Petición ciudadana a las autoridades educativas de cada provincia y del país
Una propuesta para convertir la educación en una política de Estado, con continuidad más allá de los gobiernos y las diferencias partidarias es una iniciativa que puede ser leída, firmada y compartida de manera digital. Aquí se comparten unos fragmentos de la petición.
Señor director de NORTE:
Pedimos una reforma educativa profunda, urgente y federal que devuelva a la escuela su misión fundamental: enseñar, formar, exigir, acompañar y preparar a nuestros niños y jóvenes para la vida. La educación es un derecho. Pero el derecho a asistir a la escuela debe estar acompañado por el derecho a aprender. Hoy tenemos que preguntarnos con honestidad: ¿de qué sirve que un niño permanezca dentro del sistema educativo si llega al final de la escuela primaria sin comprender lo que lee, sin poder expresarse correctamente o sin dominar los conocimientos matemáticos fundamentales?
La permanencia dentro de la escuela no puede ser el único indicador de éxito. Necesitamos una escuela que enseñe, que evalúe, que acompañe, que exija. Una escuela que descubra las capacidades de cada niño. Y que prepare a cada joven para construir un proyecto de vida digno. Por eso pedimos una reforma educativa profunda. Los datos educativos actuales muestran dificultades graves en los aprendizajes y en las trayectorias escolares.
Nuestro documento de propuesta parte de esta realidad y plantea que la respuesta no puede limitarse a modificar programas o estructuras administrativas: necesitamos reconstruir el sentido del sistema educativo:
1. Que la escuela primaria vuelva a ser el lugar donde se aprende. Pedimos recuperar la centralidad de los aprendizajes fundamentales. Todo niño debe tener derecho a terminar la escuela primaria pudiendo: leer y comprender; escribir; expresarse oralmente; resolver problemas matemáticos; comprender las ciencias; conocer su historia y su territorio; desarrollar pensamiento crítico; utilizar herramientas tecnológicas; desarrollar capacidades artísticas y físicas.
No pedimos una escuela rígida. Pedimos una escuela que no abandone a un niño frente a sus dificultades.
2. Que se recupere la autoridad pedagógica. La escuela necesita recuperar su capacidad de establecer objetivos, enseñar contenidos, evaluar resultados y exigir esfuerzo. La autoridad pedagógica no debe confundirse con autoritarismo. Un docente con autoridad es aquel que puede enseñar, organizar el aula, establecer normas, evaluar y acompañar a sus alumnos. Para ello necesita respaldo institucional, formación y condiciones laborales adecuadas.
3. Que la educación especial sea fortalecida, no debilitada. Queremos una educación especial de excelencia, con los recursos y profesionales que nuestros niños necesitan. La inclusión no puede reducirse a colocar físicamente a un niño dentro de un aula común y esperar que el sistema pueda responder a todas sus necesidades sin contar con los recursos suficientes. Estar dentro de una escuela no significa necesariamente estar incluido.
La verdadera inclusión ocurre cuando una persona aprende, desarrolla sus capacidades, adquiere autonomía, participa socialmente y puede construir un proyecto de vida. Por eso pedimos fortalecer las escuelas especiales con: docentes especializados; equipos interdisciplinarios permanentes. La frecuencia del acompañamiento profesional debe responder a las necesidades del niño y no a la disponibilidad ocasional del sistema.
4. Escuelas especiales y comunes con jornada ampliada y talleres. Pedimos que las escuelas puedan contar progresivamente con jornada completa o doble turno, cuando ello resulte adecuado para cada estudiante. Pero no queremos simplemente más horas de aula. Queremos más oportunidades de desarrollo. Proponemos talleres de: autonomía; formación productiva; arte y expresión; tecnología. El objetivo debe ser uno: que cada joven alcance el mayor grado posible de autonomía personal, social y económica.
5. Que dejemos de preguntarnos solamente qué no puede hacer un niño. Necesitamos cambiar nuestra mirada. No queremos una educación que empiece preguntando: "¿Qué no puede hacer?" Queremos una educación que pregunte: "¿Qué puede hacer, ¿qué le interesa y qué podemos enseñarle para que pueda hacerlo cada vez mejor?" Cada niño tiene capacidades. Cada joven tiene potencialidades. La responsabilidad del sistema educativo es descubrirlas, desarrollarlas y convertirlas en oportunidades. No todos necesitan aprender de la misma manera para tener derecho a una educación de calidad.
