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La comunidad científica vence al algoritmo y se prepara para su defensa en las calles

Mediante un trabajo liderado por 25 investigadores del CONICET, en colaboración con la fundación californiana Schmidt Ocean, Argentina rompió el récord del streaming con 80.000 espectadores. Ahora la ciencia llevará adelante dos jornadas de lucha por la defensa de la soberanía científica. En Córdoba, se manifiestan el 6 de agosto en la plaza San Martín y el 7 en Ciudad Universitaria junto a gremios, estudiantes y docentes.

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La comunidad científica vence al algoritmo y se prepara para su defensa en las calles. Foto: @raicyt_ar

En Córdoba, la comunidad científica volverá a las calles este miércoles 6 de agosto en defensa del sistema científico-tecnológico y la universidad pública. La jornada comenzará a las 10:30 con una feria de ciencias y una radio abierta en la plaza San Martín, en el marco de la 70ª ronda de jubilados, con quienes compartirán la movilización. La protesta continuará el jueves 7 de agosto, con cortes de tránsito en los accesos a Ciudad Universitaria desde las 9:30. Los trabajadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)y de la Agencia I+D+ireclaman el cumplimiento de la Ley 27614, el ingreso efectivo del personal cuyo nombramiento permanece suspendido, el pase a planta del personal administrativo y la inmediata transferencia de los fondos adeudados.

Además, la Mesa Sindical de Ciencia y Técnica de Córdoba articula acciones concretas frente al ajuste en el sistema científico nacional. El mes pasado, coordinó un encuentro con diputados nacionales de Córdoba, quienes manifestaron su apoyo a la Ley de Financiamiento Universitario y a la derogación de decretos que afectan al INTI e INTA. A la vez, impulsó la presentación de una carta ante el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) por parte de investigadores superiores de la institución, alertando sobre el impacto del desfinanciamiento.

La lucha científica no se rinde

A nivel nacional, el CONICET contiene a 1500 investigadores en condición de estudios posdoctorales. En el caso de los becados, la cifra bajó de 800 a 500 cupos. Entre ellos, se encuentra Santiago Benítez, biólogo e investigador independiente de 44 años en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal, donde lleva adelante estudios sobre ecología y evolución de las interacciones entre plantas y polinizadores, como abejas, picaflores y mariposas.

Su trabajo se centra en cómo estas especies interactúan con el medio ambiente. En la descripción del sitio web del principal organismo dedicado a la promoción de la ciencia y la tecnología en el país, se puede leer su tema: «Impacto de los cambios en los sistemas de polinización sobre la diversificación y especiación de plantas con flores: integrando enfoques macro y microevolutivos».

 
Este año, no se lanzaron nuevas convocatorias para apoyos económicos a la investigación, señaló el investigador en diálogo con La tinta. También denunció que el Gobierno nacional cerró unilateralmente proyectos que ya habían sido evaluados, no abrió nuevas líneas y, además, intervino la agencia encargada de administrar esos fondos que, en muchos casos, provienen de organismos internacionales y no directamente del presupuesto nacional.
 
En su caso particular, señaló que su proyecto de investigación, previsto para tres años, fue interrumpido al año y medio, y no recibió más financiamiento desde entonces. Además, sostuvo que no responsabiliza a los administradores del área, ya que considera que la situación responde a una decisión política de recortar los recursos destinados a la ciencia en Argentina.

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Foto: Santiago Benítez.

Todo esto fue luego del e-mail que le llegó hacía poco tiempo y tal como lo describe él, "pusieron blanco sobre negro" lo que iba a pasar; para este gobierno, la ciencia argentina no tiene lugar y, menos, financiamiento. La modalidad se repite para Ayelén Branca, de 34 años, que tiene una carrera de grado en Filosofía, es investigadora y delegada de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Ella también recibió un mail. En su caso, no se renovarán sus estudios posdoctorales, por ende no tiene continuidad en el organismo científico argentino. El último recibo de sueldo de Ayelén no llegaba al millón de pesos y ahora deberá decidir cómo mantenerse dictando clases en colegios secundarios de Córdoba capital. Aunque asegura que eso es mejor que enseñar en la universidad, ya que los salarios de los docentes universitarios son uno de los más bajos en el sector educativo y de investigación en el país.

Durante sus investigaciones, Santiago realiza viajes de campo al noroeste argentino al menos una vez al año. Sus estudios se desarrollan en las altas montañas y las yungas. "Lo que es más crítico para mí, ya que esta situación la están atravesando tanto las ciencias básicas como ciencias aplicadas y las humanidades, sino que también el cierre a las carreras de personal de investigador, de apoyo, la disminución en las becas y un cambio en la orientación en los pocos proyectos que se financiarán hacia una dinámica con una perspectiva empresarial".

