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Una noticia que nos golpeó en el centro del corazón

Hay días a los que uno nunca quisiera llegar, y este es uno de ellos. Porque hoy, temprano, nos golpeó en el corazón la noticia de que debíamos decirle adiós a un amigo. Miguel fue eso para mí.

No solo fue el director que llevó el timón de NORTE por más de cuatro décadas. Fue también, por sobre todo, un hombre noble que me honró con su amistad. Los dos nos brindamos a ella con lealtad, sin especulaciones, sin importar si los vientos que soplaban eran a favor o en contra.

El abrazo entre Miguel y “Tato” Romero Feris, luego del homenaje que la Legislatura le rindiera, en 2013, al director de NORTE.

Creo que, a poco de habernos conocido, él y yo reconocimos -cada uno en el otro- valores idénticos. Esos códigos que nos dejaron nuestros padres y que para nosotros siempre se sostenían con el documento más importante que puede exhibir una persona de bien: la palabra.

Cuando adquirí NORTE y decidimos que Miguel era el hombre indicado para conducirlo periodísticamente, tuvimos casi de inmediato mensajes de oposición desde el gobierno militar de aquel entonces.

El general Antonio Facundo Serrrano, a cargo de la gobernación, nos hizo saber que la designación de Miguel Fernández no era de su agrado. Y Miguel, mostrando esos valores de los que hablaba recién, me dijo que si su nombramiento como director era un inconveniente para la suerte de un proyecto empresario que recién arrancaba, no tenía ningún inconveniente en dar un paso al costado. Yo le respondí que él era el director designado y que no íbamos a modificar esa decisión. Lo mismo le transmitimos al gobierno. Y así arrancaron estas décadas de compartir el camino, en las buenas y en las malas. Llegó el liderazgo regional del diario, llegaron los años de vacas gordas, llegaron los años de vacas flacas. Pasaron los reconocimientos, las distinciones, así como también las infamias y las persecuciones. Pero nunca nos salimos de la huella.

Otro encuentro entre el presidente fundador de Editorial Chaco y Fernández. Fue en una visita a la planta impresora del diario cuando NORTE cumplió sus 50 años. Junto a ellos, Rubén Piceda, Luis Molodezky, Juan Carlos González y Ricardo Ambrosig.

Por eso digo que el Nordeste pierde a un gran periodista, pero al que yo lloro es al ser humano que me acompañó en todo este tiempo de logros y de contrariedades.

Aprendimos ambos, al mismo tiempo, el valor inconmensurable del cariño y la contención familiar, y el soporte fundamental que es la fe en Dios.

Miguel, cuando uno despide a un amigo, despide también a una parte de sí mismo. Por eso duele tanto que te vayas.

Nos consuela saber que viviste la vida que querías vivir. Desde lo más profundo de mi corazón, te agradezco que nos hayas permitido compartirla.

(*) Presidente fundador de Editorial Chaco SA.