¿Quién ganó?
Las elecciones ya quedaron atrás, la gran batalla que desde hace meses desvelaba a los que deciden se terminó. Para el ciudadano común fue un domingo anecdótico, que empezó y terminó en esas veinticuatro horas. Pero para el círculo de quienes habitan el poder o buscan arrimarse a él. Para ver qué sucedió en el Chaco, removamos la caja de los números y miremos qué hay adentro.
1. Otra división cara
Una de las cosas que canta el escrutinio es que, si el peronismo no hubiese ido nuevamente dividido a la votación, hubiera ganado. La alianza entre Zdero y los libertarios obtuvo el 45% de los votos (45,8 en senadores; 45,6 en diputados). El peronismo, por su parte, también pasó la línea del 45% en senadores (45,1) y obtuvo el 43,6 en diputados.
Hubo varios fragmentos peronistas que, por no acordar con Capitanich, participaron con frentes propios. El más votado de ellos fue Vamos Chaco, de Claudia Panzardi y Eduardo Aguilar, que cosechó un 2,5% en senadores y el 3,0% en diputados. Son candidatos que posiblemente captaron el apoyo de algunos independientes, pero nadie puede negar que son figuras claramente identificadas con el justicialismo, por lo que es muy nítido que el grueso de sus caudales proviene de la misma fuente. Hasta podríamos sumar también al Frente Integrador, de Juan Bacileff Ivanoff, y otras variantes de raigambre justicialista. Si Capitanich hubiese logrado contenerlos en Fuerza Patria, el exgobernador estaría hoy festejando una victoria resonante.
Como en 2023 (cuando los votos "por afuera" de Gustavo Martínez superaron en número a los que separaron a Capitanich de un cuarto mandato como gobernador), el peronismo del Chaco pagó carísimas sus fisuras.

2. El techo incómodo
Zdero pudo respirar aliviado. En el oficialismo provincial había un temor cierto a que las cosas no salieran bien por el impacto del ajuste nacional y por la reunificación parcial del peronismo, que en las elecciones provinciales de mayo había mostrado una fractura mayor a la de octubre. La sociedad radical-libertaria ganó, pero los números dejan al gobierno varias preocupaciones.
Una es que el gobernador no pudo, con sus candidatos, alcanzar ni superar la vara que él mismo había dejado marcada en 2023. Al ganar la gobernación, Zdero tuvo un respaldo del 46,2% de los votos válidos emitidos. Ni en las elecciones provinciales de mayo de este año ni en las recientes nacionales pudo volver a atravesar la línea de 46%. Su lista, Chaco Puede, consiguió el 45,6% en mayo y el domingo 26, ya bajo el sello de La Libertad Avanza, repitió el número entero (45,8 en senadores; 45,5 en diputados). Es un amesetamiento, con un asterisco: en 2023 el radicalismo no tenía una alianza con LLA, como sí la tuvo este año. Es decir: con un socio nuevo, que aportó un caudal propio difícil de medir, pero seguramente significativo, consiguió un porcentual de votos inferior (levemente, pero inferior) al del 23.
Otro detalle: a diferencia de dos años atrás, cuando tuvo que encarar la campaña, muy desguarnecido en términos de recursos (Gustavo Valdés, desde Corrientes, fue un soporte clave), esta vez Zdero pudo afrontar los desafíos de los dos comicios desde la posición privilegiada que siempre significa -más aún en provincias como la nuestra- tener en el escritorio la lapicera más importante del Estado.
Se suma al balance que el potenciado aparato electoral radical tuvo enfrente, como símbolo de la oferta opositora, a un Capitanich desgastado por tres mandatos como gobernador, dieciséis años de jefatura política del Chaco, y asociado -por una estrategia comunicacional insistente del gobierno y por culpas propias que el kirchnerismo no puede negar- a escándalos resonantes vinculados, sobre todo, a la orgía de recursos públicos que se desviaban en los años peronistas hacia los gerentes del piqueterismo.
