Nueve empresas buscan quedarse con las represas del Comahue
El gobierno de Milei avanzó con la venta del 100% del paquete accionario de las concesionarias que operan Alicurá, El Chocón, Cerros Colorados y Piedra del Águila, los principales complejos hidroeléctricos de esa región.

Nueve empresas manifestaron su interés en participar de la licitación internacional: IPS Renewal SA, Central Puerto, Central Costanera, Hidroeléctrica Futaleufú (integrada por Genneia, Aluar y Futaleufú), BML Inversora SAU, Enel Argentina, AES Argentina Generación, Pampa Energía y Edison Inversiones SAU.
Según la Secretaría de Energía, la licitación busca consolidar un modelo basado en la competencia, la eficiencia y la inversión privada. Las represas del Comahue aportan una porción estratégica a la generación eléctrica nacional, por lo que el proceso —conducido junto a la Agencia de Transformación de Empresas Públicas (ATEP)— es considerado clave dentro de la segunda etapa de desinversión de ENARSA, prevista en el Decreto 286/2025. La adjudicación final se concretaría antes de fin de año.
Por primera vez, una licitación energética de esta magnitud se realizó de forma completamente digital mediante la plataforma Contrat.Ar, de la Oficina Nacional de Contrataciones. El mecanismo reemplazó los sobres físicos por un sistema trazable y seguro, que según el Gobierno asegura mayor transparencia y competencia. Durante la etapa de consultas se recibieron más de 300 presentaciones técnicas y administrativas de potenciales oferentes, lo que refleja el alto interés del mercado.
Actualmente se evalúan las condiciones técnicas de los postulantes antes de abrir las ofertas económicas. Para garantizar la idoneidad, el pliego exige experiencia comprobada en operación hidroeléctrica de al menos 100 MW, una disponibilidad media superior al 90 % y gestión continua durante cinco años en centrales de gran escala. Estos criterios fueron acordados con los gobiernos de Neuquén y Río Negro, donde se ubican las represas.
El objetivo central del proceso es fortalecer la eficiencia operativa, atraer inversiones y redefinir el rol del Estado, que pasará de operador directo a regulador y promotor de competencia. La operación se inscribe en una estrategia más amplia de reorganización del sector energético, orientada a la participación del capital privado, la desregulación progresiva y la expansión de la infraestructura eléctrica.
Con las nueve empresas ya calificadas y el cronograma en marcha, el futuro de las represas del Comahue se definirá en las próximas semanas, cuando se conozcan las ofertas económicas para algunos de los activos más valiosos del sistema eléctrico argentino.
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