Américo Barúa: "Estamos preocupados porque las ventas bajaron 40 por ciento"
El veterano dirigente conoce de crisis, pero define la actual como grave. Presentaciones en menores cantidades y atrasos en los pagos configuran el inquietante panorama.
Frutas y verduras, aun siendo productos de consumo masivo, no escapan a la crisis generalizada de pérdida de poder adquisitivo, que conlleva a productores a reconfigurar la presentación de sus productos (en menores cantidades para morigerar caída de ventas) y a intermediarios a surfear la coyuntura y negociar los precios de modo tal de al menos cubrir los costos y esperar que vengan tiempos mejores.

NORTE dialogó con Américo Barúa, presidente de la cooperativa frutihortícola de Resistencia, y explicó que los mercados centrales del país, incluyendo el de la capital chaqueña, experimentan una reducción del consumo que supera cualquier previsión estacional.
"Estamos hoy con 40% de venta menos", afirmó Barúa. La situación es especialmente preocupante si se mira el calendario, previo a las fiestas de fin de año, cuando históricamente los precios suelen repuntar por el aumento del consumo. Sin embargo, Barúa indicó que los precios de productos clave se mantienen estables.
"Los precios están muy bajos en relación con lo que podían estar en esta época, que por lo general hay un cambio brusco hacia arriba", explicó. "Pasamos las peores crisis, la pandemia, los pagos con los bonos quebrachos y nunca cerramos. Siempre estamos acá y no nos vamos a ir tampoco ahora por esta crisis, pero la verdad es que estamos muy preocupados", consideró el veterano dirigente.
RECESIÓN Y POBREZA

La caída en las ventas tiene consecuencias económicas para toda la cadena de comercialización, desde el productor hasta el verdulero de barrio, como el aumento de los costos logísticos. "Un flete que tiene capacidad para transportar hasta 1500 bultos viene con poco más de 800", ejemplifica.
En paralelo, otro símbolo de los tiempos que corren es el poco tiempo que duran en el predio lo que se separa como desperdicio. Barúa explicó que la cooperativa gestiona sus 4000 kilos diarios de desechos, que luego se trasladan a una organización que trabaja con personas que tienen consumos problemáticos, que le sirven para alimento de animales o alguna separación de frutas y verduras que pueden consumirse en lo inmediato.
"Los carros están cargados y a los veinte minutos se juntan familias en busca de algo que pueda servirles", indica.
Otro síntoma de la recesión es la modificación forzada de las presentaciones de los productos por parte de los operadores para adecuarse al bolsillo del consumidor, que ahora compra en menores cantidades. Si antes las grandes ventas se hacían en bultos mayores, ahora se buscan formatos más pequeños y accesibles. "Por ejemplo la papa, que antes venía en bolsas de 25 kilos y ahora son de 18; o las manzanas, que antes eran de 20 kilos y ahora de 10," ejemplificó.
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