Un vaciamiento planificado

En apenas ocho meses de gestión, el gobierno libertario desmanteló gran parte de la estructura institucional que sostenía la ciencia pública. Se paralizaron proyectos de investigación ya evaluados, se cerraron convocatorias, se intervino la Agencia I+D+i y se dejaron sin financiamiento becas doctorales y postdoctorales. A esto, se suma la parálisis casi total de los ingresos a carrera de investigador y personal de apoyo (CIC y CPA), dejando a centenares de personas seleccionadas sin alta ni salario.

Ayelén denuncia que hace más de un año sus ingresos están congelados: «Desde hace 15 meses, cobramos un estipendio que no se actualiza, quedamos por debajo de la línea de pobreza. Presentamos pedidos de reunión, notas, cartas, pero no hay ninguna respuesta. Lo que vivimos es un abandono total del Estado».

 
Desde la Red de Autoridades de Institutos del CONICET (RAICYT), se estima que la caída salarial real supera el 35% y que la inversión en ciencia retrocedió a niveles comparables con la crisis del 2001. El gobierno no solo congeló presupuestos: directamente dejó de ejecutar fondos ya aprobados, incluso aquellos financiados con créditos internacionales.

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Crédito: Ayelén Branca.

En busca del Estado provincial

Este miércoles 6 de agosto, investigadores, becarios y personal de apoyo del CONICET convocan a una jornada nacional de paro y movilización. En Córdoba, las actividades comenzarán a las 12 del mediodía con una vigilia en el Polo Científico, en el marco de un paro nacional de 48 horas. La acción se suma a una escalada de reclamos por el vaciamiento del sistema de ciencia y tecnología, que se profundizó drásticamente con el gobierno de Javier Milei. 

En nuestra provincia, la situación se replica con fuerza. Sindicalistas advierten que el Estado provincial tampoco ha dado señales concretas de apoyo o respaldo a la comunidad científica, a pesar de que muchos de los institutos funcionan en cogestión con universidades y el gobierno local. «El silencio del gobierno provincial ante el vaciamiento del sistema científico es escandaloso. No solo no se pronuncian, sino que siguen sin garantizar políticas propias de ciencia y tecnología», expresan desde la seccional ATE-Córdoba.

Pero desde la Mesa Sindical de Ciencia y Técnica de Córdoba ―integrada por ADIUC, APINTA, CONATE, ATE CONAE, ATE VENG, ATE Dioxitec, ATE INTI y ATE CONICET― ya se reunieron con diputados nacionales por Córdoba y avanzaron en un compromiso para el apoyo a la Ley Financiamiento Universitario y a la derogación de los decretos que afectan al INTI y al INTA.

Por otro lado, Santiago insiste en que lo que sucede no es un error técnico ni un desajuste administrativo: «Es una decisión política deliberada para desmantelar el sistema científico nacional. Pero la comunidad resiste y lo vamos a seguir haciendo en la calle», afirma.

La jornada del 7 de agosto se da en un contexto clave: se esperan los resultados de la convocatoria 2023 a la Carrera de Investigadores y de Personal de Apoyo. Sin embargo, aunque se publiquen, no hay certeza de que esos ingresos se hagan efectivos. «Estamos luchando para que la ciencia no sea un privilegio ni un lujo. Que el conocimiento se construye desde y para el pueblo. Hoy, la única garantía de que eso siga existiendo es la organización colectiva», concluye Ayelén.

El stream del año

El debate público se volvió a centrar en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas luego del stream que capturó la atención de miles de personas a lo largo y ancho del país. Unas cataratas de memes inundan las redes sociales en referencia al suceso que provocó lo que se podría denominar «el stream del año». La transmisión en vivo de la expedición marítima y científica se convirtió en un fenómeno y alcanzó picos de más de 80.000 espectadores, doblando en vistas a la entrevista del presidente de la nación en Neura.

Mediante un trabajo liderado por 25 investigadores del ente promotor de la ciencia y la técnica en Argentina, en colaboración con la fundación californiana Schmidt Ocean, Argentina rompió el récord del streaming, a partir de la transmisión de imágenes capturadas en el cañón submarino de Mar del Plata, una región que alcanza los 3900 metros de profundidad.

Hasta el 10 de agosto, las personas conectadas pueden realizar preguntas a los y las científicas. El objetivo de la expedición también servirá para tomar muestras biológicas y geológicas con el fin de estudiarlas, y mapear así el suelo marítimo argentino, lo que permitirá conocer las especies y determinar si hay impactos de la pesca y plásticos.

Pero el fenómeno viral no alcanza, por sí solo, a quienes definen los números del presupuesto nacional. Mientras miles se conectan para ver el fondo del océano, todavía falta que millones más se movilicen para defender lo que está en la superficie: el derecho a la educación, a la ciencia y al desarrollo soberano. "En un país donde se recorta más de lo que se invierte, cada estudiante, cada familia tiene que acompañar esta defensa del conocimiento", afirma Ayelén. 

Ahora no se trata solamente de descubrir nuevas especies o romper récords de audiencia: se trata de sostener la posibilidad de un futuro propio, construido con cabeza, corazón y ciencia para el presente y futuro de nuestro país.

Fuente: La Tinta. 

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