Resistencia24°Min. 15° • Max. 24°
Salud y bienestar

Caída del pelo por estrés, primeros signos y métodos para estimular su crecimiento

Su nombre médico es alopecia areata: son placas redondas sin pelo y pueden aparecer de forma repentina en el cuero cabelludo, las cejas o la barba.

Una zona circular sin pelo en el cuero cabelludo, la barba o las cejas puede aparecer de manera repentina y sin otros cambios visibles en la piel. Ese patrón suele asociarse con la alopecia areata, una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca por error a los folículos pilosos, las estructuras cutáneas donde se forma el pelo, provocando su caída.

Esta pérdida puede limitarse a una o varias placas pequeñas, aunque en ciertos casos avanza hacia una lesión más extensa. De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la evolución no sigue un único curso: algunas personas atraviesan un episodio aislado y recuperan el pelo, mientras que otras presentan recaídas a lo largo del tiempo.

salud alopecia 1
La aparición de placas redondas u ovaladas sin pelo en el cuero cabelludo o la barba es uno de los signos iniciales de la afección.

Reconocer los primeros signos y consultar ante una caída abrupta permite diferenciar esta afección de otras causas de alopecia. Las fuentes médicas coinciden en que no existe una forma comprobada de prevenirla ni una cura definitiva, pero hay alternativas para estimular el crecimiento del pelo y medidas de cuidado que pueden acompañar el tratamiento indicado por un especialista.

Primeros signos de la alopecia areata

Suele comenzar con una o más áreas redondas u ovaladas sin pelo. Según el Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel de Estados Unidos, esas placas aparecen con mayor frecuencia en el cuero cabelludo, aunque también pueden afectar las cejas, las pestañas, la barba y otras zonas del cuerpo.

La piel de la zona afectada suele conservar un aspecto liso, sin cicatrices ni descamación. La Academia Estadounidense de Dermatología indicó que la aparición de una calva lisa, redonda u ovalada en la cabeza o la barba es uno de los signos iniciales más habituales. La entidad también señala que pueden perderse pestañas, cejas, vello nasal o pelo de las piernas.

En los bordes de las placas pueden quedar cabellos cortos y quebradizos, con una base más angosta que la punta. Se trata de pelos en forma de signo de exclamación, un hallazgo que puede ayudar en la evaluación clínica. Algunas personas refieren picazón, ardor u hormigueo antes de que el pelo se desprenda, aunque estos síntomas no aparecen en todos los casos.

Los cambios en las uñas también pueden formar parte del cuadro. La Academia Estadounidense de Dermatología informó que entre el 10% y el 20% de las personas con alopecia areata presenta pequeñas hendiduras, estrías, aspereza o uñas quebradizas. Según la misma entidad, estas alteraciones pueden observarse junto con formas de caída más amplias.

La pérdida capilar puede extenderse de maneras diferentes. El Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel distingue la alopecia en placas, la más frecuente, de la alopecia total, cuando se pierde todo o casi todo el pelo del cuero cabelludo, y de la alopecia universal, que incluye el vello de la cara y el resto del cuerpo. Esta última forma es poco común.

salud alopecia
La condición se vincula con factores genéticos y afecciones autoinmunes como la psoriasis o los trastornos tiroideos.

La enfermedad puede cambiar con el tiempo

La alopecia areata no se transmite por contacto directo ni por el aire. La caída del pelo se atribuye a una respuesta autoinmune que confunde los folículos pilosos con agentes externos y los ataca. La causa exacta de esa reacción no se conoce por completo.

Los expertos indican que intervienen factores genéticos y ambientales. La enfermedad puede comenzar a cualquier edad y suele detectarse durante la adolescencia, los 20 o los 30 años. Los antecedentes familiares pueden aumentar la probabilidad de desarrollarla, aunque muchas personas no tienen familiares con el diagnóstico. Es más frecuente entre quienes presentan ciertas enfermedades autoinmunes, como psoriasis, trastornos tiroideos o vitíligo, y también en personas con fiebre del heno o dermatitis atópica.

En algunos casos, la caída del pelo puede aparecer después de acontecimientos relevantes como una enfermedad, un embarazo o un traumatismo. Sin embargo, el Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel aclara que, en la mayoría de los casos, no se identifica un desencadenante evidente. Por ese motivo, no corresponde atribuir cada episodio de alopecia areata a una situación de estrés.

El pronóstico es variable. Harvard sostiene que, cuando las placas son pequeñas, el pelo suele volver a crecer dentro de un período de seis a doce meses, aunque las recurrencias son frecuentes. También hay información acerca de que el pelo nuevo puede ser blanco o gris al principio y recuperar luego su color habitual.

Especialistas señalan que no existe un método para prevenir la alopecia areata y que los tratamientos buscan controlar la caída y favorecer el crecimiento. La elección depende de la extensión de las placas, de la edad y de la respuesta de cada persona, por lo que requiere una evaluación médica.

Para áreas limitadas, los corticosteroides se encuentran entre las opciones habituales, y pueden aplicarse sobre la piel, administrarse por vía oral o inyectarse en el cuero cabelludo y en otras áreas afectadas. Algunos tratamientos también incluyen las inyecciones de esteroides, los medicamentos tópicos como el minoxidil y la terapia de luz ultravioleta entre los recursos que pueden emplearse.

(Fuente: ambito.com)

Temas en esta nota

Más de Salud y bienestar+ Ver todas
Te puede interesar