El fondo del océano y millones de pantallas: "No hay desarrollo sin un sistema científico sólido"
Así lo expresó Tomás Luppi, director del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras, en charla con NORTE refiriéndose a la exitosa campaña que expuso la crisis del Conicet.
Científicos del Conicet, en colaboración con la fundación Schmidt Ocean Institute, concluyeron ayer la campaña "Talud Continental IV", una exploración sin precedentes en el cañón submarino de Mar del Plata. Gracias al buque "Falkor" y al vehículo operado remotamente "SuBastian", capaz de grabar en 4K y recolectar muestras, llegaron a transmitir en vivo desde los casi 4000 metros de profundidad.

La exitosa expedición contó con un equipo de especialistas formados en las universidades públicas de varios puntos del país. El 24 de julio empezaron a registrar hallazgos inéditos y lograron batir todos los récords de audiencia del canal de YouTube del Schmidt Ocean Institute: más de 89.000 espectadores en simultáneo y videos que, en diferido, superaron el millón de vistas.
REESCRIBIR EL MAPA SUBMARINO ARGENTINO
NORTE dialogó con el doctor en Ciencias Biológicas e integrante de la campaña en tierra, Tomás Luppi, director del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC) dependiente del Conicet, quien aseguró que el equipo embarcado halló "especies conocidas pero que nunca se habían visto en vivo, y otras que no se sabía que estaban en esta zona". Además, se presume que varios ejemplares colectados son nuevos: "Hay que describirlas, nombrarlas y darles identidad", señaló.
Las muestras obtenidas permitirán estudiar en detalle la densidad, distribución y comportamiento de la fauna. Paralelamente, se tomaron muestras de sedimento y agua a distintas profundidades para análisis de granulometría, contenido de carbono, isótopos y nivel de acidificación. "La cantidad de datos es enorme y nos permitirá investigar por muchos años", destacó Luppi.

Del operativo también participaron las universidades de Buenos Aires, Córdoba, La Plata y Mar del Plata, el Museo de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" y el Instituto de Biología de Organismos Marinos.
TRANSMISIÓN HISTÓRICA
La expedición científica se transformó en fenómeno de redes sociales gracias a las transmisiones en vivo de más de 10 horas. Los streamings anteriores del Schmidt Ocean Institute promediaban entre 3000 y 4000 espectadores, pero esta vez la cifra saltó a más de 89.000 en vivo.
Luego llegaron los videos virales de niños dibujando pulpos, adolescentes queriendo ser científicos, memes de estrellas de mar, referencias a Los Simpson y hasta álbumes de figuritas inspirados en la fauna local.
Luppi cree que el éxito se debe a que "la gente encontró algo que no sabía que estaba buscando: un contenido fascinante, educativo, sereno y compartido en tiempo real", y explicó: "Esto nos dio la oportunidad de mostrar lo que hacemos y de incentivar vocaciones científicas".

INVESTIGACIÓN Y DESFINANCIAMIENTO
El entusiasmo por el logro científico contrasta con el escenario crítico del sistema de ciencia y tecnología argentino. El Conicet atraviesa un ajuste donde los trabajadores ya perdieron 40% de su poder adquisitivo, los ingresos a la Carrera del Investigador están cerrados y las diferentes líneas de financiamiento para proyectos están suspendidas. Todo redunda en un éxodo creciente de jóvenes científicos. Solo en el último año, se estima que más de 4000 investigadores abandonaron la actividad.
La semana pasada, en paralelo a la transmisión récord, los trabajadores del Conicet realizaron un paro de 48 horas con acampe frente al Polo Científico y Tecnológico de Palermo en Buenos Aires, reclamando fondos y salarios dignos. "Esto que logramos es extraordinario, pero no refleja el día a día: sin financiamiento estatal es imposible sostener proyectos", advirtió Luppi.
El contraste es tan fuerte que, mientras el Conicet mantiene su reputación internacional "ocupa el puesto 79 a nivel mundial y figura por séptimo año consecutivo como la institución pública más prestigiosa de Latinoamérica según el Ranking Scimago de 2025" en la práctica el presupuesto real del organismo se ubica muy por debajo de lo establecido por la Ley de Financiamiento de la Ciencia. La normativa exige inversión del 0,45 % del PBI en ciencia, pero el presupuesto efectivo es apenas del 0,15 %.
"La inversión en conocimiento es la única vía para desarrollar y cuidar nuestros recursos. No hay desarrollo nacional fuerte sin un sistema científico sólido y respaldado por el Estado", concluyó Luppi.
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