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Las obras privadas de construcción reactivan la economía social

En el primer cuatrimestre del año la actividad la ciudad de Sáenz Peña se moviliza en con el inicio de nuevos proyectos en el sector formal o informal.

SAENZ PEÑA (Agencia) – El nuevo año comenzó con un primer cuatrimestre en el que se observa, en Presidencia Roque Sáenz Peña, la reactivación de obras privadas de construcción y el inicio de nuevos proyectos, lo que moviliza a un sector que, formal o informal, activa la economía local.

Las obras de construcción privadas exponen una reactivación en el primer cuatrimestre del año.

La construcción no es solamente el ladrillo, el cemento y el albañil ya que una obra “mueve a todas las otras actividades que, directa o indirectamente, son parte de la edificación”. “Sin lugar a dudas, de la industria de la construcción dependen muchas personas, que perciben sus salarios por el trabajo que realizan y a su vez ese dinero queda en la ciudad, reactivando también a otros sectores de la economía local”, explicó José Martínez, empresario local e integrante de la Cámara Chaqueña de la Construcción.

En referencia a lo que ocurre en la principal ciudad del interior chaqueño,  “en todos los estratos sociales y en la medida de sus posibilidades, los ciudadanos vuelcan su dinero en el ladrillo”. En el análisis del constructor saenzpeñense, en la comparación con el año 2020, “si se recorren las calles de la ciudad queda evidente la reactivación de las obras privadas”.

“El particular, ante la incertidumbre y no saber dónde invertir su dinero, encuentra en el ladrillo la apuesta para asegurar sus ahorros”, señaló Martínez, como uno de factores del movimiento en la construcción. “No hay que dejar de mencionar que, cuando observamos la reactivación de obras, no solamente son viviendas, sino que también se construyen locales comerciales, galpones y otras edificaciones”, añadió.

El dinero de la construcción particular queda en la ciudad y genera movimiento en otros rubros comerciales.

En la consideración de Martínez, “nuestra moneda sufre las consecuencias de la crisis y la pandemia, porque no somos una isla dentro de este mundo globalizado, en consecuencia el habitante de Sáenz Peña logra, a través de la edificación, asegurar sus recursos económicos y evitar la desvalorización del dinero que tenía ahorrado”.

Informalidad vigente

La construcción privada manifiesta reactivación y en ese ámbito la informalidad laboral sigue teniendo porcentajes elevados. “El tema no es sencillo porque la ausencia de formalidad en la construcción existió siempre y seguirá existiendo, porque no se puede pretender que el emprendimiento familiar de albañilería se vuelva formal, porque la crisis en el país se potenció con la pandemia y esa gente necesita trabajar”, reconoció José Martínez.

“En este contexto de tanta fragilidad en la economía, que no se entienda lo que digo como apología, tendríamos que hacer la mirada de los controles al costado y permitir que ese trabajador siga llevando correcta y honestamente el sustento a su casa”, remarcó el empresario. En este sentido, acotó que “si nos ponemos en un papel de rigidez, queriendo exigir que todo sea formal, provocaremos que de diez que hoy están colocando un ladrillo, nueve desaparezcan”. “La crisis generará que si se les cierran las posibilidades de trabajar, estaremos empujándolos a la actividad delictiva que ya es un flagelo en la ciudad”, apuntó.

El albañil de barrio

El empresario de la construcción remarca la importancia que tiene el albañil de barrio y su pequeña empresa familiar, “que son parte de actividad y tienen quienes requieren de sus servicios”. “Esa es una realidad que no vamos a cambiar y ni siquiera deberíamos intentar modificar”, señaló.

“El vecino de la ciudad que quiere construir y los busca a ellos, nunca construirá con una empresa que está dentro del marco de la legalidad porque hay una abismo de diferencia en los costos”, dijo Martínez. El constructor remarcó que “esa gente edifica con esas condiciones o no construye y no es lógico ponerle, como empresa, obstáculos a alguien que está queriendo poner sus ahorros en ladrillos y materializarlo dando mano de obra a un albañil informal”.

“En el fondo es dinero que circula dentro mismo de la ciudad y puede llegar a satisfacer las necesidades básicas de una familia que depende del trabajo de ese pequeño emprendimiento familiar de construcción”, finalizó el empresario saenzpeñense.