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La caída de la inversión pública en provincias

No caben dudas que estos últimos años serán para olvidar en materia de inversión pública. Según un reciente informe elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), que depende de la Fundación Mediterránea, entre 2015 y 2018 se redujo la inversión real directa proveniente del sector público destinada a financiar obra pública y bienes de capital. 

El Chaco, con una caída del 6,5 por ciento de esa inversión, figura en el grupo de provincias que se vieron obligadas a replantear estrategias ante este duro escenario nacional.

Los datos son preocupantes porque, como bien señala el mismo informe del IERAL, la inversión pública es uno de los pilares del crecimiento económico. Si se observa con detenimiento todo el mapa nacional, a la luz de los datos aportados por estos estudios, los únicos distritos que vieron incrementar el porcentaje de recursos son las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Cruz, Corrientes y Santa Fe y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El trabajo del IERAL señala, por otra parte, que “si se comparan los niveles de IRD en 2015 y 2018, Córdoba muestra el mayor aumento en este indicador, con +2,2 puntos porcentuales del Producto Bruto Geográfico (PBG), mientras que Formosa fue la provincia que más contrajo la IRD (-14 pp del PBG)”.

En el difícil escenario macroeconómico actual, las proyecciones para 2019 que será un año electoral- tampoco son muy alentadoras. El encarecimiento de los créditos y la suba del riesgo país volvieron a poner contra las cuerdas al gobierno nacional, que optó por dejar sin efecto el programa de participación público-privada (PPP), que había sido creado para financiar nuevos proyectos de obras públicas en distintos puntos del país.

El Chaco sintió el impacto del anuncio: además de suspenderse la construcción del segundo puente Chaco-Corrientes se confirmó la caída de los proyectos de obras de envergadura que se habían promocionado en el marco del Plan Belgrano.

Y todo esto en medio de un fuerte recorte presupuestario impulsado por el gobierno nacional que sigue al pie de la letra las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional.

Aunque parezca una contradicción, el macrismo apostaba a las obras públicas para mejorar su alicaída imagen en 2019 y así recuperar la adhesión de una buena parte de la población en un año electoral en el que se jugará la continuidad o no del modelo que lleva adelante el presidente Macri.

Con una economía que no logra salir de la recesión y con casi todos los indicadores en rojo, una eventual reelección se hace cada vez más difícil. Además, las altas tasas de financiamiento en el mercado internacional hacen inviable cualquier proyecto de envergadura pensado para dotar de nueva infraestructura a la Argentina. La mayoría de los argentinos perdió ingresos y calidad de vida.

En todo el país hay 180 mil desocupados más que hace un año y, al menos por ahora, no hay nada que indique que en lo que resta de la gestión de Cambiemos el escenario vaya a mejorar. Como si fuera poco, un nuevo tarifazo anunciado por el gobierno nacional vuelve a pegar de lleno en el bolsillo de la mayoría de la gente que, hace mucho, no llega a fin de mes.

La decisión de la Casa Rosada de implementar el fuerte aumento de tarifas ahora no es casual. En Balcarce 50 confían en que el año que viene muchos olvidarán este mal trago de fin de año y el malhumor social irá en descenso en 2019 gracias a la ayuda de una nueva agenda mediática nacional que insistirá con instalar los temas de la inseguridad y “la mano justa” como ejes centrales del debate público.

De esa manera, el macrismo espera que la estrategia de adelantar los tarifazos ayude a reducir en algo el costo electoral que deberá pagar el año que viene por la aplicación de una seguidilla de medidas impopulares.

Queda por ver cómo transcurrirán los primeros meses de 2019, que llegarán con muchas turbulencias ya que, como advierten distintos economistas, a la caída de la inversión pública en las provincias deberá sumarse otro dato negativo: estos últimos aumentos empujarán la inflación, perjudicando otra vez a millones de argentinos que perciben ingresos que no logran igualar la suba de precios.