Ya es octubre
Existe una ilusión ciudadana, muy arraigada, que habla de la existencia de "años no electorales", en referencia a aquellos en los que -obviamente- no hay comicios. La ingenuidad en la que solemos caer es que una cosa no implica la otra. En nuestra cultura política, todos los años son electorales, y las campañas nunca terminan. Puede haber cambios de guardia, caras que se van y otras que llegan, oficialistas que se vuelven opositores y opositores que llegan a los sillones soñados, pero las campañas no concluyen. Cambian las canciones, pero el baile no se frena.
Por supuesto que eso no significa que las liturgias proselitistas estén permanentemente en las pantallas y en las calles. Pero ni quienes gobiernan ni quienes buscan reemplazarlos, se salen del "modo campaña". ¿En qué se traduce? En que los responsables de administrar el Estado están más inclinados al golpe de efecto, al videíto y la frase para redes sociales, que a la tediosa tarea de intentar que los grandes problemas de la sociedad puedan resolverse. Enfrente, la oposición tiene el "no" listo para cualquier cosa que proponga el gobierno, sea o no en beneficio del interés general.

En ese esquema, el entendimiento es algo que queda reservado para los momentos extremadamente críticos. Como la explosión nacional de 2001, cuando la clase dirigente sintió que el "que se vayan todos" podía terminar dejándola sin los conchabos que le permiten vivir bien sin necesidad de merecerlo.
CIENTO POR CIENTO
Nuestra incapacidad para el acuerdo, que tanta envidia nos hace tener de nuestros vecinos uruguayos, solo deja espacio para la fisura, que se alimenta día a día con un menú de abundantes descalificaciones recíprocas. Es campaña, 100% campaña.
Por eso, ya es octubre. En nuestra provincia pasaron las elecciones del 11 de mayo, pero de inmediato comenzó la puja por los comicios nacionales que en la primavera se harán en todo el país para renovar diputados y senadores del Congreso. Si no se nota tanto es porque las principales fuerzas ahora se miran hacia adentro, repasando fortalezas y debilidades que quedaron expuestas tras el recuento de votos.
Esa introspección incluye, tanto para el radicalismo como para el peronismo locales, el dilema sobre las posibles alianzas. En el caso del PJ, más que la decisión de si conformar o no una coalición hablamos de la falta de certezas acerca de si el partido logrará pegar los pedazos en que quedó partido para la cita electoral del mes pasado o se mantendrá la ruptura entre el sector que responde a Jorge Capitanich y la corriente renovadora que lidera la intendente de Barranqueras, Magda Ayala, que hizo una sorprendente demostración de fuerza tres domingos atrás.
Por el lado de la UCR, lo primero a resolver es si repetirá el acuerdo con La Libertad Avanza, que hizo que presentaran una lista en común para la elección de diputados provinciales.
REPLAY
En verdad, un análisis de todos los elementos en juego indica que en los meses que siguen debería suceder algo demasiado disruptivo para que en las nacionales la lista que defina Zdero vaya separada de los libertarios chaqueños.
Las razones son básicamente dos. Una, la política, es que en una elección de orden federal la figura de Javier Milei estará mucho más presente en el debate de campaña que lo que estuvo en el proceso provincial. Y allí ir con listas separadas sería una jugada riesgosa para Leandro Zdero.
Veamos qué pasó en 2023, solo para tener una referencia. En las elecciones provinciales de aquel año, La Libertad Avanza presentó candidato a gobernador propio y cosechó un 3% de los votos. En las presidenciales, la candidatura de Milei obtuvo el 29% (Sergio Massa quedó primero, no muy lejos, con un 36%) en primera vuelta y casi el 50% en el balotaje. Números sorprendentes, como los de todo el país dos años atrás, pero más aún en nuestra provincia por tratarse de una de las provincias en las que los aparatos partidarios de las grandes fuerzas siempre dominaron la escena y porque la estructura mileista era absolutamente raquítica.
Los datos sirven para tener en cuenta que Milei tiene en el Chaco un voto propio importante, más allá de que logre o no retenerlo en octubre con eventuales candidatos propios al Congreso. Pero está claro que para la UCR no acordar podría significar un drenaje de votos no peronistas significativo. Ambos sectores, de manera casi plena, disputan una misma franja de electores. Repartírselo podría hasta favorecer que el peronismo ocupe el primer lugar y se quede con dos de las tres senadurías y quizá con dos de las cuatro diputaciones nacionales.
FICHAS
Es fascinante cómo las cosas pueden cambiar mucho con dos o tres fichas que se mueven apenas un poco en un sentido o en otro. Porque en ese mismo escenario hipotético, de la UCR y LLA yendo separados, hay quienes se imaginan un golpe devastador sobre el peronismo, y sobre Capitanich en particular. Sería la carambola de que los radicales y los libertarios se quedasen con los dos primeros lugares en los comicios, relegando al PJ al tercero. Capitanich, hasta ahora el candidato cantado de la oposición, se quedaría con las manos vacías y expuesto como responsable de una derrota estrepitosa.
Eso, tan factible en términos matemáticos, se vuelve de muy difícil ocurrencia en lo político. En mayo, Capitanich, como candidato a diputado provincial, obtuvo un 33% de los votos. En octubre sería difícil que esté muy por debajo de eso y que a la vez el radicalismo y La Libertad Avanza se repartan el resto de una manera tan pareja como para que ninguno de ellos quede superado por la alternativa kirchnerista. Un ensamble de piezas casi milagroso.
Por eso, la jugada segura para Zdero es extender el acuerdo con Javier y Karina Milei, que en mayo le permitió obtener un 45% de los votos.
Capitanich, en ese esquema, puede o no arreglar con Magda Ayala. Si sale tercero, con el porcentaje que sea, tendrá asegurada su banca senatorial. Lo que variará, obviamente, será la imagen que dejará el PJ mirando a 2027.
EL VIL METAL
Hay una segunda razón para que Zdero repita trato, y es la situación fiscal de la provincia. Mauricio Macri, en una entrevista televisiva previa a las elecciones en CABA, dijo que había hablado con el gobernador del Chaco, quejándose por dejar al PRO prácticamente afuera de la lista local, y que su respuesta fue que no podía rehuir al pedido de los Milei por la gran dependencia con las asistencias federales, principalmente fuertes anticipos de coparticipación.
Con esa palanca, el presidente viene tratando de conquistar terreno ajeno. Ya dejó herido gravemente al PRO en su bastión por excelencia, la ciudad de Buenos Aires, y ahora en cada distrito también quiere pintar todo de violeta. Es algo que puede convertirse en un problema para Zdero. Porque, por ejemplo, ¿qué lugares va a pedir Milei en las boletas para senadurías y diputaciones? ¿Los de relleno o los principales?
Habrá mucho para ver en un octubre que ya empezó.

















