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Mitología, literatura y paisaje cultural

La riviera de los cíclopes

Unas rocas basálticas ubicadas en la costa de Sicilia –Italia- en el Mar Jónico, descritas por Homero en “La Odisea”, constituyen un paisaje cultural asociado a la mitología y literatura griegas. Una reserva natural convertida por la cultura en patrimonio intangible y testimonio de la historia literaria.

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Ácis, Galateia y Polifemo representados por François Perrier (s. XVII)

Los cíclopes en la mitología

La mitología griega da cuenta de dos generaciones de cíclopes. Los de la primera eran gigantes, hijos de Urano y Gea: fueron retenidos muchos años en el vientre de su madre por temor a que la destronaran, y salieron al mundo cuando el titán Cronos derrocó finalmente a su padre.

Los cíclopes eran tres: Brontes, Estéropes y Arges, y fueron encerrados en el Tártaro, la peor parte del Averno y puerta del inframundo, donde habitaban los muertos.

Pero al producirse una guerra entre los dioses del Olimpo y los Titanes, el mismo Zeus los liberó para contar con su ayuda. Ganada la contienda, los cíclopes forjaron regalos para sus liberadores: a Zeus le dieron el rayo, a Poseidón su tridente, y a Hades el casco que lo hacía invisible. 

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Cíclope. Grabado de Erasmus Francisci zu Nürnberg

Además construyeron la armadura de Eneas- héroe de Troya-, arco y flechas de la diosa Artemisa, y los infranqueables muros de las ciudades de Micenas y Tirinto.

Sin embargo, estos cíclopes fueron finalmente asesinados por Apolo, quien los mató para vengar la muerte de su hijo producida por el rayo de Zeus. 

Surgió luego una segunda generación: criaturas con un solo ojo y de menor estatura, indóciles y salvajes pastores que vivían en la isla de Trinacria –Sicilia-, siendo Polifemo el líder y más conocido de todos ellos, cuyas desventuras son narradas en “La Odisea” de Homero, “La Metamorfosis” de Ovidio y “La Eneida” de Virgilio.

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Monte Etna. .

Los cíclopes en la literatura

“La Odisea” es un poema épico griego escrito por Homero aproximadamente en el siglo VIII a.C., compuesto por 24 cantos. El poeta narra el regreso a casa del héroe griego y rey de Itaca, Odiseo –Ulises en la versión latina-, terminada la guerra de Troya. El viaje, tras diez años de lucha, le lleva otros diez para regresar a la isla. En la misma lo esperan su hijo Telémaco y su esposa Penélope, que rechazan a quiénes quieren desposarla considerándolo muerto. 

En su travesía se encontrará con múltiples vicisitudes, que gracias a su astucia irá sorteando una a una. La obra literaria, junto con “La Ilíada”, es considerada uno de los primeros textos de la literatura occidental, y se cree que fueron transmitidos oralmente durante siglos en diversos dialectos griegos. Fueron también de las primeras en ser transcriptas en el siglo IX a.C.

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Costanera de Aci Trezza

Es en el canto IX cuando Odiseo cuenta sus aventuras con los cicones, los lotófagos y los cíclopes. Estos últimos eran pastores que vivían en la isla de Sicilia, en estado casi salvaje, sin temor a dioses ni a hombres. Al desembarcar, el rey de Itaca se dirigió a una caverna en las faldas del monte Etna en la que habitaba el cíclope Polifemo, hijo de Poseidón –dios del mar-. 

Éste los tomó prisioneros y comenzó a devorarlos, matando a seis de ellos. Al resto de los griegos los encerró con los animales en la cueva, pero Odiseo, valiéndose de su inteligencia y astucia emborrachó al gigante, que antes de caer rendido le preguntó su nombre: Outys, respondió Odiseo, cuya traducción es Nadie. La frase completa es: “Preguntaste, cíclope, cuál era mi nombre glorioso y a decírtelo voy. Ese nombre es Nadie. Nadie, mi padre y mi madre me llamaron de siempre, y también mis amigos”. Entonces los prisioneros aprovecharon la situación y le clavaron una estaca candente en su único ojo y lo dejaron ciego. 

Sus gritos de dolor acercaron a otros cíclopes, que le preguntaron qué le ocurría. Polifemo respondió: “Amigos, Nadie me mató con engaño y no con sus propias fuerzas”. Creyendo que respondía así por su estado de ebriedad, lo dejaron solo. Entonces Odiseo y sus hombres lograron huir, cubiertos con cueros de oveja hacia sus embarcaciones.  

Al otro día, al despertar, el gigante movió la roca de la caverna y sintió las risas de los griegos huyendo en su barco. Entonces tomó enormes rocas que tiró al mar para hacer zozobrar a la embarcación. Así lo relató Homero: “Arrancó la cresta de un gran monte, nos la arrojó y dio detrás de la nave azul de oscura proa, tan cerca que faltó poco para que alcanzara lo alto del timón. El mar se levantó por la caída de la piedra…”. 

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Isla Lachea.

El monte Etna

El Etna es un volcán ubicado al Este de la isla de Sicilia, sur de Italia, en el área metropolitana de la ciudad de Catania. Su altura es de 3.322 metros y es el mayor volcán activo en la placa Euroasiática y el segundo en Europa. Cubre un área de 1.190 km2 y tiene una circunferencia basal de 140 km.

