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"Frutas y verduras son los únicos productos que bajan su precio tras un tiempo"

El presidente de la cooperativa Frutihortícola de Resistencia explicó que papas y cebollas encuentran estabilidad luego de aumentos de más del 100% en las últimas semanas.

Los precios de la papa y la cebolla volvieron a mostrar en los últimos días uno de los comportamientos más característicos del mercado frutihortícola: fuertes saltos seguidos de correcciones también importantes.

Américo Barúa, presidente de la Cooperativa Frutihortícola Resistencia,  señaló que detrás de la suba de la papa hubo una combinación de factores climáticos, productivos y de costos. "Había de todo, había más que nada inundación. En su momento fue sequía y después inundación", explicó. A esto se sumó el incremento de los costos operativos que enfrentan los productores, una situación que terminó impactando en la superficie sembrada.

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El gobierno abrió la importación de papas en plena producción local.

"Los altísimos costos y se sembró menos papa", describió Barúa, quien sostuvo que se esperaba algún faltante, aunque la magnitud de la escasez terminó siendo mayor a la prevista. La consecuencia fue una fuerte suba del precio en el mercado mayorista.

En ese contexto apareció nuevamente la producción brasileña como una alternativa para compensar la menor oferta local. Barúa explicó que la llegada de papa de Brasil permitió recomponer el abastecimiento y, aunque no necesariamente significó un producto más barato, contribuyó a que los valores se acomodaran.

"Desapareció papa de Brasil que había un faltante muy importante acá en Argentina de papa. Apareció la papa de Brasil y bueno, no es que sea más barata, pero compensó y se acomodaron los números", sostuvo.

La diferencia puede observarse en pocos días. La bolsa llegó a los $30.000 y actualmente se comercializa aproximadamente entre $22.000 y $23.000. En las verdulerías del macrocentro también se observó esa volatilidad. Un comerciante del sector contó que una bolsa que el lunes se conseguía a $29.000 podía bajar casi un 20% apenas dos días después, hasta ubicarse alrededor de $24.000.

Para Barúa, esa capacidad de corrección es una de las particularidades del mercado frutihortícola. "Nosotros que somos muy malos cuando aumentamos, pero automáticamente cuando se estabiliza somos muy buenos porque bajamos, o sea, otros productos no bajan", planteó.

OFERTA

Actualmente, buena parte de la papa que llega al mercado chaqueño proviene de la provincia de Buenos Aires, especialmente de la zona de Tandil, además del ingreso de producción brasileña. Sin embargo, la oferta nacional es mucho más amplia.

"Siempre tenemos grandes producciones en Córdoba, en Catamarca, Mendoza también hay algo de papa, pero también está Tucumán que es fortísimo, pero no es para la época", detalló el titular de la Cooperativa Frutihortícola.

La estacionalidad tiene, por lo tanto, un peso determinante en la formación de los precios. La disponibilidad de mercadería, las condiciones climáticas, el momento de las cosechas y los costos de traslado y comercialización terminan provocando variaciones que pueden ser muy pronunciadas en períodos relativamente cortos.

Algo similar ocurrió con la cebolla, aunque por un motivo diferente. En este caso, Barúa explicó que una fuerte demanda externa generó una reducción de la disponibilidad para el mercado interno.

"Cebolla también es al revés, cebolla se exportó mucho. Hace un tiempito hubo una exportación muy grande, invadieron camiones que venían de Brasil a buscar cebolla de acá de la Argentina y eso repercutió un poco en la suba", explicó.

La situación comenzó posteriormente a normalizarse y la mayor disponibilidad permitió una estabilización de los valores. La principal zona productora que abastece actualmente al mercado es el sur bonaerense, particularmente el área de Bahía Blanca y Luro. "Se había exportado bastante y ahora se normalizó y se estabilizó", resumió Barúa.

MENOS VENTAS

Más allá de la evolución puntual de los precios, el dato que el dirigente considera más significativo es el comportamiento del consumo. Según sostuvo, la demanda en las verdulerías continúa aproximadamente un 40% por debajo de los niveles habituales y prácticamente no hubo una recuperación significativa en los últimos meses.

La retracción del consumo funciona, a su vez, como un límite para las subas. Aunque pueda existir un faltante de determinado producto, los comerciantes se encuentran con consumidores que redujeron sus compras, por lo que cualquier aumento demasiado pronunciado termina dificultando todavía más la comercialización.

Barúa explicó que, ante esa situación, el mercado puede terminar absorbiendo parte del impacto. "Por más faltante que haya, es tan brusca la caída de la venta que entonces tenemos un 40% menos de venta y el mercado no acompaña para que no tengamos que tener este tipo de situaciones", señaló.

La ecuación es sencilla pero compleja para los comerciantes: si los precios aumentan demasiado, el consumidor compra menos; si compra menos, el vendedor pierde volumen; y para recuperar parte de las ventas necesita contener los valores todo lo posible.

Ese escenario se suma a un problema que, según Barúa, no está reflejado completamente cuando se analiza solamente la inflación de los alimentos.

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