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¿Cuáles lapachos?

La presentación de las listas de candidatos para las elecciones nacionales de octubre tuvo su aspecto formal y una trastienda mucho más interesante que el mero trámite. Las nóminas del oficialismo y las del peronismo se conformaron en contextos diferentes pero en ambos casos con una buena dosis de ruido interno. Varían, sí, los motivos y las circunstancias.

Esas incomodidades fueron más visibles en la alianza entre la UCR y La Libertad Avanza, que porta como única etiqueta la de la segunda fuerza. Que el frente lleve exclusivamente el nombre de LLA, no una denominación neutra (como Chaco Puede, la elegida en mayo para la misma sociedad política), es toda una demostración de poder por parte de Javier y Karina Milei, que le impusieron a Leandro Zdero un mandato inédito en la historia del radicalismo chaqueño: participar electoralmente bajo un sello partidario ajeno y ceder a este las primeras candidaturas tanto en la boleta para senadores como en la de aspirantes a diputados.

Esa voracidad de los Milei, anticipada en su momento por NORTE, hizo que durante semanas Zdero intentara modificar las condiciones del trato, para no quedar expuesto como un "che pibe" del presidente y su hermana. Pero no alcanzó el objetivo por la debilidad de la posición negociadora del gobernador, que depende de los anticipos de fondos que habilita la Casa Rosada para mantener la cadena de pagos del Estado, incluida la más sagrada de todas, la salarial.  

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Foto de archivo. Germán Pomar.

FRÍO, FRÍO

Con las cosas así, la presentación de los candidatos oficialistas estuvo muy lejos de repetir los rituales a los que nos han acostumbrado las grandes fuerzas. No hubo acto tribunero ni ambiente festivo ni tampoco una exposición pública encabezada por el líder del espacio. En vez de todo eso, se giró a los medios un comunicado con los nombres de los postulantes al Congreso y una foto colectiva. En los rincones inferiores de la imagen, una composición para agregar los rostros de Milei y de Zdero. El gobernador no participó en la sesión fotográfica de los nominados.

Lo llamativo de esa inasistencia, justificada extraoficialmente por actividades del gobernador en el interior, es que al día siguiente, el lunes, Zdero posteó en sus cuentas de redes sociales una selfie en la que se lo veía junto con Silvana Schneider, su vice y ocupante -en segundo lugar- de la lista para el Senado. "¡Vamos Silvana! Nuestra candidata a senadora", escribió.

No hay que ser un semiólogo para hacer algunas lecturas de ese mensaje. Por ejemplo, que el saludo y la foto dominical del resto de los candidatos parecen ser parte de lo mismo: un nexo frío de Zdero con la manera en que se definió la alianza con los libertarios. Incluso, el término "nuestra" hace pensar que le resta pertenencia al primero de la lista, Juan Cruz Godoy. Sugiere que Schneider es la única candidata de la boleta oficialista que el gobernador considera propia. 

Por si faltara algo, Godoy fue designado a último momento por LLA, al bajarse la postulación de quien hasta días antes era el número puesto, Alfredo "Capi" Rodríguez, acusado de haber presentado afiliaciones truchas a la justicia electoral. El delegado de la Anses, que afirma que la acción judicial es una represalia por haber denunciado diferentes hechos de corrupción relacionados con el sistema jubilatorio, fue respaldado desde Buenos Aires. La conducción libertaria nacional, en compensación al paso al costado, le dio la potestad de elegir a los dos candidatos principales (Godoy y la aspirante a la primera diputación, Mercedes del Rosario Goitía).

FRANCELLISMO

El peronismo sí cumplió con las liturgias de siempre, y se congregó para exponer su oferta de octubre, encabezada por Jorge Capitanich como primer candidato a senador. Como Guillermo Francella en "Homo Argentum", en el PJ provincial el exgobernador también interpreta varios personajes en la misma obra. Fue candidato en las provinciales, lo será nuevamente en las nacionales y además es el presidente del partido.

El justicialismo se adelantó al cierre de plazos y ya el sábado 16 informó quiénes pondrá a competir en los comicios de la primavera. Lo hizo resaltando la "unidad" lograda puertas adentro, que en realidad no es tal, ya que por afuera de "Fuerza Patria", la escudería de Capitanich, hay otros seis frentes de raigambre o barnizado peronistas. Pero es verdad que los pedazos más importantes están dentro del conglomerado coquista.

