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Mastellone vuelve a tener pérdidas por caída del consumo

La principal empresa láctea argentina cerró el primer semestre de 2025 con una pérdida neta de $869 millones, revirtiendo las ganancias extraordinarias de $77.887 millones registradas en igual período del año anterior.

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   El retroceso se explica por el freno en el consumo masivo, la imposibilidad de trasladar plenamente el aumento de costos a precios y la ausencia de ingresos extraordinarios por diferencias de cambio, que en 2024 habían favorecido su balance.

   En su informe, la dueña de La Serenísima señaló que el consumo mostró un comportamiento dispar: mientras sectores como el automotor, bienes durables y turismo crecieron con fuerza, el consumo masivo avanzó más lentamente debido al bajo poder adquisitivo de la clase media y baja. Este freno, sumado al aumento de los costos financieros, golpeó los márgenes de rentabilidad.

   Pese a las dificultades, la compañía incrementó 4,5% sus ventas internas y 2,2% las exportaciones en los primeros seis meses, aunque con rentabilidad inicial reducida que comenzó a mejorar hacia el cierre del período. En total, comercializó 678 millones de litros entre el mercado local y el externo.

   Mastellone procesa actualmente unos 3,65 millones de litros de leche cruda por día, incluyendo volúmenes del joint venture con Danone. Según el ranking de Dairy News, lidera la industrialización de leche en el país, seguida por Saputo y Savencia Argentina. Además, compra parte de la materia prima que procesa Danone.

   Con 95 años de trayectoria, La Serenísima es líder en el mercado interno y la mayor exportadora de leche en polvo del país, con presencia creciente en mercados regionales. Sin embargo, en abril de este año la empresa rechazó la oferta de Arcor y Bagley para adquirir el 51% restante de las acciones, argumentando desacuerdo con el precio propuesto. Arcor ya posee el 49% desde hace una década, adquirido por US\$140 millones. La disputa podría derivar en un conflicto judicial.

   En 2023, Mastellone había cerrado con una pérdida integral de $13.189 millones, afectada por controles de precios y costos crecientes. El cambio macroeconómico y la devaluación de diciembre de 2024 le habían permitido ganancias por $54.565 millones gracias al efecto cambiario, pero este factor no se repitió en 2025. En el primer trimestre de este año aún registraba utilidades por $2.512 millones, que fueron borradas por el segundo trimestre negativo.

   Al 30 de junio, los activos totales sumaban $855.347 millones y el patrimonio neto $343.202 millones. El ratio de liquidez cayó de 1,80 a 1,10 en un año, y el flujo de efectivo operativo se redujo drásticamente a $24.704 millones desde $92.897 millones en 2024, debido a mayores necesidades de capital de trabajo. Una de sus obligaciones negociables, por u$s 110,9 millones, pasó a pasivo corriente, aunque la empresa confía en poder refinanciar o cancelar el compromiso en 2026 con acceso a líneas bancarias y al mercado de capitales.

   Para la segunda mitad del año, Mastellone espera que la baja de la inflación y la estabilidad cambiaria impulsen el consumo masivo, lo que permitiría aprovechar el crecimiento en el volumen de leche procesada y ampliar la oferta de productos tanto para el mercado interno como para exportación. El reto será sostener la competitividad en un contexto sin los ingresos extraordinarios que impulsaron el balance del año pasado.

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