Abriendo el paraguas
Dos semanas atrás hablábamos aquí de que el fenómeno de El Niño podría llegar a tener una irrupción relevante en las definiciones electorales del año que viene, sobre todo en aquellas provincias que resulten más golpeadas por las condiciones meteorológicas extremas que se generarían de aquí al otoño próximo. Si las cosas se dieran así, las consecuencias catastróficas demandarán un nivel tan alto de respuestas por parte del Estado que los gobernantes (de la Nación, de las jurisdicciones federales, de los municipios) se encontrarán ante un test, imposible de esquivar, que los expondrá a ser calificados como admirables pilotos de tormentas o como personajes incapaces de aliviar los dramas de sus representados.

La realidad dirá si ese examen se instrumenta efectivamente o si el destino nos ahorra apremios y lo desactiva. Por el momento, El Niño viene provocando perjuicios bastante manejables. No obstante, las perspectivas de un endurecimiento de la situación ya van obligando a la política a tomar determinaciones que influirán -poco o mucho- en el desarrollo del año electoral que se acerca.
Lo más visible, por ahora, es la reciente decisión del peronismo chaqueño de agendar para el 4 de julio de 2027 sus elecciones internas. De allí surgirán nuevas autoridades partidarias y -lo más importante- sus candidatos para los comicios provinciales de septiembre, en los que habrá que elegir nuevo gobernador.
Es una fecha que suena a tardía, aunque en años anteriores hubo elecciones primarias (las PASO suspendidas por la Legislatura local) que no estuvieron demasiado lejos de ella. A algunos precandidatos del PJ no les agradó la decisión, plasmada en una reunión del Consejo Provincial del principal partido de oposición, pero la mayoría de los referentes la avaló. El argumento difundido es que, si El Niño castiga a la región hasta marzo o abril del año que viene, sería un despropósito meter una campaña electoral en medio de la angustia social que instalará el flagelo climático.
Otros, en cambio, atribuyen la definición a motivaciones menos nobles, pero casi imposibles de verificar. Lo concreto es que, sea cual sea la causa que le dio origen, la decisión de clavar la interna dentro de ocho meses es un dato concreto y nuevo que mueve el agua en el estanque de la política provincial. Ya se verá de cuáles maneras.
El origen
La gestación de la idea apareció casi naturalmente, por una cuestión de sentido común, en cuanto el generalato peronista advirtió que todos los pronósticos hablan de que el posible combo de lluvias muy intensas y ríos con crecientes históricas tendrá sus puntos de mayor impacto entre finales de este año y los primeros pasos del otoño. Entonces, la chance de fijar una interna para abril, mayo o junio, los meses "razonables" en condiciones normales, podría dejar a paradas del viaje electoral -como la presentación de avales, inscripción de agrupaciones, registro de precandidaturas y la oficialización de listas- como asuntos desubicados para un contexto de desastre. Hay que tener en cuenta que cualquier fecha de elecciones, sea una de carácter general o una interna, obliga a definir un recorrido "hacia atrás" en el almanaque, con plazos definidos para cada instancia de ese proceso. La decisión del PJ porque al ubicar los comicios partidarios en julio, los capítulos previos se irían completando, en teoría, con la furia de El Niño ya disipada.
Más allá de esa explicación, votar candidatos en julio tiene efectos que trascienden a los asuntos del papelerío propio de una interna y aterrizan en lo netamente político. Por ejemplo, para algunos analistas oficiosos se trata de una fecha que potencia la posibilidad de que el candidato a gobernador sea Jorge Capitanich. ¿Por qué? Porque el 4 de julio estará muy cerca de las elecciones generales, que se llevarían a cabo, si no hay sorpresas, el domingo 19 de septiembre o siete días después, el 26. Un tiempo que podría considerarse escaso para posicionar a un candidato que no sea "Coqui". Las encuestas realizadas hasta ahora, para la oposición y para el gobierno, coinciden en mostrar que el nivel de conocimiento de los actuales precandidatos justicialistas en danza es bajo, muy bajo. Es verdad que quien sea de ellos que gane la interna obtendrá, por esa misma circunstancia, un lanzamiento en catapulta hacia mayores niveles de exposición y popularidad. Pero la idea de escasez de tiempo está, sobre todo porque enfrente el gobierno tiene, desde ahora mismo y aunque no lo haya oficializado, a su candidato mostrándose día a día: Leandro Zdero.