El nombre Etna se debe a la diosa hija de Urano y Gea. Según la mitología griega, en sus entrañas vive el dragón Tifón, causante de sus erupciones. También contiene en su interior las fraguas de Efesto –dios del fuego y la forja-, a quien acompañaban cíclopes y gigantes.   

Los poetas Hesíodo y Esquilo lo mencionan en su literatura, refiriendo también que la furia del volcán nace de la ira de Tifón, a quién ellos describen como un monstruo mitad hombre y mitad bestia cuyos ojos lanzan llamas. 

Se sabe a ciencia cierta que en muchas oportunidades se hizo sentir la acción volcánica. Una erupción producida en 1669 cubrió de lava gran parte de la ciudad de Catania. En 1928 el pueblo de Mascali fue prácticamente destruido, cuando más  de 43 millones de m3 de lava recorrieron 7 km en dos días. Entre 1991 y 1993 se produjeron erupciones voluminosas, que si bien no cobraron víctimas humanas, destruyeron manantiales de agua en el pueblo de Zafferana y produjeron cuantiosos daños materiales. Desde entonces, cada tanto el Etna da pruebas de vitalidad.

El monte es explotado turísticamente. Desde Catania se toma la ruta SP10 que empalma con la SP92, en un sinuoso camino de montaña hasta el Rifugio Sapienza –unos 35 km aproximadamente-, construido a 2000 metros de altura y hasta donde se puede llegar en auto. 

Allí hay restaurantes, comercios de artesanías y recuerdos. A partir de ese lugar, se puede tomar un funicular que llega hasta los 2.500 m y luego hacer un tour en un vehículo todoterreno hasta los 2.950 m para visitar los cráteres y obtener hermosas vistas del entorno, si el tiempo lo permite.

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Riviera de los Cíclopes.

La Riviera de los Cíclopes

En la localidad de Aci Trezza, a unos 12 km al Norte de Catania, se encuentra la llamada Riviera de los Cíclopes, en las costas del Mar Jónico: el mismo sitio descrito por Homero en “La Odisea”, donde Polifemo hizo sentir su furia lanzando enormes piedras al mar para hundir el barco de los griegos de Itaca.

Desde 1998 se nombró al lugar Reserva Natural Integral de Isola Lachea y Faraglioni dei Ciclopi, para proteger la vegetación y fauna de algas y salvaguardar a la lagartija Podarcis Sicula Ciclopica Taddei, endémica del lugar.

La geología contradice a la mitología y la literatura homérica: la isla Lachea –la  mayor de las salientes- y los demás islotes son rocas basálticas formadas en el pleistoceno, de origen volcánico, nacidas de erupciones de hace más de 500.000 años. 

En Lachea se encontraron vestigios de asentamientos humanos de distintas épocas: desde la prehistoria, hasta romanos, fenicios y bizantinos. Durante el siglo XVIII fue propiedad privada, pero luego el sitio fue protegido bajo la gestión de la Universidad de Catania. Una costanera construida en la ciudad permite un cómodo acceso de turistas, que contemplan y admiran la belleza natural del lugar descrito por Homero. 

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Etna, rifugio Sapienza.

Paisaje cultural asociativo 

 El concepto de paisaje cultural fue incorporado en la Convención sobre Patrimonio Mundial de UNESCO en 1992, para designar las obras combinadas entre el hombre y la naturaleza.

Gabriela Mijal Orihuela cita al Instituto del Patrimonio Cultural de España, que lo define como “…el resultado de la acción del desarrollo de actividades humanas en un territorio concreto, cuyos componentes identificativos son: el sustrato natural, la acción humana y una actividad desarrollada en relación con la economía, formas de vida, creencias. El paisaje cultural es una realidad compleja, integrada por componentes naturales y culturales, tangibles e intangibles, cuya combinación configura el carácter que lo identifica como tal”.

Los paisajes culturales se dividen en tres tipos: 1.- Paisaje claramente definido: es el que fue creado intencionalmente por el hombre y por razones estéticas; 2.- Paisaje evolucionado orgánicamente: es el que se inicia con un carácter social, económico, administrativo o religioso, y que evolucionó adecuándose al entorno natural; 3.- Paisaje cultural asociativo: es en el cual existe una asociación de tipo religiosa, artística o cultural con el medio. 

El volcán Etna y la Riviera de los Cíclopes son atractivos naturales, pero constituyen paisajes culturales asociativos. No cabe duda de que el monte y las islas del Jónico frente a la costa de Aci Trezza representan una belleza obra de la naturaleza por sí mismos. Sin embargo, son la mitología y la literatura las que los nutren con una asociación cultural nacida del mundo griego. 

El Etna es erupción continua; naturaleza en estado puro. Pero es también el dragón Tifón y las fraguas de Efesto, la tierra de los cíclopes y la caverna de Polifemo. La rivera está constituida por islotes de piedra basáltica formadas en el pleistoceno y es una reserva natural. Pero es también la furia de Polifemo, la astucia de Odiseo –Ulises-, el retorno a Itaca, la pluma de Homero. La mitología y la literatura convirtieron a la naturaleza en verdaderos patrimonios culturales. 

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