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Creencias populares

Un supuesto agente protector para el hogar

Si estás buscando protección y provisión en un mundo convulsionado por la maldad, esta es la oportunidad para acercarte al amparo divino.

Es muy común que las personas tomemos como fuentes de verdad indiscutible a los medios de comunicación. Para afirmar algo, es habitual escuchar justificaciones como: "Lo dijeron en la radio" o "Lo vi en la televisión", dando por cierto el mensaje sin pasarlo por ningún filtro crítico. Algo similar ocurre en el ámbito de las creencias populares arraigadas en la tradición de la cultura mayoritaria.

Agua bendita

Esta semana, en un importante programa matutino de una radio porteña con alcance nacional, su conductor llevó de regalo a sus compañeros de trabajo "agua bendita" obtenida en una reciente actividad religiosa. Todos los presentes —después de agradecer— compartían la firme convicción de que este elemento actuaría como un agente protector para sus hogares.

Dicho de otro modo, depositaron su seguridad espiritual en el supuesto poder del objeto.

Ahora bien, si lo analizamos desde la perspectiva del estudio de las cosas de Dios, observamos que no existen instrucciones ni fundamentos bíblicos que respalden el uso de estos elementos como escudos espirituales.

Aunque son expresiones válidas dentro de la fe individual de cada uno, carecen de un valor real de protección.

Paradójicamente, es una práctica que puede desviar a quienes sinceramente buscan el amparo divino, alejándolos del verdadero camino.

La protección viene por otro camino

Las Escrituras señalan que la protección de Dios viene del resultado de la obediencia a su palabra y de una relación viva con él, no de un método material fuera de sus instrucciones.

Somos frágiles como seres humanos y siempre estamos buscando —incluso de manera inconsciente— algún elemento al cual aferrarnos en busca de protección contra el mal.

Sin embargo, la sugerencia bíblica, nos informa que se trata de una decisión a la hora de sembrar nuestros hechos. Para no cosechar el mal hay que sembrar el bien; es bajo esa regla que se construye un vínculo de resguardo que, en ocasiones y bajo determinadas circunstancias, incluye el envío de ángeles protectores cuando el cielo así lo dispone.

En su momento, el texto sagrado advirtió que el pueblo padecía por falta de conocimiento espiritual, recordándonos que el amparo viene del entendimiento y la práctica de la verdad.

Es una pena que, a veces, la falta de guía en el terreno espiritual nos lleve a replicar errores con la mejor de las intenciones.

Cuidado con las verdades absolutas

Es un fenómeno habitual que la sociedad civil adopte los discursos de los medios de comunicación como verdades absolutas. Suele funcionar como un sello de garantía que exime al oyente o al lector de un análisis crítico. Reiteramos, este comportamiento se replica con facilidad en el terreno de las tradiciones religiosas populares.

Pero Jesús, en relación a la protección y provisión señaló en su primer discurso público: "No se preocupen por lo que han de comer, beber y vestir. Estas preocupaciones solo la tienen los que no conocen a Dios, pero ustedes busquen primero el reino de Dios, y todas estas cosas serán añadidas" 

Si estás buscando protección y provisión en un mundo convulsionado por las urgencias, esta es la oportunidad para hacer una pausa y acercarte a Dios.

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