“Confío más en un juez que en la estatización”
El empresario charatense cuestiona la decisión del gobierno de intervenir el grupo agroexportador y el proyecto de expropiación. Asegura que el patrimonio de la empresa “paga tres veces sus deudas”.
Lejos de ser un anuncio de gran impacto pero corto alcance en el tiempo, la intervención y expropiación del Grupo Vicentín sigue generando polémica y cruces de opiniones a favor y en contra de las medidas del gobierno nacional. El empresario charatense Darío Turletti es uno de los acreedores de la empresa y en los últimos días se expresó en medios radiales con una mirada crítica y advirtiendo los riesgos del ingreso del Estado en el mercado de granos.

Luego de recordar que a productores y acopiadoras chaqueñas el grupo originario de Avellaneda, Santa Fe, les debe más de 800 millones de pesos y bastante más a los del Norte santafesino”, Turletti fue tajante: “Confío más en un juez y en la Justicia, que es el orden natural de las cosas, que en una estatización”.
Del mismo modo, puso énfasis en señalar que la agroexportadora “no está en quiebra, como lo anuncia el gobierno”, lo que queda demostrado porque “sus activos pagan tres veces las deudas”.
Turletti es licenciado en Administración, con un posgrado en Agronegocios, y además de su actividad en Charata tiene comercios en Resistencia. “Esta es la punta de lanza. No se trata de Vicentín sí o Vicentín no, se trata de la división de poderes”, resaltó. “Nos han vendido de que está en quiebra y no vamos a cobrar, pero a eso lo debe determinar la Justicia”, afirmó el martes, en declaraciones a Radio Rivadavia de Buenos Aires.

Dos procesos
El empresario marcó que, si el grupo santafesino “hizo mal las cosas”, debe ser la Justicia y “un juez quien mande presos” a los responsables. Así resaltó que la empresa está “en concurso de acreedores” y aseguró que “el patrimonio de Vicentín paga tres veces sus deudas”.
“No es que nunca vamos a cobrar. Es un proceso judicial. Dijeron que estaba todo lento, pero como acreedor que verifiqué mis créditos, sé que está todo lento por la pandemia. Es absurdo decir que el juez no se mueve cuando se mueve dentro de las posibilidades de la pandemia”, indicó.
Tengo 45 años y nunca vi un avasallamiento así sobre la propiedad privada. Me da muchísima pena.
Darío Turletti-empresario
En ese punto, explicó que existen dos procesos en marcha: uno es el concurso judicial de acreedores y otro es un acuerdo preventivo extrajudicial, suscripto el 5 de febrero. “Cuando se iba a solucionar (el acuerdo por fuera del concurso), dos empresas piden la quiebra, lo que está dentro de la normativa”, recordó.
Por eso, Turletti enfatizó que la empresa tiene “un problema de liquidez, no de capital”. “Vicentín tiene con qué pagar sus deudas”, subrayó y marcó que “la empresa no está en quiebra porque los créditos no están en riesgo”.
Acerca de la propuesta mixta entre Estado y sector privado surgida desde el sector político que lidera Roberto Lavagna, con un potencia acceso a acciones por parte de los acreedores (incluyendo a las cooperativas), el empresario charatense destacó los años de trayectoria de varias de esas entidades cooperativas, como la Unión Agrícola Avellaneda, pero insistió en la no intervención del Estado porque “cada vez que se mete en la parte granaria y empieza a competir, los inversores se van y quedan empleados en la calle”.
Baldazo de agua fría

Al exponer sus sensaciones ante el anuncio del gobierno sobre la intervención y el proyecto de expropiación de Vicentín, Turletti describió: “Fue un baldazo de agua fría, más fría que cuando nos enteramos, en diciembre del año pasado, que entraba en cesación de pagos”.
A esa preocupación que dijo le generó la iniciativa oficial, agregó: “Sabemos lo que significa una intervención del Estado y mucho más si es una estatización”. “Vicentín tiene una larga trayectoria en el mercado de granos en el Chaco y el norte de Santa Fe. Es una empresa que siempre ha sido muy benevolente con el productor”, ponderó.
En ese orden, acotó: “El año pasado, en el Chaco se cosechó soja de muy mala calidad y el único que nos reconocía muchas diferencias respecto a otros exportadores, con granos dañados, era Vicentín, porque hace crushing. Siempre tuvimos reconocimiento de factores, humedad y calidad”.
“Hablar de Vicentín acá en el Chaco y en el Norte de Santa Fe es hablar de una empresa que siempre estuvo del lado del productor, ya sea en cereales como en algodón”, valoró al hablar de las “condiciones comerciales favorables” que siempre ofreció la empresa santafesina.

Avasallamiento
“Una expropiación es anticonstitucional y genera una llave para que cualquier empresa que deba o que se les ocurra, la puedan expropiar. Se trata de las diferencias entre patrimonio público y privado. Vicentín es una prueba piloto”, alertó Darío Turletti.
“Tengo 45 años y nunca vi un avasallamiento así sobre la propiedad privada. Me da muchísima pena y esperemos que den marcha atrás y la Justicia no lo permita”, concluyó.
Hablar de Vicentín en el Chaco y en el Norte de Santa Fe es hablar de una empresa que siempre estuvo del lado del productor.
Darío Turletti-empresario
“Puede originar un desastre”
“Estuve como acopiador en el mercado de granos. Que el Estado se meta en un mercado transparente, que fija los precios en forma transparente, puede originar un desastre”, advirtió el empresario durante un diálogo con AM del NEA, de Charata.
Luego, con respecto a la situación de los acreedores, Turletti dijo que probablemente el Estado “emita un poco más y pague (las deudas)”. “El gobierno emite 80.000 millones de pesos por mes para pagar los $10.000 a 8 millones de beneficiarios. Acá tendría que emitir 35.000 millones. Es un vuelto, pero ese no es el problema. Nos puede beneficiar como productores con nuestros créditos, pero en seis meses o un año puede destruir el sector granario del país”, alertó en referencia a la pérdida de transparencia que el rol del Estado puede generar en el mercado de granos.
Esa intervención, explicó, puede llevar a “bajar el punto de equilibrio”. “Cuando los exportadores empiecen a perder plata, dirán que Argentina no es más un país confiable y no funciona la oferta y la demanda. Entonces levantarán sus empresas y se irán, quedando miles de empleados sin trabajo y el único comprador que quedará será Vicentín. Es lo que pasó con la Junta Nacional de Granos, había un único comprador que pagaba como quería y ponía las condiciones. El mercado dejó de ser competitivo”, recordó.
Fue más allá y señaló que “todo lo que el Estado toca, por ineficiencia, tiempo y trayectoria, termina decantando en un mercado mal manejado e irreal”.
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