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Cuidados paliativos y acompañamiento durante el duelo

Los cuidados paliativos tienen como objetivo cubrir las necesidades físicas, psicológicas, espirituales y sociales del paciente y de sus familiares. En este punto es importante acompañar el proceso de duelo.

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El duelo se puede definir como el conjunto de procesos psicológicos, comportamentales y sociales que siguen a la pérdida de una persona con la que el doliente estaba emocionalmente vinculado, generando un sufrimiento desgarrador.

El dolor de la pérdida parece ser el precio que se paga por el privilegio de amar. Así como una vez amé tan fuerte, así de profundo es el dolor. Probablemente frente a tal dolor, lo más sabio que podemos hacer es entregarnos a las turbulentas aguas que nos atraviesan cuando perdemos a alguien, confiando en que el proceso tiene una inteligencia inherente que trasciende nuestra comprensión intelectual. Por momentos, muchos problemas que surgen en torno al duelo tienen que ver con el intento conciente o inconsciente de reprimir, controlar o evitar este proceso.

El duelo emocional

El duelo emocional es un proceso de adaptación que nos permite restablecer el equilibrio personal que ha quedado alterado por una pérdida. Las consecuencias emocionales están directamente relacionadas con la persona que hemos perdido y también con el modo en el que se ha producido la pérdida: el tiempo de relación, la intensidad y las circunstancias de esa relación, lo imprevisto. Pero siempre supone un gran dolor, tristeza, desestructuración y desorganización.

A pesar del sufrimiento que causa, el duelo emocional es un proceso necesario y ayuda a adaptarse a la pérdida, prepara para vivir sin la presencia física de esa persona, y es fundamental para conducir correctamente el vínculo afectivo de forma que sea compatible con la realidad presente.

Su duración es muy variable, pero podemos considerar que los dos primeros años suelen ser los más duros. De todas formas, cada persona tiene su propio ritmo y necesita un tiempo distinto para la adaptación a su nueva situación. Aunque cada proceso es único y personal, es importante encontrar las herramientas que ayuden a recorrer este camino del dolor y poder descubrir una luz al final del recorrido.

Aceptar los propios sentimientos

Durante el duelo, quien ha perdido a un ser querido puede experimentar sentimientos muy variados. Algunos se expresan en las fases del duelo: enfado (hacia el mundo, hacia la persona que ha muerto, hacia sí mismo), negación, tristeza, frustración.

Pero a menudo también aparecen otros como agotamiento, culpa, impotencia, ansiedad, desesperación, insensibilidad, alivio, confusión, vacío, miedo. Lo importante en este caso es darse la posibilidad de atravesar tales sentimientos, incluso aunque desde un punto de vista racional parezcan incorrectos.

Rodearse de personas en las que apoyarse

Hablar de los sentimientos que ha generado la pérdida ayuda a asimilar la situación. No encerrarse implica que las personas que están en un proceso de duelo, en la medida de lo posible, socialicen, buscando la complicidad de su círculo más cercano. 

El relato pormenorizado y redundante de la muerte es aliviador: lava, purga, abre la espita de la emoción y además libera, ordena y estructura el pensamiento. Casi hace de la muerte una parte de nosotros mismos, la normaliza y ayuda a superarla.

Recordar los buenos momentos
Aunque puede resultar complicado, hacer memoria de los buenos momentos vividos con la persona perdida puede ayudar, puesto que ayuda a desasociar la imagen del con el fallecido durante sus últimos días, si fue a causa de una enfermedad, o del shock que nos produjo la noticia de su muerte, si esta se produjo de forma repentina.

El apoyo más importante que una persona recibe después de sufrir una pérdida proviene de amigos y familiares, pero en caso de dificultades para superar la pérdida, puede ser útil el apoyo terapéutico. La terapia psicológica ayuda a las personas en proceso de duelo a reinterpretar sus emociones y pensamientos, dándoles herramientas para afrontar la pérdida de un ser querido. 

Además, puede ayudar a afrontar situaciones como fechas y situaciones especiales: la fecha del cumpleaños de la persona que ha fallecido, las primeras fiestas sin ella, el aniversario de su muerte, etc. Son momentos que pueden causar nuevos tirones de dolor que sorprenden y desmoralizan. 

Los cuidados paliativos acompañan durante el proceso de la enfermedad, así como también el proceso de duelo de los familiares. El arte de acompañar, para que el sufrimiento y el dolor por la pérdida sea más liviana.

*Licenciada en Psicología, servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Julio C. Perrando - [email protected]

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