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La fiebre del Talud Continental

Cuando la ciencia argentina se volvió pop

Lo que comenzó como una misión científica terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural inesperado.

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   El entusiasmo se trasladó rápidamente al terreno material: muñecos, ilustraciones, llaveros, imanes, álbumes de figuritas y hasta merchandising oficial del Conicet se multiplicaron en redes y comercios. La "estrella culona" —del género Hippasteria, observada a 3.900 metros de profundidad— fue la gran estrella (literal y figurada) del fenómeno. Su figura en miniatura, vendida en el Museo Argentino de Ciencias Naturales, se agotó en tiempo récord. Emprendedores la replicaron con impresoras 3D y en versiones de tela, como la que el taller Bicho Canasto bautizó "Coni".

   Entre las personas que se sumaron a esta fiebre está Ornella Ciarlantini, psicóloga e ilustradora mendocina de 30 años. Aunque su trabajo se centra en la clínica y en la prevención del maltrato infantil, la expedición la sacó de un bloqueo creativo. "De repente, viendo la misión, se me abrió un panorama nuevo. Creo que fuimos muchos los que conectamos con la idea de aprender sobre el fondo del mar y escuchar a nuestros científicos. ¡Hasta aprendimos qué son los isópodos!", contó.

  Ornella ya lleva ocho ilustraciones inspiradas en las especies descubiertas, aunque aún no dibujó a la famosa "culona" porque no la vio en vivo. Para ella, lo más fascinante son los colores que estas criaturas tienen en realidad, invisibles en la oscuridad de las profundidades. También destaca que el fenómeno vinculó a adultos y niños con el arte y la ciencia: "Muchos hicimos obras inspiradas en lo que vimos; en escuelas también se trabajó con estas imágenes".

   El impacto fue tal que incluso docentes, como Yohana en Santa Fe, crearon un álbum de figuritas con las especies halladas, combinando imágenes y datos científicos. Las redes se llenaron de memes, videos, fanarts y comentarios entusiastas. El contacto directo con los científicos —que leían y respondían mensajes en vivo— reforzó la sensación de comunidad y cercanía.

   La misión, realizada a bordo del buque Falkor (too) con apoyo del Schmidt Ocean Institute, no solo logró avances en el conocimiento sobre la biodiversidad de las aguas profundas argentinas: generó un fenómeno de apropiación social del conocimiento. Lo que antes quedaba restringido a informes y publicaciones científicas se convirtió en un evento masivo, que unió entretenimiento, arte y educación.

   A falta de pocos meses para que termine el 2025, el "Talud Continental IV" ya se perfila como una de las grandes noticias del año en Argentina. Y quizá también marque un hito: el momento en que el país descubrió que la ciencia podía ser tan emocionante, participativa y viral como cualquier acontecimiento deportivo o cultural.

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