La soberanía como activo electoral
Milei tuvo el retrato de Margaret Thatcher en la Rosada. En septiembre de 2026 se paró frente a las cámaras para reivindicar Malvinas. Entre un gesto y el otro no hubo un cambio de convicción, sino un cálculo electoral, usó la causa soberana como salvavidas de imagen, con una Cancillería que sigue formando cuadros con becas del Foreign Office británico. Esta es la evidencia de que el giro fue marketing, no estrategia.
Milei utiliza un doble rasero con el tema que nos ocupa, (Malvinas y soberanía). Es más, una oportunidad de utilidad eleccionaria que real. El hecho detonante ocurrió luego del partido de fútbol entre Inglaterra y Argentina debido al impacto que provocó la bandera en el campo de juego al final del partido, que afirmaba que las Malvinas son argentinas. Si analizamos el comportamiento de la Cancillería durante el gobierno actual, donde los cancilleres y la directora de Malvinas Paola Di Chiaro no tienen un comportamiento afín a los intereses nacionales.
A su vez, el giro de Milei en el tema soberanía de Malvinas fue una maniobra electoralista de alto impacto simbólico, (que puede definirse como un retorno al galtierismo) y la estructura de la Cancillería, lejos de acompañar ese discurso, sostiene vínculos estructurales con el Reino Unido que contradicen abiertamente los intereses nacionales.

Milei, el doble rasero, de admirador de Thatcher a "malvinero" en 48 horas
El contraste es difícil de sostener sin sonrojarse. Milei construyó su identidad política reivindicando a Margaret Thatcher, la responsable del hundimiento del crucero General Belgrano, y tuvo su retrato en la Rosada. Antes del giro, sostenía que era un derecho del Reino Unido, ganador de la guerra de 1982, ocupar el territorio ganado, también expresó que la soberanía debía definirse "cuando los isleños lo deseen", una concesión inaceptable para la posición histórica argentina.
Ese mismo Milei, en septiembre de 2026, se dirigió por cadena nacional para presentarse como el defensor de la cuestión Malvinas. La diputada Romina Del Plá lo denunció por la "utilización oportunista y electoralista" de Malvinas, y el diputado Luis Basterra lo calificó de "impostura especulativa y electoralista", recordando que Milei había denostado contra la soberanía y había dicho que la definición debía quedar en manos de los ocupantes.
La maniobra del pseudogiro de Milei se diseñó en el entorno de Santiago Caputo y la SIDE. El objetivo, según quienes tuvieron acceso al texto, fue "recuperar la iniciativa política" de un gobierno que las encuestas mostraban como "vendepatria". En síntesis, el hecho no es estrategia geopolítica, es marketing electoral de emergencia.
El detonante, el partido con Inglaterra y la bandera que desnudó al gobierno
El impacto del partido de fútbol fue el punto de quiebre que Milei no pudo controlar y atacó a los jugadores por el hecho. Cuando los jugadores de la Selección desplegaron la bandera "Las Malvinas son argentinas" tras vencer a Inglaterra, el gesto dio la vuelta al mundo. Las búsquedas globales sobre Malvinas se dispararon un 2400%.
Lo revelador es cómo reaccionó Milei en ese momento. Antes del partido, su gobierno había avalado la prohibición de la FIFA de exhibir banderas alusivas a Malvinas en el estadio, una decisión coordinada con la Royal Police británica y el FBI. Después de la bandera, Milei intentó minimizar el gesto: dijo que era "una berretada", que "no hay que mezclar", que se trataba de "slogans populistas, nacionalistas, rancios".
La reacción popular fue inmediata. En redes sociales, dos de cada tres usuarios rechazaron la postura de Milei, y un estudio de la consultora Ad Hoc reveló que el 66,7% de las menciones que vinculaban a Milei con Malvinas eran negativas. Fue una derrota simbólica que lo obligó a girar.
La Cancillería, una estructura que trabaja con el Foreign Office
Aquí es donde el doble rasero deja de ser discurso y se convierte en política de Estado contradictoria. La funcionaria a cargo del área de Malvinas es Paola Di Chiaro, secretaria de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur desde enero de 2024. Sobrevivió a tres cancilleres (Mondino, Werthein y Quirno), lo que ya era llamativo.
