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“Países seguros”

Por Rubén Tonzar

   Desde que asumió, el presidente estadounidense Donald Trump lanzó amenazas económicas contra México y los países centroamericanos si no lograban frenar los flujos migratorios. Esa presión obligó a Guatemala, Honduras, El Salvador y México a firmar tratados o asumir acuerdos de “albergue y contención” para quienes huyen de la violencia y pobreza rumbo al norte.

   A tal efecto, el gobierno de EEUU declaró “terceros países seguros”… precisamente a esos Estados centroamericanos desde los que la gente huye en masa, amenazada por la inseguridad que generan las pandillas y las bandas narco, el desempleo, la miseria. La mayoría de los migrantes escapa de los sitios donde no hallaron ni albergue ni contención.

La travesía

   A tal punto es así, que quienes parten desde los países centroamericanos se arriesgan a transitar caminos de terror. En México, las ong humanitarias han presentado cientos de denuncias contra gobiernos estaduales y contra autoridades federales por retacear transporte y albergue a las caravanas.

   Hay evidencias que indican que al menos cien migrantes fueron secuestrados y entregados a un cartel del narcotráfico cuando atravesaban Durango rumbo a Chihuahua. En el camino, otros murieron o fueron forzados a la prostitución. Durante la anterior crisis migratoria, hacia fines de 2018, el alcalde de Tijuana los llamó “vagos” y promovió protestas xenófobas contra ellos.

La responsabilidad de EEUU

   Al igual que la proliferación de los carteles en México desde la declaración de la “guerra contra el narco”, en 2006, EEUU es desde hace décadas el responsable más importante de la crisis migratoria centroamericana.

   Como promotor y financista de los “Contras” en la guerra contra el gobierno sandinista; de los golpes de Estado y las dictaduras de El Salvador y Guatemala; en 2009 del golpe de Estado contra Manuel Zelaya en Honduras, y más recientemente del fraude de Juan Orlando Hernández, su política en Centroamérica es, al decir del senador Bernie Sanders, “una fábrica de Estados fallidos”.

   La catástrofe migratoria que sacude a los países centroamericanos y a México, y amenaza al propio EEUU, es el engendro generado por décadas de aplicación de la propia política de Washington y sus gobiernos “aliados” en la región. Trump, con su conocida racionalidad política, pretende “solucionar” la tragedia violando otro derecho humano fundamental: el asilo para todos los refugiados.