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Los chinos ya están a otro nivel

 El fenómeno de los autos chinos no solo se apoya en el precio sino que compiten y superan a marcas establecidas. 

Cuando comenzaron a llegar al mercado de Estados Unidos los primeros autos japoneses a mediados de la década de 1970 los rodeaba la desconfianza. Lo mismo sucedió con los coreanos en los años 90. En esa decada comenzaron a llegar a Brasil y Argentina los primeros modelos importados de Corea del Sur y muy pocos se animaron a comprarlos más cuando cada problema técnico significaba una penosa gira por las agencias y trámites aduaneros para conseguir algún repuesto.

Ahora, es el turno de los chinos transitar el camino del éxito para conquistar al consumidor y corren con ventaja. Y, según los analistas, el plazo para alcanzar ese objetivo será menor que el de japoneses y surcoreanos. La prueba de la capacidad tecnológica de China es el avance del país oriental en diversos otros sectores industriales de alta tecnología y valor agregado, como el de comunicaciones - con la oferta de smartphones de punta -, computación e incluso en el segmento aeroespacial.

JD Power, empresa de referencia en el análisis de mercado de automóviles divulgó un reciente informe de situación precisando que la calidad de los coches chinos está creciendo y ya compiten al mismo nivel de fabricantes considerados referencias en el mercado internacional. En consecuencia, las ventas de los automóviles originarios de fabricantes chinos están creciendo.

JD. Power es una compañía de servicios de información de marketing global con sede en Estados Unidos fundada en 1968 por James David Power III y sus informes son tomados muy seriamente.

ASOCIARSE, LA CLAVE

Y uno de los factores que contribuyó a este desarrollo de los fabricantes chinos fue la astuta asociación con terminares extranjeras, lo que permitió la transferencia de know-how. A comienzos de la década la crisis económica global llevó a muchas marcas a buscar socios con capital y los encontraron en China.

Por otro lado el bajo costo de la mano de obra fue otro factor decisivo y muchas marcas de primera línea se esmeraron en lograr que el operario chino de las terminales asociadas alcance los estandares europeos con la motivación de un mejor salario lo que está generando un creciente consumismo que a su vez alimenta a esas mismas fábricas.

Un circulo virtuoso que no se da en otros lados del mundo y que solo se vio con la llegada del modelo T de Ford cuando el operario literalmente fabricaba el auto que más tarde podría comprar. En Brasil el Grupo Caoa, uno de los más importantes en el mercado automovilístico de ese país, compró el 50% de la operación de la china Chery en Brasil en noviembre de 2017.

Esta asociación permitió anunciar a los brasileños de esa marca cuatro lanzamientos y la ampliación de la red de concesionarios que comenzó en 25 puntos en 2018 a 111 este año. Caona/Chery también resolvió otra cuestión que afligía a quien compraba un coche chino: el post-venta.

La empresa mantiene un centro de almacenamiento de piezas de repuesto con 14 mil metros cuadrados en Barueri (SP), que ya opera en dos turnos y también atiende pedidos de Argentina.

TECNOLOGÍA DE PUNTA

La evolución de los coches chinos puede ser notada también en el mercado argentino. Antes vistos como modelos de entrada y con mala terminación, hoy traen tecnología y calidad compatibles con los más vendidos del mercado, pero sin perder una interesante relación costo-beneficio al ofrecer, además de calidad constructiva y paquetes de equipamientos tecnológicos de primer nivel.

En cuanto a la mecánica los chinos se adhirieron rápidamente al downsizing, tendencia en la que los motores de menor cilindrada sobrealimentados ofrecen un rendimiento equivalente al de mayores, pero con menor emisión de contaminantes y consumo de combustible.

La línea Chery, por ejemplo, ofrece en algunos modelos de su línea el motor 1.5 turbo con potencia de 150 cv y torque de 21,4 kgfm, números que lo colocan en pie de igualdad con motores 2.0 que tienen el mismo rendimiento.

Otro componente de punta en sus coches es el cambio automatizado de doble embrague que solo se puede ver en deportivos y modelos premium de otras marcas. Independientemente de marcas que hacen stock en Brasil el recambio de repuestos no habituales suele ser una complicación.

El sistema puerta a puerta y la aceitada maquinaria comercial existente a traves de Internet permite salir del paso con cierta comodidad, algo impensable en los 90 cuando la mayoria del parque de japoneses terminó circulando con injertos de todo tipo hasta terminar abandonados en algún taller.