El problema es su doble rol. Di Chiaro es cofundadora y líder de la Fundación Argentina Global, junto a Fulvio Pompeo, exsecretario de Asuntos Estratégicos de Macri. Desde esa fundación se promociona el Future Leaders Programme, un programa de formación de jóvenes dirigentes argentinos financiado por el programa Chevening del Foreign Office británico, con estadías en Londres de hasta dos años y actos de cierre en la sede de la Embajada del Reino Unido en Buenos Aires.
Un exembajador argentino en el Reino Unido, citado por Nicolás Lantos en "El Destape", calificó estas iniciativas como "diplomacia blanda" destinada a formar dirigentes que luego ocuparían cargos en áreas sensibles del Estado. Es decir, la funcionaria que debe defender la soberanía sobre Malvinas lidera una fundación que forma cuadros argentinos con fondos del país que ocupa las islas.
Así mismo, el canciller Pablo Quirno no está exento de cuestionamientos. En septiembre de 2026, afirmó que "la soberanía es un concepto anticuado", una declaración que generó desconcierto en la propia Cancillería. Y su hijo, Pablo Quirno Jr., integra el equipo directivo de Argentina Global, la misma fundación de Di Chiaro.
Lo electoral vs. lo real
El cálculo electoral de Milei no funcionó. Las encuestas son contundentes, el 61% de los argentinos considera que el giro responde a conveniencia política, frente a sólo un 24,7% que lo atribuye a convicción genuina; para el 51% de los bonaerenses, Milei usa la causa Malvinas de manera "oportunista"; un estudio de Management & Fit reveló que para el 43,7% la imagen de Milei "se mantuvo igual", y para el 36,5% empeoró.
El propio Juan Grabois, que felicitó a Milei, y periodistas de C5N que consideraron el discurso "valioso", no pudieron evitar reconocer que se trataba de una "desesperada maniobra electoralista".
En síntesis, esta frase resume el consenso: "A ningún gobierno le fue bien con el uso electoralista y oportunista de Malvinas".
Síntesis
Milei no utiliza un doble rasero por descuido, lo hace porque su alineamiento con Washington y su afinidad ideológica con el mundo anglosajón le impiden sostener una política de soberanía coherente. Malvinas, para este gobierno, fue una herramienta de utilidad eleccionaria, no una causa de Estado. Y la Cancillería, con Di Chiaro a la cabeza, sigue operando como si el Reino Unido fuera un socio y no una potencia usurpadora y ocupante.
El doble rasero de Milei queda en evidencia al pasar de reivindicar a Margaret Thatcher y sostener que la soberanía debía definirse cuando los isleños lo desearan, a presentarse como "malvinero" por cadena nacional. Ese giro no respondió a una convicción estratégica, sino a un cálculo electoral: fue diseñado por Santiago Caputo y la SIDE para recuperar la iniciativa política, pero el 61% de los argentinos lo percibió como una conveniencia electoral. El detonante fue el partido con Inglaterra y la bandera "Las Malvinas son argentinas", un gesto que el gobierno primero prohibió y luego minimizó como una "berretada". A esto se suma la contradicción de la Cancillería: Paola Di Chiaro, funcionaria a cargo del área de Malvinas, es cofundadora de una fundación que gestiona becas del Foreign Office británico. El resultado, en términos de utilidad real, fue nulo, no sumó apoyos, empeoró la imagen del gobierno para el 36,5% de los consultados y no modificó en absoluto la posición británica sobre la soberanía de las islas.
*Combatiente en Malvinas. Médico Cirujano UNNE. Especialista en Ginecología y Obstetricia, UNNE. Diplomado en DDHH, Universidad Atlántica. Diplomado en Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Universidad de Buenos Aires. Actualmente Maestrando segundo año en RRII, Universidad FLACSO. Libros publicados La Cuestión Malvinas. Pasado, Presente y Futuro. Un Análisis Geoestratégico. (2022) Ed. Contexto. SOBERANÍA. DE LA QUIACA A LA ANTÁRTIDA. DEUDA HISTÓRICA. 2026. Ediciones Librería de la Paz.











