Nueva crisis en la obra social militar
Con una nota que el propio autor describió como "abrupta", Roberto Fiochi dimitió de la conducción del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA).

La crisis en el IOSFA sumó otro capítulo con la renuncia abrupta de su presidente, Roberto Fiochi. Con una carta breve, Fiochi agradeció la confianza del ministro de Defensa, Luis Petri, y explicó que obligaciones profesionales impostergables motivaron su salida.
Fiochi había asumido en reemplazo de Oscar Sagás, también de Mendoza, quien dejó el cargo en medio de una fuerte crisis de gestión y deuda. Su renuncia era un secreto a voces desde el 3 de junio, cuando no asistió a la presentación de Petri ante la Comisión de Defensa de Diputados, donde la situación del IOSFA fue uno de los temas centrales.
La obra social, que atiende a más de 650.000 afiliados, enfrenta un déficit millonario que supera los $126.000 millones, según un informe de auditoría cerrado al 31 de marzo. A esta cifra se le suma un préstamo de $40.000 millones otorgado por el Instituto de Ayuda Financiera (IAF), lo que eleva el pasivo total a más de $88.000 millones solo en ese rubro.
El origen del problema se remonta a 2013, cuando un decreto de Cristina Kirchner unificó las tres obras sociales de las Fuerzas Armadas. Desde entonces, las gestiones se han alternado entre oficialismo y oposición, pero sin lograr resolver las inconsistencias estructurales, arrastrando deudas y problemas de gobernanza.
La nueva presidenta del IOSFA es Betina Surballe, contadora y exdirectora ejecutiva del IAF, el mismo organismo que concedió el préstamo que ya se utilizó en pagos parciales a prestadores. El directorio del IAF, compuesto por oficiales de las tres fuerzas y representantes de los ministerios de Economía y Trabajo, había aprobado el crédito bajo su gestión.
En su presentación ante Diputados, el ministro Petri atribuyó parte del déficit al impacto del retraso cambiario y a la suba de precios de medicamentos y servicios de salud, tras las restricciones impuestas durante la gestión de Sergio Massa. Sin embargo, no mencionó si existía un plan de contención elaborado por Fiochi ni si se aplicará alguno con la llegada de Surballe.
Petri anticipó que se trabaja con el Ministerio de Economía para saldar una deuda histórica de aportes patronales no liquidados, dado que las fuerzas no calculaban ciertos suplementos salariales al determinar las contribuciones. También prometió auditorías externas y una modernización del sistema informático para mejorar la eficiencia.
El comunicado oficial del IOSFA tras la salida de Fiochi remarcó que se buscará una fuerte reducción de costos y señaló que se revisará el decreto de 2013, insinuando una posible reestructuración que devuelva a las Fuerzas Armadas el control de la obra social.
La situación sigue generando preocupación entre legisladores, como Ricardo López Murphy, quien pidió definir el futuro del organismo y avanzar con denuncias ante posibles irregularidades.
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