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LA FAMILIA ENCAJE PREFIRIÓ ACORDAR CAMBIOS INSTITUCIONALES ANTES QUE RECIBIR DINERO

Doble crimen de avenida Paraguay: una historia de injusticia y grandeza

El atroz crimen quedó impune y la denegación de justicia iba a generar una nueva condena internacional para el es­tado. Familiares priorizaron evitar que vuelva a suceder.

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Silvia Encaje y Andrea Martínez, hermana e hija - respectivamente- de Amanda Encaje. Lucharon tres décadas por llegar a la verdad.

El 8 de abril de 1992, después del mediodía, dos personas fueron masacradas a golpes en una casa del macrocentro de Resistencia. Las víctimas fueron el ingeniero Néstor Vivo, profesional de la empresa Supercemento, y Amanda Encaje, secretaria de la misma compañía. Habían concurrido a la vivienda de avenida Paraguay 787 porque allí se estaban realizando refacciones para instalar oficinas de la constructora. Dos o más personas los sorprendieron y asesinaron. ¿Por qué? Nunca se supo.

Ayer se cumplieron 29 años de ese doble homicidio, que -como casi la mayoría de los crímenes y delitos resonantes perpetrados en el Chaco- que quedó impune.

La familia de Amanda nunca bajó los brazos en la búsqueda de justicia, y cuando las instancias locales se agotaron recurrieron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que al cabo de muchos años decidió ocuparse del caso y fue constatando la clara denegación de justicia que hubo frente al crimen. Como si a la justicia -y al Estado en su conjunto- jamás le hubiera interesado hallar a los culpables.

OTRO ESCENARIO

Cuando las señales de que la CIDH -organismo de la Organización de Estados Americanos- iba a emitir un informe condenatorio para el Chaco eran muy nítidas, en la provincia se buscó amortiguar el impacto y se comenzó a trabajar en un acuerdo de reparación para la familia Encaje. El escenario se había vuelto muy diferente.

En casos así, en los que la denegación de justicia queda expuesta, los familiares de las víctimas tienen derecho a una indemnización o reparación económica por parte de ese Estado que los revictimizó al permitir que la impunidad cubra la pérdida de sus seres queridos. Pero la familia Encaje desistió de cobrar dinero.

Lo que sí exigió fue que se instrumenten medidas y políticas públicas que reduzcan todo lo posible la posibilidad de que otras personas sufran lo mismo que les tocó padecer a ellos.

LO QUE VIENE

Por eso, en el acta firmada el miércoles pasado entre el gobernador Jorge Capitanich y los familares de Amanda prevé, entre otras cosas, la creación de una Defensoría Oficial de la Víctima.

Es decir, un ministerio público que en la justicia esté a disposición de las víctimas de crímenes o de sus familias.

Actuamente hay defensorías oficiales para los autores de homicidios, pero no una figura que asista legalmente -también a cargo del Estado- a los que sufren la pérdida de una madre, un padre, un hermano, un hijo.

Quienes desean impulsar procesos penales en su condición de víctimas deben contratar un abogado querellante y pagarlo. Los delincuentes, en cambio, pueden tener defensa gratuita. “No queremos que a nadie le toque vivir lo que vivimos nosotros”, dijeron ayer a NORTE la hija de Amanda, Andrea Martínez, y la hermana, Silvia Encaje.

Un pedido de perdón que tardó 14 años

Cuando la causa penal abierta por los asesinatos de Néstor Vivo y Amanda Encaje cumplió 15 años, la justicia declaró la extinción de la misma por el tiempo transcurrido sin que hubiese imputados. Un resultado lógico por la pobrísima actuación de la justicia provincial en el caso.

La prescripción fue un golpe muy duro para los familiares de las víctimas. Ahora que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos acreditó que hubo denegación de justicia, un ingrediente del acuerdo celebrado entre el gobierno provincial y la familia Encaje es un pedido de perdón que el Poder Judicial del Chaco expresó a las familias de los asesinados.
Fue catorce años después de aquella prescripción.

“Nos sentimos reconfortados de que se nos haya dado la razón en cuanto a lo que dijimos durante tantos años: que no hubo voluntad de la justicia, del Estado, de llegar a los culpables”, planteó Andrea Martínez, hija de Amanda. Silvia Encaje, hermana de la víctima, dijo que ahora “es también la sociedad la que debe cambiar para que no haya impunidad”.

Una escultura para recordar lo ocurrido

Un componente muy especial del acuerdo entre el Estado provincial y los familiares de las víctimas del doble crimen de la avenida Paraguay es que las autoridades deberán facilitar el emplazamiento de una escultura que recuerde a Amanda Encaje y a Néstor Vivo. Será en el parterre situado frente a la vivienda en que ambos fueron asesinados.

“Queremos que sea un homenaje a ellos, un acto de memoria sobre lo que ocurrió. La idea es que en ese parterre haya una intervención integral para embellecerlo. Para nosotros es una manera también de dejarle a los vecinos de esa cuadra, que también fueron afectados por esta historia”, explicó Andrea Martínez.

“Si tuviera que resumir el sentido de todo esto, diría que el amor le ganó al dolor”, dijo luego. Silvia Encaje, por su parte, dijo que “el dolor de no haber podido ver condenados a los asesinos seguirá. Pero sabemos que hay una justicia de Dios de la que ni ellos ni nadie podrá escapar”.

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