6. Que la escuela secundaria ofrezca una salida real hacia el trabajo. Debemos terminar con una falsa alternativa: "Universidad o fracaso". No todos los jóvenes elegirán una carrera universitaria. Argentina necesita profesionales universitarios, pero también necesita técnicos, trabajadores especializados, emprendedores y personas capacitadas en cientos de oficios.Por eso pedimos crear una Red Federal de Escuelas Técnicas, de Oficios y Formación Profesional de Cercanía, especialmente en pueblos y pequeñas localidades.
7. Escuelas de oficios en nuestros pueblos. Cada región debe desarrollar una oferta educativa relacionada con su realidad productiva. Debe formar a los jóvenes para las oportunidades que existen en sus propias comunidades y, al mismo tiempo, prepararlos para las nuevas oportunidades que ofrece el mundo laboral.
Pedimos ampliar la oferta de tecnicaturas de corta y mediana duración. Estas carreras deben combinar: conocimientos + práctica + experiencia laboral. Deben estar articuladas con: empresas; cooperativas; municipios; organizaciones productivas; emprendimientos; instituciones educativas. Queremos construir una trayectoria que hoy falta en muchas comunidades: oficio → certificación → tecnicatura → educación superior.
No debe existir una jerarquía que considere que la universidad es educación de primera categoría y el oficio una alternativa menor. Todos esos saberes construyen una sociedad. Un país necesita científicos e ingenieros, pero también necesita técnicos y trabajadores especializados.
8. Una educación con distintos caminos, pero con la misma dignidad. No todos los niños tienen las mismas capacidades. No todos aprenden al mismo ritmo. No todos tendrán los mismos intereses. No todos elegirán una carrera universitaria. Pero todos tienen derecho a una educación de calidad. Por eso necesitamos un sistema con diferentes caminos: escuela común; educación especial; educación técnica; escuelas de oficios; universidad y educación superior: Distintos caminos, una misma dignidad.
¿Qué les pedimos a las autoridades? Solicitamos al Gobierno Nacional, al Congreso de la Nación, a los gobiernos provinciales, a las legislaturas y a las autoridades educativas que: 1. Implementen una reforma educativa profunda centrada en el aprendizaje. 2. Garanticen que todos los niños alcancen los conocimientos fundamentales de la escuela primaria. 3. Fortalezcan la autoridad pedagógica y la formación docente. 4. Fortalezcan las instituciones de Educación Especial y los equipos interdisciplinarios. 5. Implementen jornadas ampliadas y doble turno en escuelas cuando las necesidades de los estudiantes lo requieran. 6. Establezcan proyectos educativos individualizados para los estudiantes que requieran trayectorias específicas. 7. Creen y amplíen escuelas de oficios y centros de formación profesional en pueblos y pequeñas localidades. 8. Desarrollen tecnicaturas vinculadas con las necesidades productivas de cada región. 9. Articulen educación, producción y empleo. 10. Generen espacios permanentes de encuentro entre estudiantes de escuelas comunes y especiales. 11. Evalúen el sistema educativo por sus resultados reales: aprendizaje, terminalidad, autonomía, continuidad educativa e inserción laboral.
No queremos una escuela que solamente contenga. Queremos una escuela que enseñe; no que nuestros niños simplemente pasen de grado. Queremos que aprendan. No queremos que nuestros jóvenes simplemente terminen la secundaria. Queremos que salgan preparados para continuar estudiando, trabajar o emprender. No queremos que un niño con discapacidad sea simplemente ubicado dentro de un aula. Queremos que tenga los recursos necesarios para desarrollar todo su potencial. No queremos que un joven que no vaya a la universidad quede sin alternativas. Queremos que tenga un oficio, una tecnicatura, una profesión y una oportunidad.
Esta petición no es contra nadie. No es contra los docentes. No es contra las familias. No es contra los estudiantes. No es contra la escuela común. No es contra la Educación Especial. No es contra la universidad. Es a favor de todos ellos. Es una petición para que el Estado vuelva a asumir plenamente su responsabilidad educativa y proporcione a cada comunidad las herramientas que necesita. Porque el problema no se resuelve enfrentando a unos contra otros, se resuelve construyendo un sistema capaz de atender la diversidad sin resignar el aprendizaje.
Tienen nuestro compromiso como padres y ciudadanos. Como padres, familias y ciudadanos, nos comprometemos a acompañar y apoyar los cambios necesarios para recuperar una educación que garantice que nuestros niños aprendan, desarrollen sus capacidades y puedan construir un futuro digno.
La propuesta completa se encuentra disponible para leer, firmar o compartir a través del sitiochange.org con la consigna "Que la escuela vuelva a enseñar", donde se puede adherir a la petición con firmas.
FLAVIA VANINA FRANCESCUTTI
(INGENIERA - MP 559)
SANTA FE
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