y en esta campaña su discurso se centraba en la denuncia de algunas bandas de narcotraficantes.
Otro con niveles de voto equiparables es Yaku Pérez (tercero en 2021 al frente de partidos indigenistas, aunque ahora es apoyado por otras formaciones en la alianza Claro). También tiene expectativas Otto Sonnenholzner (Actuemos), exvicepresidente de Lenin Moreno. Él también sufrió un atentado, aunque salió ileso.
El centroderechista Xavier Hervas, originalmente aliado de Rafael Correa y luego integrante de la alianza Creo que llevó al poder a Lasso. En el mismo lote se posiciona Jan Topic (Por un País sin Miedo), propietario de la empresa de seguridad Telconet, cuyo discurso de perfiles autoritarios se enfoca principalmente en la seguridad y la represión, y se ha visto beneficiado por los crímenes ocurridos durante la campaña.

Excepto González, la postulante del correísmo, la mayoría de los candidatos han establecido un consenso en torno a una agenda de "mano dura",centrada en la construcción de nuevas cárceles, dificultar el ingreso de extranjeros, militarizar puertos, y restringir derechos ciudadanos básicos, como el de tránsito.
La violencia
Los crímenes de encumbrados políticos son los primeros en su tipo en la historia del país, atribuidos a bandas narco que están creciendo aceleradamente en organización y poder territorial, en un clima de descomposición política y social que se profundizó en el último lustro.
Otros factores que contribuyeron al aumento de la violencia fueron la mala gestión de la pandemia y la crisis carcelaria. El sistema penitenciario está superpoblado y colapsado, lo que entregó a miles de presos a los brazos de grupos del crimen organizado. Esta situación generó masacres en las cárceles y el aumento de los crímenes violentos, que ahora también están afectando al ámbito institucional y político.
El gobierno reforzó el aparato represivo y firmó un acuerdo con EEUU para recibir apoyo en la lucha contra el narco, lo que no ha impedido el crecimiento de las bandas criminales. La esposa de Villavicencio responsabilizó al Estado por su muerte y apuntó al expresidente Rafael Correa como cómplice. Esto último fue difundido profusamente por sectores de derecha y ultraderecha, aunque los investigadores del FBI y de la Justicia ecuatoriana lo descartaron. Los atentados ocurrieron en presencia de las fuerzas de seguridad y muchos más candidatos han recibido amenazas.
Las bandas criminales con mayor poder en Ecuador son los Choneros (a quienes Villavicencio había denunciado) y los Tiguerones, ambas alineadas con el cártel mexicano de Sinaloa; y los Lobos y los Lagartos, asociadas a los también mexicanos Jalisco Nueva Generación. Los mexicanos han introducido prácticas de extrema violencia y un "modelo de gestión" para las nuevas organizaciones criminales.
También en estrecha colaboración con bandas locales operan en Ecuador organizaciones mafiosas albanesas, "dueñas" del envío de droga a Europa. Una investigación del diario inglés The Telegraph dio cuenta de que "La mafia albanesa tiene una escuela de sicarios para adolescentes en Guayaquil. La "formación" dura seis meses y los "estudiantes" deben asesinar a un mafioso rival para obtener su "graduación"."Candidatos opositores denunciaron que el hermano del presidente Lasso gestionaba "inversiones" de los albaneses en Ecuador y fuera del país.
También crece la participación de militares retirados, reclutados por los narcos como "mano de obra especializada", como se ha visto en la región. Tal el caso del magnicidio del presidente de Haití, Jovenel Moise, asesinado en 2021 por un comando de militares colombianos retirados. Peor aún, el embajador de los EEUU en Quito, Michael Fitzpatrick, expresó preocupación por la existencia de "narcogenerales" en el Ejército ecuatoriano. El entrelazamiento del Estado con las mafias es tan evidente, que el gobierno convocó al FBI para investigar el asesinato de Villavicencio. Además, decretó estado de excepción nacional por 60 días, con la suspensión de derechos fundamentales, como la inviolabilidad de domicilio, y desplegó a las Fuerzas Armadas para apoyar a la policía.
Las raíces dolarizadas
Un factor importante para el desarrollo y el auge de empresas narco en Ecuador son las favorables condiciones para el lavado de dinero que creó la dolarización de la economía. Los carteles de la droga prefieren países con "moneda dura", para procesar y girar más fácilmente los enormes volúmenes de dinero que genera el negocio.
Es uno de los últimos y más trágicos resultados de la dolarización en Ecuador. Inicialmente, la medida tuvo algunas consecuencias positivas, como la estabilización de la macroeconomía. También ayudó a controlar la inflación, reducir la volatilidad del tipo de cambio y crear un entorno económico más predecible. También favoreció a los exportadores, al eliminar las conversiones constantes de moneda, lo que redujo costos de transacción.
Pero a lo largo de los años aparecieron consecuencias negativas, como la imposibilidad de una política monetaria nacional: Ecuador no puede controlar su oferta monetaria, ni tasas de interés, ni el valor de la moneda a través de herramientas de banca central. Los costos de endeudamiento dependen de las políticas de la Reserva Federal de los EEUU. El país se hizo también más vulnerable a choques externos, ya que no pudo ajustar el valor de su moneda para contrarrestar presiones internacionales. Aumentó la dependencia de las importaciones, lo que perjudicó a la industria local. El crecimiento de la fortaleza del dólar en los años post pandemia hizo que los productos ecuatorianos fueran menos competitivos en los mercados internacionales.
Pero el punto más negativo entre todos fue la distribución de ingresos: la dolarización permitió frenar la inflación en los dos primeros años, pero volvió a acelerarse tras la caída de los precios del petróleo (2013 a 2017). Los aumentos repentinos de precios afectaron en forma desproporcionada a la población con menores ingresos, una de las causas de la caída del correísmo. Luego se atenuó en los años anteriores a la pandemia y durante la misma, pero cuando se recuperó el nivel de actividad, desde mediados de 2021, los índices de inflación volvieron a ascender, a niveles similares a los de 2015. Esto trajo de nuevo la inestabilidad, que en parte se refleja en los avatares políticos que llevaron a esta elección anticipada.
Estado fallido
El hecho de que el gobierno y el Consejo Nacional Electoral (CNE) hayan decidido mantener a toda costa el calendario electoral en medio del agravamiento de la violencia muestra una situación de impotencia política profunda. No se espera que nadie pueda ganar en primera vuelta y menos aún que las elecciones ofrezcan una salida a la galopante crisis política y social. Porque estos problemas no son causa sino consecuencia de la descomposición del Estado. En las dos décadas transcurridas desde que Ecuador resignara la moneda propia, el Estado fue renunciando al control de los puertos, las fronteras, la seguridad, los elementos básicos de la estatalidad. Toda una involución.
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