El acuerdo principal es entre el sector de Capitanich y el de Magda Ayala, la intendente de Barranqueras, que en mayo había presentado lista propia y sorprendió al conseguir dos bancas para la Legislatura. Ayala no le va en zaga a Jorge Milton: está al frente del Municipio portuario, fue elegida diputada provincial en mayo y va por la senaduría en octubre.

Ese arreglo generó entusiasmos pero también cuestionamientos. No todos dentro del partido lo ven como algo auspicioso. Sobre todo en la vereda de Capitanich, donde más de uno siente que se le dio demasiado a Magda, de quien además desconfían a futuro. Creen que es muy permeable a los requerimientos de Zdero. A ella le pasa con el gobernador lo mismo que a éste con Milei: necesita de su ayuda para que no estallen las finanzas de su gestión. 

PRESENTE Y FUTURO

En el fondo, el problema principal del PJ es que pese a la derrota del ’23 nada importante cambió. Es verdad que se debilitó el poder interno de Capitanich y que éste dejó de ser un incuestionable para el resto de la dirigencia, pero la erosión no fue tanta como para impedirle ser el dueño de las dos candidaturas estelares del año y de la jefatura partidaria.

La única concesión, o la más relevante, es que en las conversaciones privadas Capitanich asegura que no piensa repetir una candidatura a gobernador. A sus interlocutores les dice que con la senaduría que conseguirá en octubre ya tiene suficiente y que en 2027 no buscará volver al sillón de Obligado. Salvo, claro, que quiera volver...

Aunque es verdad que falta mucho para la escena final del ’27, la elección pendiente de este año ya es parte de la película. Si Fuerza Patria gana, será un cimbronazo fuerte para las chances de Zdero de llegar a un segundo mandato. Si triunfa el oficialismo, Capitanich sumará la segunda derrota en el año y Zdero quedará acomodado para la reelección. Entre ambos resultados posibles, una gama de grises que tiene lo suyo. Por ejemplo, una victoria oficialista ajustada no dejará las mismas sensaciones que otra más rotunda.

FLORES

De todos modos, la historia enseña que ganar una elección intermedia no garantiza tener la misma fortuna en el turno siguiente. Además, hay un factor que incidirá muchísimo, y es el contexto político, económico y social, tan candente como imprevisible. Las encuestas nacionales vienen mostrando una declinación de los niveles de aprobación de Milei, que posiblemente se acentúe con los escándalos de corrupción que salpican al universo libertario. Pero si en estos dos años la economía se recupera y la reactivación se siente en la vida cotidiana, esa tendencia podría modificarse. Lo que más a favor tiene el presidente es que lo confronta un kirchnerismo todo hecho de naftalina. Lo que más amenaza sus posibilidades es su alejamiento de la realidad que se vive fuera de las canchas del poder.  

Zdero, por aquello, podría preguntarse si ser aliado de Milei le jugará a favor o en contra en las urnas. Lo sabrá en la noche del domingo 26 de octubre. Es, en realidad, una pregunta retórica.  Prácticamente no tenía opción. Llevar a la UCR separada de LLA era dividir votos e incrementar las posibilidades del peronismo. 

En el PJ hay optimismo, aunque en reserva se reconoce que lo más probable -por ahora- es que gane el frente del gobernador. ¿Por qué? Porque Zdero viene con altos niveles de imagen positiva, porque Capitanich tiene un techo de votos que, con el acuerdo interno actual, algunos estiman en 40% (buena marca pero insuficiente para ganar una puja muy polarizada), porque aun con la crisis fiscal la disponibilidad de recursos entre un bando y otro es muy diferente, y porque buena parte de los intendentes peronistas no parece tener muchas ganas de ponerle pilas a la elección. Esto último, en parte porque hay malestar con la definición de las listas: de los cuatro lugares principales el coquismo solo tiene uno (la candidatura de Capitanich, justamente) y los otros tres fueron cedidos a otros sectores (la segunda candidatura para el Senado es de Ayala, la primera a diputado nacional es para el magdista Sergio Dolce y la segunda para la camporista Julieta Campo). Y además, los jefes comunales ya tienen bastante con tratar de pagar sueldos en sus municipios.

Es, de alguna manera, una carrerra entre rengos. Podría llegar a ganar alguien que no haya tenido las mayores fortalezas pero sí la inteligencia suficiente como para capitalizar las vulnerabilidades de su oponente. Mientras tanto los lapachos florecen, aunque en la pista nadie se entera de esas cosas.

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