Hagamos la suma y repasemos: aun con todo lo mencionado antes, Capitanich logró un virtual empate con la boleta de Zdero y Milei.
3. Tornillitos
En política se celebran las victorias, pero si estas se ausentan al menos se brinda por los daños infligidos a predadores mayores. Una circunstancia que vale para Claudia Panzardi, exdefensora ferviente de Capitanich, que este año sorprendió con un discurso extremadamente crítico hacia JMC. Su no integración al acuerdo que Capitanich sí celebró con otros sectores (Magda Ayala, Gustavo Martínez, Domingo Peppo y algunos más) le costó a "Coqui", como se dijo antes, quedarse sin una victoria resurrectora.
Panzardi y Eduardo Aguilar, el otro referente de Vamos Chaco, pueden haber tenido un papel menos rutilante que el que esperaban (había la ilusión de quedarse con todo o una buena parte de 12% cosechado por Magda Ayala en las provinciales de mayo, cuando la intendente de Barranqueras participó con agrupación propia) pero no hay duda de que demostraron ser necesarios. Unos tornillos pequeños, pero justo los que hacían falta para que la máquina funcionara a pleno.
4. Milei
Existe una cuestión más para considerar, y es el factor Milei. Los resultados asombrosos del domingo pasado son, indudablemente, un logro suyo y de nadie más. Hubo provincias en las que La Libertad Avanza tuvo papeles desastrosos en los comicios locales previos al 26-O y en las que ahora se impusieron las propuestas violetas, rompiendo pronósticos. En provincia de Buenos Aires los comicios de septiembre cerraron con el kirchnerismo sacándole quince puntos de ventaja a las boletas mileístas, mientras que en las nacionales ganó la propuesta libertaria. En Corrientes saltó de 12% (cuarto lugar) en las provinciales a casi empatar con el poderoso radicalismo local de los Valdés. En Córdoba y Santa Fe quedó en primer lugar, postergando a dos de los referentes más fuertes de Provincias Unidas, el hasta ahora fallido experimento de algunos gobernadores.
Entonces, vuelve a caber la pregunta: ¿cómo le hubiera ido a Zdero sin Milei? Alfredo "Capi" Rodríguez, presidente de LLA Chaco, dijo a NORTE TV días atrás: "Fue una elección nacional y el apoyo fue al presidente". No es necesariamente un componente negativo para el gobernador. Por ejemplo, demostró que no se equivocó al sellar el acuerdo que cuestionaron más de cuatro dentro de la UCR. Le sirvió, además, para obtener su tercera victoria consecutiva sobre Capitanich en dos años.
Jorge Milton, por su parte, hizo un gran papel pese a todos los lastres que arrastra. Sacó cuatro puntos más que el 41% de su candidatura a gobernador en 2023 y doce puntos más que en mayo de este año, cuando encabezó la lista para diputaciones provinciales.
La elección reciente, así, deja muchas lecturas. Básicamente, que el 2027 está abierto. Zdero conserva el olfato que le permitió llegar al gobierno, pero sigue a tiro de un peronismo que hasta ahora le facilitó las cosas con sus resquebrajamientos. El PJ, en paralelo, sigue mostrando un caudal importante, pero difícilmente logre juntar a todos sus pedazos sin una renovación y una autocrítica de las que parece estar muy lejos. Y si la economía se recupera de una manera que se note en la vida diaria de las personas, el liderazgo de Zdero seguramente se asentará.
Los comicios también dejaron a la vista la profunda libertad del voto de los argentinos, que con diferencias de semanas pueden elegir boletas que políticamente están en las antípodas. Un pragmatismo total que parece haber llegado para quedarse y que obliga a los actores de la política a darse cuenta que no todo es como parece ser y que los votos cautivos son, hoy por hoy, una expresión mínima que no define nada.
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