
En ascendente acoso de la pandemia, los residentes logran eco y la dirigencia política no abandona las banquinas
Cuando se tiene la sensación que el azote impiadoso de la pandemia todavía puede pegar más duro y cobrarse no solo muchas más vidas argentinas, sino el formidable efecto multiplicador del trastorno económico y social que ha sido su sello en todas las latitudes, el agravamiento centralizado en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires ha tenido su correlato en la acumulación de afectados por el Covid-19 en el Chaco, en las 70 vidas perdidas desde el primer caso César Cotichelli y en un punto límite de todos los recursos desplegados para aislar y proteger barriadas de riesgo en el Gran Resistencia que concentra el 97% de los casos, donde todas las alternativas adversas siempre intentan y no pocas veces lo consiguen, erosionar la figura del gobernador, sus responsabilidades y su estilo de ponerse al frente de todo sin resguardos de gabinete o legislativos, como un blanco fijo al que nadie acerca soluciones que sean desinteresadas.