Corta… y menos cara
Se sabe que entre los anotados hasta ahora dentro del PJ hubo una aprobación general de la agenda anunciada por la conducción del partido, pero también que hubo descontentos. Entre éstos últimos se menciona a Antonio "Penci" Morante, que hubiese preferido internas más tempranas. Otros precandidatos, en cambio, comparten que la probabilidad de una provincia muy golpeada por la crisis hídrica justifica demorar las urnas. Pero, además, observan que poner la interna en julio hará que para el ganador la campaña general que tendrá por delante sea relativamente corta, algo que desde el llano se ve como un beneficio: ningún sector opositor tiene resto financiero como para bancar un proceso electoral de largo aliento.
Los más veteranos agregan un factor más: dicen que agrandar la brecha entre el presente y el día de las definiciones es una buena manera de ablandar ambiciones y predisponer más a los acuerdos entre competidores, paso previo al eterno sueño peronista de la "lista de unidad". "Llega un momento en que uno ya se quiere bajar no porque piense que va a perder, sino principalmente porque ya está cansado", señalaba en estos días uno de esos viejos lobos. Y es que, en realidad, ya a esta altura hay varios precandidatos a la gobernación a los que nadie toma realmente en serio como tales. De los 8 o 10 que forman parte de la lista, no hay más de tres con chances ciertas de coronar su ilusión. Más, claro, el precandidato eterno, Capitanich, que no necesita estar anotado en ningún papel para ser un posible postulante.
Vereda oficial
Por el lado del gobierno, la noticia se recibió como una novedad favorable, por motivos ya mencionados antes. Desde ese lado del mostrador, la idea de una campaña corta y de un candidato que sea cara nueva y tenga un margen estrecho de tiempo para posicionarse es atractiva. Potenciaría la ventaja que siempre puede significar, para un gobernador que busca un nuevo mandato, estar en la vidriera todos los días del año, haya o no campaña en desarrollo. Aclaración necesaria: ventaja que es tal en la medida que la situación presupuestaria de la gestión lo permita y que las habilidades propias del interesado lo complementen.
En ese aspecto, más que un tema de fechas, en el entorno de Zdero y en el de todos los gobernadores de provincias aliadas a Milei (particularmente aquellas que no tienen ni energía ni petróleo para exportar) lo que preocupa realmente es la manera en que el presidente va perdiéndose en los insondables caminos de su lectura de la realidad. La sensación de los radicales chaqueños es que Milei va a 100 kilómetros por hora hacia un árbol y cree que es un túnel que lleva a la playa.
Una figura muy lúcida de la UCR local lo planteaba en estos términos, en off, antes de que concluyera octubre: "Si (Milei y sus funcionarios) no ponen en valor una posibilidad concreta de distribuir el récord de recaudación de exportaciones que no son coparticipables, que tienen que ver con el gas y con el petróleo, que tienen que ver con los emiratos que va a haber en las provincias del sur y el país central alrededor del nodo Rosario, de modo que los que estamos con él ahora como socios, y que estamos muy incómodos, tengamos un motivo para estar, y los que no son socios quieran serlo; si no hacen un compromiso con una carta de intención de que van a distribuir recursos importantes el año que viene, yo veo muy difícil un acuerdo político hacia adelante que le permita de alguna manera a Milei tener alguna chance. Más allá de que, obviamente, debe dejar de insultar y generar la posibilidad de que Doña Rosa y Don Juan vean los beneficios de parar la inflación y que aumente el consumo. Si esto no se hace, creo que está jugando contra el reloj y que las cosas se le pueden complicar".
Con o sin Niño, todo el mundo se preocupa por las perspectivas de mal tiempo y se pone a buscar el paraguas.











