Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°
¿A dónde vas, mundo cristiano?

La Iglesia, en silencio, espera al nuevo Papa

Dentro del curso de esta semana podremos decir "Habemus Papam".

vaticano2.jpg

Tras la muerte del Papa Francisco, el mundo asiste en silencio y oración esperando la venida del nuevo conductor de la barca de Pedro. Se tejen muchas versiones y dentro del curso de la semana, el Espíritu santo actuará con nuestra oración y podremos decir "Habemus Papam".

En esta tensa y feliz espera comparto con los lectores de esta columna una metodología pastoral utilizada en la Doctrina Social de la Iglesia para analizar la realidad, juzgarla a la luz del Evangelio y actuar en consecuencia.

1. Ver. Una compleja realidad

El panorama desde los inicios de la humanidad siempre ha sido complejo, desde Nuestra Casa Común, el lugar de todos hoy se encuentra en peligro por las múltiples depredaciones que sufre el ambiente, una locura de destrucción de sus especies y fauna que alienta el trasfondo de multinacionales para obtener sus ganancias a costa de contaminar las especies. El desastre de la convivencia humana es consecuencia de políticas tendientes a ver la intolerancia como ideología y así vemos que los países cierran sus fronteras antes de atender a los migrantes que huyen de la guerra, pobreza e incomprensión religiosa rechazando el ecumenismo. Lo volvemos a ver en nuestros debates de propuestas políticas, la agresión y el odio bipolar, el otro es mi enemigo no un ciudadano para la fraternidad y la amistad social (Fratelli Tutti ). Y así podríamos seguir con nuestras relaciones familiares, sin embargo Francisco dejó su última Carta Encíclica Delixit nos (24-10-2024) donde nos habla sobre el amor humano y divino de Jesucristo. Es decir, el corazón desde donde debemos mirar y actuar. 

2. Juzgar. A la luz Evangelio

No se trata de erigirnos en jueces implacables de la realidad; la verdad nos hace libre y nos exige repreguntarnos desde la humildad qué nos pasó para tener el mundo que tenemos hoy. Es hacer un análisis crítico y reflexivo de lo que nos está pasando, para ello debemos utilizar el Magisterio de la Iglesia, la Biblia, identificar los valores y principios que nos formaron como personas, en el barrio, la ciudad, los principios que nos hicieron crecer como nación. A partir de allí tendremos un programa de vida que nos permita mirar el futuro con esperanza, esa palabra clave que insistía Francisco a los jóvenes: "tengan esperanza, no dejen que les quiten los sueños". Necesitamos pastores lúcidos que guíen a la humanidad en pos de esos valores y de acuerdo a los signos de los tiempos que son cambiantes. Aprovechar la tecnología y los avances científicos logrados. No todo es malo en la humanidad sufrida. Valoremos a los seres queridos que se fueron a la patria celestial dejando jirones de sus vidas para tener un planeta mejor para sus descendientes. En una palabra, discernir la voluntad de Dios. 

 

vaticano.jpg

3. Actuar con gratitud, dignidad y compromiso

Este tercer punto de la planificación es la que nos cuesta (si lo sabremos los argentinos que somos genios en la teoría…) porque consiste en tomar decisiones y acciones concretas para transformar la realidad, buscando soluciones que se ajusten a las necesidades y a la dignidad de las personas. En este sentido, es oportuno recalcar los conceptos del arzobispo Ramón Dus en ocasión del día del trabajador en la Parroquia San José Obrero de Resistencia. Quien tomaba palabras del Papa en Fratelli Tutti e insistía: "El gran tema para la acción es el trabajo, asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, sus iniciativas, sus fuerzas, es el mejor camino para el pobre. No basta con ayudar al pobre con dinero, eso es una solución provisoria para las urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo" y agrega como corolario que "la política no puede renunciar al objetivo de lograr una sociedad organizada con el aporte del trabajo y el esfuerzo". Porque "no existe peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad del trabajo". 

Juan Marcelo, el párroco de San José Obrero pidió orar en silencio para transformar la realidad y rogar que el Espíritu Santo guie a los cardenales en la elección del nuevo Papa. 

Más de Papa+ Ver todas
Te puede interesar